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el pandemonium

Lo de siempre

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La diferencia entre Marichalar y Urdangarín es la que media entre la elegancia natural del dinero viejo y la zafiedad del nuevo rico advenedizo. Entre Lord Mountbatten y Paris Hilton. Entre unos Crockett & Jones y unos Geox. Que Urdangarín sea más apreciado por los españoles que Marichalar, del que tanto nos hemos reído, sólo es una prueba más de la querencia del español por lo vulgar. Por los ideales de vuelo gallináceo. “Yo podría ser como él“, piensan los españoles del presunto corrupto. Sí, hijo, sí: tú y todo el mundo. Ahí estaba la (supuesta) gracia.

Si querían acercar la monarquía al pueblo, desde luego que lo han conseguido. Y eso que tenían el ejemplo de Lady Di. No pueden alegar ignorancia: eran conscientes de que la plebe encarroña todo lo que cae a su alcance. La capacidad del pueblo llano de corromper todo lo elevado rivaliza con la de Atila el Huno.

Les vuelvo a explicar una de mis metáforas preferidas, la del barril de vino:

Tienen ustedes un barril lleno de mierda hasta los topes. Le añaden una gota del mejor vino. ¿Qué obtienen? Un barril lleno de mierda hasta los topes.

Tienen ustedes un barril lleno del mejor vino hasta los topes. Le añaden una gota de mierda. ¿Qué obtienen? Un barril lleno de mierda hasta los topes.

 

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Written by cristian campos

17 diciembre, 2011 a 9:14

Publicado en política

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4 comentarios

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  1. Si está intentando que le inviten a merendar a la Zarzuela va por mal camino, pero si lo que quiere es que Botín lea su blog, siga humillándose así y quizás lo consiga.

    (¡Por Dios, Cristian, borra esta entrada y saca tus mejores estampitas! ¡Rápido!)

    Rey Narmer

    17 diciembre, 2011 at 10:32

  2. Veo pefecto que la familia real felicite las navidades como siempre en su mensaje oficial clásico.

    Ver Megavideo Online

    17 diciembre, 2011 at 13:43

  3. ¡Jajaja!, ¡la culpa es, nuevamente, del populacho ignorante y avaricioso!

    albemut

    17 diciembre, 2011 at 18:01

  4. Lo malo de franquear la entrada a los plebeyos en las familias reales es que se corre el riesgo de que aparezcan los clásicos aventureros y trepas sin escrúpulos, del estilo de Lepprince, Julian Sorel o Barry Lyndon.

    Claro, lo malo es que en las familias reales se lee poco.

    El gato de Schrödinger

    17 diciembre, 2011 at 18:54


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