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el pandemonium

La creación del mundo

with 18 comments

 

Les voy a explicar una anécdota.

Hace más o menos un año publiqué un libro sobre las nuevas tendencias de la ilustración japonesa. El libro, del que pueden ver un extracto aquí, es el primero publicado en Occidente sobre este tema. Sí, pueden encontrar a algún que otro ilustrador japonés suelto entre docenas de otros de otras nacionalidades en varios libros dedicados a la ilustración internacional, pero ningún otro título dedicado específicamente y al 100% a la ilustración japonesa contemporánea. Creo que debe ser una de las pocas veces en las que un español es el primero en algo (hoy dejaremos la modestia de lado: también he sido el primero en publicar una antología gráfica del metal, una idea tan obvia que me sorprende que no se le haya ocurrido antes a una editorial americana).

El libro salió bonito. En él participaron, de una u otra manera, decenas de personas. La diseñadora gráfica del libro. El diseñador que cerró las ediciones francesa e italiana. La traductora que me ayudó con las traducciones del japonés al español. También trabajaron en él los artistas y periodistas que contribuyeron con un texto para la introducción. Y, por supuesto, los 100 ilustradores que aparecen en el libro. Por no hablar de los comerciales, los diseñadores y el director de la editorial que lo publicó y que apostó por él cuando sólo era un boceto de proyecto de idea (Norma).

Cualquiera que haya trabajado con un japonés sabrá que son gente difícil. Difíciles de cojones. Lo cual quiere decir que tardé un año y medio en acabar el libro. Un libro que, como ya he dicho, ocupó en mayor o menor medida no a tres o cuatro personas, sino a casi 150. A los que hay que sumar técnicos impresores, distribuidores, libreros y, por supuesto, a los trabajadores de las editoriales que publicaron las ediciones italiana, francesa e inglesa del libro.

Calculo que, en total, el libro implicó a no menos de 200 personas. 200 personas que carecen de la habilidad de vivir del aire. Gente que pretende cobrar por su trabajo.

Pues bien, dos semanas después de ponerse a la venta, el libro ya estaba pirateado en internet. A baja resolución, pero pirateado. A baja resolución quiere decir a 72 dpi o puntos por pulgada, calidad suficiente para la pantalla de un ordenador pero insuficiente para el papel (que requiere 300 dpi como mínimo).

Atentos: sólo dos semanas después de publicarse, el trabajo de más de 200 personas había sido masacrado por un adolescente pajillero que muy posiblemente tiene serias dificultades para distinguir a un japonés de un chino. ¡Que el Satán de las 1000 Vergas guarde al adolescente pajillero en su gloria y le ponga el culo como un bebedero de patos cuando se vaya de este mundo!

El tema es que leo los comentarios del blog en el que está colgado el libro pirateado y encuentro a una lerda que ha escrito: “Oh, gracias por colgar el libro, ¡llevaba dos años buscándolo!

Este es el nivelazo: la gente se descarga libros, o música, o películas, o lo que sea, y ni siquiera sabe lo que se está descargando. Se lo descargan porque es gratis, porque pueden y porque está ahí, esperando a que ellos le den a la tecla con la pezuña. “Dos años buscándolo” decía la tipa de un libro que apenas llevaba dos semanas en las tiendas.

Por suerte para la higiene intelectual de todos aquellos que disfrutamos, trabajamos o contribuimos a la creatividad humana en la humilde medida de nuestras posibilidades, todavía queda una aldea de irreductibles hispanos que resiste ahora y siempre al invasor. La aldea es Ibercrea. El jefe sobre el escudo, Arcadi Espada. El invasor, la piratería.

Y por eso es una buena noticia todo aquello que pueda hacer reflexionar al prójimo sobre el valor del trabajo ajeno.

Y por eso es una buena noticia la celebración de las jornadas La creación del mundo, que tendrán lugar en el CaixaForum de Madrid los días 16, 17 y 18 de noviembre. La lista de partipantes no es moco de pavo: Fernando Savater, Scott Rubin (Responsable de Estrategias de Comunicación y Políticas Públicas de Google en Europa), Albert Boadella, Patricia Churchland (filósofa), Ferran Adrià, Jacques Toubon (ex Ministro de Cultura francés), José María Lassalle y un largo etcétera.

También estarán por allí, presentando o sacando conclusiones, Arcadi Espada, Joana Bonet, Daniel Gascón, Victoria Prego, Ignacio Vidal-Folch, Xavier Pericay…

Por no hablar de los conciertos unplugged de Luz Casal, Jorge Drexler y Maria del Mar Bonet.

Todos ellos hablarán y debatirán sobre la figura del autor, sobre la propiedad intelectual y sobre el proceso de creación. De un plato, de una canción, de un ala de mosca o de una idea.

Aquí encontrarán toda la información sobre las jornadas, que por cierto son gratuitas. Para que ni siquiera los piratas tengan excusa para no acudir.

 

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Written by cristian campos

29 octubre, 2011 a 7:00

18 comentarios

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  1. No mencionar a Agatha Ruiz de la Prada. Imperdonable. A no ser que crea que baja el caché del evento intergaláctico de supercreadores.

    Voy a ver qué hay en descarga por ahí.

    peter

    29 octubre, 2011 at 16:14

  2. La creación y el negocio no son la misma cosa. Una persona puede crear y no hacer negocio de ello. Otra puede hacer negocios sin crear nada. Y algunos hacen negocio con lo que crean, sí, pero hacen dos cosas diferentes y eso no es siempre viable. Por ejemplo: hoy los costes prácticamente nulos de la copia y distribución de música grabada hace muy difícil que el creador de música pueda vivir de vender discos. Pues habrá que buscarse la vida de otra manera, oiga. También imagino que los soldadores tendrán muy difícil vivir de soldar desde que los robots se encargan de esta tarea en las fábricas. ¿Ponemos fuera de la ley a los robots y metemos en la cárcel a todo el que compre uno para su fábrica? Si no se puede vivir de un trabajo, hay que cambiar a otro. No veo por qué los «artistas» son una excepción. Los tiempos cambian. Y eso no es sólo una frase mil veces repetida pero banal. ES LA REALIDAD. Menos lloriqueo… y a buscarse la vida. Yo, personalmente, si me diera cuenta de que mis clientes no tienen intención de pagarme por mi trabajo… ¡pues cambiaría de trabajo!

    Por cierto, ya nos dirá de qué van a debatir los del congreso ese si todos opinan lo mismo. ¿De cuánta cárcel hay que meterle al que se baje un disco de Ramoncín? Pues ya se lo digo yo: ¡cadena perpetua oyéndolo todos los días!

    Y ya puestos: ¿Ibercrea es otra de esas cuevas de Alí Baba tan típicas de nuestro país? ¿A Espada también le pagan el típico sueldazo+dietazas estratosférico que cobran todos los directivos de este tipo de chiringuitos reivindicativos de nuestro país? (¿Le molestan estas preguntas? Es que eso explicaría muchas cosas de las que va diciendo AE por ahí sobre este tema, pasándose por la entrepierna el rigor y el ajuste a los hechos que tanto exige a los demás en otros asuntos).

    Rey Narmer

    29 octubre, 2011 at 16:24

  3. buaaaaaaaaambulanciaaaa

    jarl

    29 octubre, 2011 at 21:07

  4. Y no te has parado a pensar que lo que te hace el pirata es publicidad? a ver como me explico… veo series piratas cuando no las encuentro en netflix (que pago 10$ al mes + un tunel ip 5$ el mes ya que en Republica dominicana no hay netflix), bajo musica pirata cuando no la encuentro en spotify (que pago 10$ al mes), me bajo libros piratas (Cancion de hielo y fuego ha sido imposible comprarla ni por itunes ni por amazon digital para el ipad) cuando me es imposible comprarlos, veo que tienes tu libro en behance.net pero no he visto como comprarlo, ahora llego a casa y voy a intentar comprar en serio tu libro desde el ipad (igual sería si fuera una tableta android supongo) y a ver si es posible, casi seguro que no…y de conseguirlo en una libreria en papel ni lo intento.
    Lo que quiero decir es que el pirata puede realmente querer ahorrarse los euros, pero si lo encontrara a buen precio y buena calidad, con un acceso fácil desde su ordenador, seguramente ni lo escanearía. Escanear un libro de 448 páginas es un curro tremendo, tienes un fan capaz de tirarse un dia o dos escaneando tu libro y la gente lo encuentra….demanda hay, lo que falta es adaptarse a esa demanda.
    Se me olvidó….no habia pagado por software en mi vida y soy informático, hasta que llegó la appstore a venderme las apps por 1$ o menos, y ya debo llegar gastados al menos 100$ en apps…..

    nmetalica

    29 octubre, 2011 at 21:40

  5. /cry.

    Anónimo

    18 junio, 2012 at 12:37

  6. “I particularly don’t believe that a download or file shared automatically equals a lost sale” – Will Wheaton

    Increiblemente cierto

    Anónimo

    18 junio, 2012 at 12:39

  7. No te preocupes, ninguno de los que se ha bajado la copia a 72dpi de tu libro iba a dejarse un solo euro en comprarlo. Has ganado muchos simpatizantes y no has perdido ninguna venta. ¿No te das cuenta de que el problema no es el jovenzuelo pajillero que quería compartir lo que él compró? El que crea que el enemigo de las editoriales es la piratería, que deje de publicar ya… Acortará una lenta y cara agonía.

    biblioeteca (@biblioeteca)

    18 junio, 2012 at 12:42

  8. ¿Y que daño te puede hacer una descarga de un/a usuario/a que no tiene ni idea del libro que se esta bajando? ¿Lo iba a comprar acaso si no estuviera para descargar? En fin…

    Anónimo

    18 junio, 2012 at 12:45

  9. pajilleros dice ^^ que mono

    me invitas a tu casa y miramos cuantas peliculas/discos tienes grabados sin permiso de su autor??

    no conocia tu libro, pero mira me a entrado curiosidad y lo descargare para poder opinar si vale el dinero que ti piensas o no

    l0ck0

    18 junio, 2012 at 12:50

  10. A ver chaval, ¿tu quien te crees que eres?

    Lo que no dices en la entrada es que de este libro has vendido menos de 1000 ejemplares, y que el tio que lo ha pirateado ha conseguido que llegues a un publico mucho mayor que, si el libro estaba bien escrito (que viendo la entrevista que le has hecho a Sinde lo dudo mucho), es probable que te compre el proximo libro que escribas…

    Por cierto, que yo he leido varios libros de ilustracion japonesa (que es uno de mis temas favoritos) en los ultimos 10 años, por lo que dudo que el tuyo sea muy novedoso.

    Orphan

    18 junio, 2012 at 12:57

  11. Cuantas cintas TDK te han grabado o has grabado en tu infancia? lo que les pasa a los demas importa un carajo hasta que a uno le sucede ¿no?

    El que se baja el libro escaneado es por simple curiosidad (y de ahí seguro que ha salido algún pajillero que lo ha comprado en papel ¡¡alaba a ese pajillero!!), el que quiere un libro de ilustraciones lo disfruta y los compra.

    Asi que no has perdido compradores, si no todo lo contrario 😉

    Si hubieses escrito una novela ya sería otro cantar, ya que gracias a los eReaders el uso digital del producto y su disfrute es mas cercano al de papel y ahí si que una descarga ‘posiblemente’ sea una no-compra.

    Pero de todos modos a ver si cogemos el concepto de pirateria, el cual es sacar beneficio de algo de lo cual no se tiene ni derecho de copia ni de venta. Subir un enlace no es piratería.

    chemapamundi

    18 junio, 2012 at 13:01

  12. Te voy a dar un ejemplo simple del porqué la “piratería” es positiva, hará unos 5 o 6 años mi hermano me pasó un disco en mp3 de un tal nach scratch, un disco de un estilo musical que nunca había escuchado y un cantante que ni siquiera me sonaba, pues gracias a ese mp3 hoy tengo frente a mi toda su discografía original (incluyendo el disco que me pasó en mp3), he asistido a al menos 5 conciertos suyos (alguno cruzandome media España) y he comprado bastante merchandaising de el. Conclusión, la “piratería” da difusión de las obras, hace que llegue a gente que en otras condiciones no llegaría y si realmente esa persona hubiese decidido comprarse la obra lo seguirá haciendo porque cuando realmente te gusta algo no dudas en contribuir a que ese artista siga creando. Otra cosa es que con esta difusión sea realmente el público el que elija que le gusta y no la discográfica/editorial de turno la que controle que es lo que mas se vende. La “piratería” nos hace libres, pero no por el gratis total, si no por que nos permite dar difusión y relevancia a lo que realmente nos gusta y no nos ata a las directrices del mercado.

    Sánchez

    18 junio, 2012 at 13:01

  13. Que grande! acabade de ampliar mi concepto de GILIPOLAS! (como se dice en japones?)
    Eres tan necio que aun pensaras que la sociedad te debe algo…

    Lionel Hutz

    18 junio, 2012 at 13:02

  14. “Los japoneses son gente difícil.”

    Y los chinos son todos iguales, ¿no?

    nouso

    18 junio, 2012 at 13:09

  15. Gracias por los comentarios. En cualquier caso, aviso de que este blog está cerrado hace ya algunos meses.

    Os contesto muy resumidamente:

    1. “I particularly don’t believe that a download or file shared automatically equals a lost sale” – Will Wheaton”
    De acuerdo al 100%. Pero eso no cambia el fondo del asunto. Tú no dejas de cortarte las uñas por el hecho de que vayan a seguir creciendo, ¿verdad?

    2. “Has ganado muchos simpatizantes y no has perdido ninguna venta”.
    Tienes razón. Pero en cualquier caso la decisión de promocionarme o no de esa manera debería corresponderme a mí, no a un anónimo al que no conozco.

    3. “¿Y que daño te puede hacer una descarga de un/a usuario/a que no tiene ni idea del libro que se esta bajando?”
    Ninguna, eso también es cierto. A mí la piratería no me afecta directamente porque soy demasiado pequeño, pero sí me afecta indirectamente porque perjudica a las editoriales, que a fin de cuentas son las que publican mi libro. Está el recurso de la autoedición, es cierto. Estoy en ello, pero es un tema mucho más farragoso de lo que parece a tenor de esas noticias sobre los “éxitos” de un puñado de autores autopublicados en Amazon. Para empezar, yo no escribo novela.

    4. “me invitas a tu casa y miramos cuantas peliculas/discos tienes grabados sin permiso de su autor??”
    Unos cuantos, cierto. Pero no las he distribuido entre desconocidos. El problema no es el usuario que se descarga un libro o un CD, es el tipo que enlaza a cientos de discos desde una web con ánimo de lucro. Es decir, el problema no eres tú sino Megaupload.

    5. “Por cierto, que yo he leido varios libros de ilustracion japonesa (que es uno de mis temas favoritos) en los ultimos 10 años, por lo que dudo que el tuyo sea muy novedoso”.
    ¿Ilustración contemporánea? ¿Editados fuera de Japón? Pues me interesan mucho, y lo digo sin ironía. ¿Me puede dar sus referencias, por favor?

    Cristian Campos

    18 junio, 2012 at 13:15

  16. Me ha avergonzado leerte. Entiendo tu postura, pero si vas insultando a la gente, no te tomarán en serio.

    Anónimo

    18 junio, 2012 at 13:16

  17. Oye, ¿podrias enlazar la web del adolescente pajillero?

    Anónimo

    18 junio, 2012 at 13:56

  18. 1.- La libre distribución de contenidos es una inevitabilidad tecnológica

    Más allá de la valoración que nos merezca este hecho, las industrias de contenidos van a tener que convivir con una oferta alternativa gratuita. No hay más. Ir contra las páginas de enlaces, como pretende la Ley Sinde, no sirve de nada, porque las páginas de enlaces son opcionales, y porque de una manera u otra seguirán estando ahí (a no ser que construyamos una “muralla” como la que el gobierno chino tiene para controlar internet). Perseguir el tráfico entre usuarios pasa inexorablemente por vulnerar el derecho al secreto de las comunicaciones para fiscalizar qué tráfico es “legítimo” y cuál de obras “protegidas”; no veo salida por este lado porque intentar algo así en serio me parece poco viable debido al coste político que tendría (mucha oposición popular = políticos que se bajan del carro), y en última instancia sólo serviría para que los usuarios migraran a clientes P2P que encriptaran el tráfico e hicieran imposible saber quién descarga qué de quién. En el caso de los libros lo veo aún más complicado: un libro apenas ocupa espacio y se puede enviar como adjunto en un mail, o subirlo a “la nube” sin mucho esfuerzo.

    Además de todo esto no podemos olvidar el intercambio presencial. En un pincho USB de 24Gb caben unos 30.000 libros/miles de discos.. En la memoria de mi móvil, que puede comunicarse con otros vía bluethooth, correo eléctronico, etc unos 10.000. Y estos números no van a parar de crecer.

    2.- La libre distribución de contenidos es un gran avance social

    Es casi una utopía hecha realidad: toda la cultura al alcance de todo el mundo. Es importante destacarlo porque nunca se dice. Sin embargo la cultura es fundamental para que tomemos mejores decisiones como sociedad. Cuanto mayor sea el acceso a la cultura, menos posibilidades hay de que cometamos errores irreparables; en los últimos 10 años en los EEUU hemos visto cómo crecía el oscurantismo y la interpretación literal de la Biblia (véase a los creacionistas), y cómo los ciudadanos compraban una mentira tan obvia como la guerra de Irak. La cultura es el mejor antídoto contra estas cosas. Los críticos de las descargas tratan de banalizar esto, y dicen que la gente sólo se descarga “entretenimiento”, películas palomiteras y discos olvidables de los ídolos adolescentes de turno. Mi experiencia no es esa. Sea como sea yo no olvido que no hace mucho fui un adolescente sediento de cultura sin suficiente dinero en el bolsillo para pagar todos los libros, cómics y discos que quería, y lo importante para mi, el cambio fundamental, es que ahora el que quiere, puede. El que realmente tiene interés más allá del entretenimiento puede explorar y aprender libremente. Ese el cambio fundamental.

    3.- Existen nuevos modelos de negocio capaces de garantizar la remuneración de autores y trabajadores culturales

    Todo lo de arriba está muy bien, pero ¿cómo remuneramos a los autores por su trabajo? Los que creemos que la libre distribución de contenidos es una muy buena noticia no somos insensibles (más bien al contrario) al hecho de que la aspiración de un escritor o músico a vivir de su trabajo es legítima, al hecho de que la legislación de Copyright que la evolución tecnológica ha dejado obsoleta pretendía proveer de un incentivo a la creación que consideramos necesario, y al hecho de que peligran los puestos de trabajo de miles de trabajadores del sector cultural.

    ¿Cómo afrontar estos problemas? Es necesario repensar el modelo de negocio de la industria de los contenidos.

    La venta de copias físicas no está muerta. Siempre habrá alguien que quiera pagar por un libro en papel o por un disco de vinilo, pero está claro que el pago por copia va a perder el papel central del que ha disfrutado en las industrias de contenidos. ¿Cuál puede ser el modelo de negocio de la industria editorial del futuro? Basándome en la experiencia ya conocida de otras iniciativas, me permito proponer lo siguiente:

    a) Las editoriales deberían digitalizar y poner a libre disposición del público lector sus contenidos en una plataforma única, para concentrar a los usuarios. Cualquiera podría acceder a dicha plataforma y descargar cualquier contenido, con un razonablemente incómodo límite diario y mensual. Una cosa que se olvida a menudo al decir que es imposible competir con las descrgas gratuitas es que éstas requieren que invirtamos tiempo y conocimientos en ellas. Para descargar una serie hay que saber usar bittorrent, saber abrir los puertos en el router, saber encontrar los subtítulos, conocer qué formatos leen nuestros reproductores domésticos y cuáles no, y aún así a veces te encuentras con fakes o virus… por eso mucha gente, sobretodo gente mayor, tira de conocidos que controlan. Una alternativa cómoda y rápida, con el plus moral de que sus ingresos van a parar a los autores tiene todas las de ganar.

    b) La plataforma incluiría publicidad, que también hallaríamos incrustada en los libros descargados.

    c) Junto a este servicio “free” habría uno “premium”: a través de un pago por suscripción (una cantidad razonable como 5 euros al mes) cualquier usuario podría evitar la publicidad y los límites de descarga, así como acceder a otros servicios (quizá tener un acceso privilegiado al autor a través de encuentros digitales, etc.)

    d) El coste del ancho de banda se evitaría al funcionar la plataforma como un sistema P2P que aproveche el upload de los usuarios, recurriendo a la descarga directa sólo cuando nadie online comparta un contenido determinado.

    e) Dicha plataforma pugnaría además por convertirse en el punto de encuentro de la comunidad lectora: incentivaría la participación de autores y público en foros y encuentros digitales*, y en general pondría en práctica técnicas de community management: se organizarían concursos, se promocionaría y facilitaría el salto de la comunidad virtual a la real a través de quedadas, se crearía una sección donde la gente pudiera aprender de literatura e historia de la literatura -de la misma manera que Pandora edita un Podcast sobre música – etc.

    f) Debería de haber también algún tipo de sistema de recomendaciones, como el de Last.fm (o el de youtube, sin ir más lejos.

    g) Los ingresos se repartirían proporcionalmente al número de descargas de los usuarios premium (para evitar el fraude), contabilizando sólo una descarga por usuario

    h) Además, al lado de cada obra contaríamos con un botón para donar dinero al autor o autores.

    * Aprovecho para comentar que el rol del autor en la promoción debe cambiar. No sé si estáis al tanto de cómo Guillermo del Toro participó activamente en el foro de The One Ring cuando estaba al cargo de El Hobbit (podéis leer sobre ellos aquí http://tinyurl.com/676pnvl), pero me parece el ejemplo perfecto. Involucras al público en la preproducción, predisponiéndolos al consumo, haciéndolos sentir partícipes, recogiendo un feedback que muchas veces puede ser útil e incluso acabar incorporado al resultado final… Lo que está claro es que la publicidad unidireccional a la antigua usanza está en declive, especialmente entre la gente más joven, los consumidores del futuro, acostumbrados a la interacción bidireccional desde niños. En resumen: en el futuro será común que los autores interactúen con sus lectores en foros como este.

    4.- Autores y público. Corolario

    La conflictividad entre autores y público es artificial. En el nuevo paradigma ambos ganan. El público puede acceder libremente a todas las obras, los autores se liberan del yugo de las industrias de contenidos que, quizá no tanto en el mundo editorial, pero en otros mercados se han dedicado a vampirizar a los artistas y a tratar de controlar el mercado mediante el control de los canales de distribución y la inversión publicitaria (véase el mercado discrográfico, con sus contratos leoninos, sus royalties ridículos sobre el precio del disco o su control de las radiofórmulas). El modelo que he propuesto para el mercado editorial funciona ya para el discográfico o audiovisual. Netflix es una gran empresa que cotiza en el Nasdaq, con más de 20 millones de suscriptores y en plena expansión geográfica. Spotify pagó el año pasado a las discográficas suecas más que cualquier otro tienda, física u online (incluyendo iTunes). No sé cuál es la capacidad de generación de ingresos de un modelo así para el mercado editorial; quizá no genere sufientes suscriptores, aunque sé que muchos participaríamos gustosos, y que al desintermediarse la relación entre autor y público, aún siendo los ingresos menores, habría que repartirlos entre menos intermediarios. Y si finalmente con esto no basta, no soy contrario a que, con las cifras de difusión transparentes que proporcionaría este modelo, los ingresos de los autores se completaran con dinero del Estado, recaudado mediante canon o no.

    El futuro está por venir, pero hay una cosa que hay que dejar bien clara desde ya. Nosotros, por bajarnos un libro de la web, no estamos matando a la cultura, como sugieren algunos comentarios de este hilo. El hecho de que un grupo de lectores, desinteresadamente, ponga en marcha una web como esta es una muestra de que, al contrario de lo que dicen algunos, la cultura nos importa, y mucho. Que debatamos estos temas tan en profundidad y tratando de ofrecer alternativas es otro ejemplo. Desde que leo sobre el tema (y hace ya 17 años que se publicó Vender vino sin botellas, el pistoletazo de salida) no me he encontrado ningún libro, artículo o hilo donde no se propongan alternativas para garantizar la remuneración de los autores y, en la medida de lo posible, la supervivencia o reconversión de los puestos de trabajo de los trabajadores culturales. ¿Cómo puede alguien decir que la cultura nos da igual en un mundo donde cualquier chaval sabe más del derecho de copia privada y del futuro del sector de los contenidos que los propios gerifaltes de la industria?
    Sin embargo hay quien lo dice, hay quien se atreve a tratar de “adolescente pajillero” a quien no opina como él. Es muy triste, y me provoca perplejidad que esas cosas las diga gente que trabaja en el sector y que debería saber todo esto de sobra.

    Homelandz

    18 junio, 2012 at 14:33


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