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el pandemonium

Con respecto a eso del progreso…

with 22 comments

 

…lean, lean el brillante comentario de don Búho en el post El optimista racional. Les extracto los mejores momentos:

 

El progreso, en sentido histórico-político, lo fijan los que salen victoriosos de los conflictos, y eso no es lo mismo que decir que a los perdedores les hubiese gustado vivir la vida que vino después. Lo que sabemos es que les hubiese gustado ganar, que por eso lucharon.”

“Si el fin del Hombre fuese el bienestar, y además pudiésemos vincular rectamente bienestar con esperanza de vida (para usar el tópico más recurrente) o bienestar con pacifismo, ningún hombre practicaría deportes de riesgo ni se haría bombero o militar.”

“Los anacronismos dan lugar a planteamientos sin sentido como esos juegos mentales del tipo “a nuestros abuelos les hubiese gustado disponer de tal cosa que disfrutamos en el presente”, ignorando que para que les gustase disponer de ella tendrían que sentir una necesidad que es nuestra y no de ellos.”

 

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Written by cristian campos

27 octubre, 2011 a 7:00

22 comentarios

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  1. Después de que alguien como usted, que ha conseguido que abandone la cafeína de las mañanas, me tire tal piropo, pues no me queda otra que sonrojarme y disfrutar de los calores.

    Procuraré intervenir de vez en cuando en su blog para que tenga ocasión de dedicar adjetivos menos elogiosos a mis comentarios que, modestia aparte, harán más justicia.

    Búho

    27 octubre, 2011 at 10:40

  2. Sólo faltaría. Si merece mármol, merece mármol.

    cristian campos

    27 octubre, 2011 at 11:55

  3. Pero qué líos se hacen ustedes de cuando en cuando. Es evidente -lo es más tras leer el ensayo “El optimista racional”- que la situación general de la humanidad ha mejorado con respecto a otras épocas. Ahí están los datos; y este es el verdadero progreso, algo que nadie puede refutar.

    Otra cosa es considerar la, si me permiten el palabro, cuestión teleológica del progreso, un asunto más peliagudo. De todas formas, yo sí que pienso en el bienestar como un fin del hombre, porque es, en general, algo natural (nadie quiere estar mal); prima, evidentemente, el bienestar personal; después se sitúa el de los demás. Pero las propias acciones pueden conllevar el bienestar de los otros (por ejemplo, el investigador de cuyos descubrimientos se beneficia el resto de la población o los padres que proveen de sustento a sus hijos). Y también hay que pensar en la empatía, fundamento de la solidaridad, del compromiso y del altruismo.

    Que se practiquen los deportes de riesgo no excluye la idea de bienestar como fin. Lo mismo se podría decir del consumo de tabaco, por ejemplo. Es irracional, como hacer puenting o ponerse delante de un toro. Son pocos quienes se prestan a estas cosas; la mayoría, al contemplarlas como actividades que entrañan peligro, no las llevan a cabo. Lo mismo se puede decir de los bomberos, por ejemplo. Además, para que exista el bienestar general, alguien tiene que asumir ciertos riesgos; son los policías, los bomberos, etcétera. Sus riesgos -asumidos libremente- refuerzan el progreso generalizado.

    El último párrafo es un dislate. Claro que a nuestros abuelos les hubiese gustado tener las facilidades y las ayudas de las que disponemos hoy en día; es decir, les hubiese gustado ver el porcentaje de analfabetismo reducido drásticamente; les hubiese gustado vivir más y poder disfrutar de mejores condiciones de vida y de una medicina más eficaz y precisa. Pensar lo contrario equivale a concebir a nuestros abuelos como una especie diferente o, qué sé yo, como extraterrestres venidos del espacio exterior. Las necesidades son muy parecidas y no varían históricamente, porque todos somos seres humanos.

    Marc

    27 octubre, 2011 at 17:26

    • Marc, discúlpeme, pero uno no puede usar el argumento de que el bienestar es el fin del hombre porque nadie quiere estar mal y quedarse tan pancho. ¿Qué quiere usted decir con eso de estar mal? ¿Se refiere usted a sentirse mal? Eso es puro subjetivismo. No hay más que pasarse por las librerías y percatarse de la abundancia de libros de autoayuda para caer en la cuenta de la cantidad de cosas ridículas por las que la gente se puede sentir mal hoy en día. Una de las razones por las que la gente se siente mal es precisamente porque busca ese bienestar completamente indeterminado del que usted habla, y claro, no lo encuentra, se frustra. (A lo mejor les interesa el chiste de Mafalda sobre la felicidad, busquen en google) El subjetivismo además nos lleva a callejones sin salida, a verdaderos dislates, como pensar que un hombre será más feliz o sentirá mayor bienestar enfermando de muerte a los 40 que a los 20.

      No niego que se pueda hablar de progreso en áreas o campos concretos. Es evidente, por ejemplo, que la medicina ha progresado. En general se puede hablar de progreso en las ciencias y en las tecnologías vinculadas a ellas. También, en otro sentido, se puede hablar de sociedades o culturas más avanzadas que otras, lo que no deja de ser un ataque frontal a la idea del progreso de la humanidad. Es cuando unas sociedades o culturas entran en conflicto que podemos establecer superioridades o inferioridades, como cuando los españoles conquistaron América; en términos generales, aunque no absolutos, lo españoles eran más avanzados que los indígenas. Lo temerario es lanzarse sin red a hablar del progreso de la humanidad. La bomba atómica o el nazismo son impensables en sociedades tribales. Pinker y Ridley nos hablan de una reducción del número de muertes mediante el uso de la violencia, y de una reducción de guerras. Bien, demos por cierto los datos. Pero ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?, que diría Mourinho. Precisamente una de las razones disuasorias para librar guerras en la actualidad es la existencia de la bomba atómica. Ahora bien, si concluimos que la bomba atómica es progreso y que nos garantiza la paz y además que la paz es la gloria bendita, ¿por qué los países que disponen de ella no hacen lo posible por distribuirla generosamente para que cada país tenga su propio arsenal atómico? ¿por qué más bien hacen lo imposible por evitarlo? ¿por qué? ¿por qué?
      Explíqueme también desde la lógica de “El optimista racional” por qué un país como Brasil, situado en una zona tranquila, sin ninguna amenaza aparente y con un crecimiento económico espectacular ha aumentado su gasto militar de forma tan significativa. No es el bienestar de la humanidad, el bienestar en este caso es el de un país que se prepara para si fuera necesario dar un puñetazo en la mesa en la defensa de sus intereses y evitar que nadie se lo devuelvan en la cara.

      Pinker y Ridley son psicólogo evolucionista y zoólogo respectivamente. Usted no ha caído en la cuenta. Por eso ellos, y usted con ellos, hablan de la especie. No procede. No procede cuando se están usando categorías históricas y políticas. Los animales no tienen propiamente lo que llamamos historia y tampoco política. Dice usted que a nuestros abuelos les hubiese gustado ver reducido drásticamente el analfabetismo. Será a los suyos. Mi abuelo no quería que ni mi madre ni mi tía fueran a la escuela, prefería que le ayudaran en las labores del campo. Mi abuela tenía otra opinión, sin embargo. Si me pongo en el lugar de un humano que forma parte de una cultura ágrafa me cuesta mucho imaginar cómo podría desear la erradicación del analfabetismo. Y esto de querer vivir más… ya le he dicho, en fin, me parece que tiene usted ganas de cobrar la jubilación muchos años. Por preferir yo preferiría que el tiempo pasara más lento. No estoy seguro que el aumento de la esperanza de vida me consuele cuando llegue a los 80, si es que llego, y si mañana me detectan un cáncer puede que hasta maldiga la esperanza de vida o piense en cosas que podría haber hecho y no hice. Tengo la impresión, por otro lado, que hay ciertas cuestiones a las que nuestros antepasados dedicaban mucha menos atención que nosotros y estoy seguro que no hacían cálculos ni proyectos con las realidades actuales, sino con las que correspondían a sus circunstancias. Quien piensa a los abuelos como extraterrestres es usted, que los hace viajar en el tiempo con tecnología de otro mundo.

      El final es la madre de todos los problemas del libro y de sus planteamientos Marc: “Las necesidades son muy parecidas y no varían históricamente, porque todos somos seres humanos.” Sí, todos somos seres humanos, pero unos fueron romanos y otros cartagineses, unos son americanos y otros rusos, unos campesinos y otros cocineros, unos empleados y otros empresarios. Las necesidades son muy diferentes y varían por razones políticas, históricas, religiosas, sociales… ¿Se imagina a un mongol, de esos que hay perdidos por la estepa, que en su vida haya visto un coche intentando robárselo a un turista aventurero que pase por allí? Pero es que incluso las necesidades más básicas como la alimentación están envueltas y determinadas por cosas que están a un nivel distinto al genérico-zoológico (a los musulmanes increíblemente el jamón no les produce bienestar). Por cierto, tampoco a un nivel meramente zoológico se puede hablar de intereses demasiado genéricos: entre animales de la misma especie puede hablarse de circunstancias ecológicas particulares y de preferencias distintas según el grupo o incluso el individuo.

      Búho

      28 octubre, 2011 at 0:56

      • Disculpe el subjetivismo, Búho; no soy lo que se dice un gran lógico; pero dentro de mi poca capacidad lógica entiendo que el último párrafo de su primer comentario es igual de subjetivo. Igual de subjetivo que, por ejemplo, afirmar que una de las razones por las que la gente se siente mal es la búsqueda del bienestar. Quizá no salgamos del subjetivismo (el relativismo que, entiendo yo, usted está proponiendo, es una suerte de subjetivismo) si no consideramos, como bien hace Susombao, los “indicadores objetivos”.

        Todos los matices que ofrece usted los veo pertinentes; me disculpo otra vez por mi falta de lucidez. Sin embargo, insisto: negar la idea de progreso es peligroso, sobre todo a tenor, otra vez, de esos indicadores objetivos; o a tenor de lo que dicen Cristian y Héctor: la capacidad de elección.

        También me gusta la expresión que emplea Cristian: la unidad de medida del progreso. Es indiscutible que hoy hay menos pobreza, menos analfabetos, menos guerras, menos violencia y más esperanza de vida. Tal vez la interpretación de los datos sea lo que nos separa; usted dice que, en el fondo, no hay tal progreso; yo opino que, a pesar de los pesares (a pesar de abuelos chapados a la antigua, a pesar de bombas nucleares y demás peligros) hoy se vive mejor; porque en tiempos de los romanos, por seguir con el ejemplo propuesto, los peligros eran mayores; no existía la bomba nuclear, pero había más guerras, más enfermedades incurables, etcétera, etcétera. Dice usted que hacemos pasar nuestras necesidades por las de las personas de otras épocas, y que esto es un “juego mental”; pero estoy seguro de que si a un romano le dijeran que la gripe se cura y que no es mortal, el romano se lo tomaría como algo bueno. Igual que si a mi abuela le dijeran que existían los sanitarios; los hubiese preferido antes que salir a hacer sus cositas al campo. ¿No será que es usted el que emplea juegos mentales en el asunto de las necesidades?

        Otro indicador del progreso: el conocimiento generalizado, propio de nuestra época. Ni en Roma, ni en Cartago, ni tan siquiera en Grecia existía un conocimiento “democratizado” como el de hoy; o, por ser más precisos, en esas épocas no existía la posibilidad de que todo el mundo, con independencia de su clase social o de su posición en el grupo, accediera al conocimiento. Eso es progreso, ¿no cree? Por supuesto, el conocimiento generalizado está ligado a la capacidad de elección.

        Hacer referencia a su abuelo, que no quería que su abuela estudiara, es como decir que la reducción del número de ablaciones en los países africanos -pongo un ejemplo hipotético- no constituye una evidencia del progreso, pues puede que los chamanes africanos no tengan la “necesidad” de dejar de extirpar ni las mujeres africanas sientan deseos de evitar las amputaciones.
        Ya que estamos con las sociedades tribales: no tienen bombas nucleares, pero algunas de ellas desprecian a los albinos (pura ignorancia), por ejemplo. El mal éstá relacionado con las propias capacidades.

        Sobre la diferencia cultural entre unas sociedades y otras, sigo sin entenderlo como un cuestionamiento de la idea de progreso: hoy la diferencia es menor que en el siglo XV, cuando los españoles arribaron a las costas americanas, por poner un ejemplo. Y creo que Ridley -corríjame si me equivoco, porque el libro lo leí hace tiempo- establecía una relación indirectamente proporcional entre progreso cultural -vamos a reducir esto al conocimiento- y barbarie; es decir, a mayor conocimiento, menos violencia, menos conflictos armados, etcétera.

        Marc

        28 octubre, 2011 at 18:13

  4. Estoy con Marc: no me parece para nada marmóleo lo dicho por Buho, todo lo contrario, es más, apoyarlo indica más bien no haber entendio nada del libro de Ridley…

    Aquí se confunde la amplitud de acciones potenciales a realizar (verdadero parámetro con el que evaluar el progreso) con la acción concreta realizada, quiero decir y por ejemplo, para un téstigo de Jehová las complejas operaciones quirúrgicas y transfusiones de sangre en general no suponen ningún progreso pero lo que no puede negar es que hay gente para la que tales acciones les ha supuesto un beneficio, o sea y por decirlo más generalizadamente, progreso no es lo que yo quiero hacer o dejar de hacer, no, progreso es que ahora, hoy día, y más que nunca, los individuos tienen una mayor autonomía respecto a todo, desde los enemigos víricos (antibióticos) hasta políticos (democracia) pasando por el ocio (8 horas, ¡joder!); y sí, que luego haya gente que tenga nostalgia de las cavernas, pues sí, pero si hay gente que ve Sálvame es que hay gente pa tóo pero lo bueno es que más que nunca la gente pa tóo pude hacer de todo (y de ahí que se vea que hay gente pa tóo) y en otras épocas lisa y llanamente no (si salías en el medievo hijo de campesino, mismamente, pues arar toda tu puta vida por, yo qué sé, muy buen talento musical que tuvieras).

    hector1564

    27 octubre, 2011 at 22:51

    • ¿Con eso de la mayor amplitud de acciones potenciales a qué se refiere? ¿A que ahora puede votar al PP o al PSOE y antes se tenía que conformar con Franco? No se meta en ese fango sin dar más explicaciones, porque entonces podríamos pensar que la liga de fútbol es un tremendo progreso, porque podemos ser de Barça, del Madrid, de Atlético o del Celta, y no sé yo qué tiene que ver eso con la autonomía potencial, que tampoco entiendo muy bien qué es. Respecto al progreso en medicina es indudable, pero no porque la medicina aumente la autonomía potencial, sino porque proporciona la recuperación real de la autonomía perdida por una enfermedad. Si la medicina fuese una cosa de libros, simplemente teórica, sin desarrollo práctico, no se podría valorar. Y si todos fuésemos testigos de Jehová el valor de las transfusiones de sangre se aproximaría a cero. El valor de las transfusiones, aunque sea un valor objetivo para salvar vidas, solo es valor de progreso circunscrito a la categoría médica y solo tiene valor para quien hace uso de ella. Precisamente porque hay quien aun disponiendo de esta posibilidad renuncia por razones ajenas a la medicina advertimos que el mundo no es armónico y que el progreso en medicina no se traduce directamente en Progreso. Respecto a lo de las ocho horas de ocio, sí, hace progresar las cuentas del señor del bar que le vende las copas, que además tiene muchas horas menos de ocio que usted.

      Búho

      28 octubre, 2011 at 1:52

  5. Señor Buho

    Coja cualquier indicador objetivo que dé una medida de progreso humano.

    Esperanza de vida, indice de alfabetizacion, mortalidad infantil, ingesta calorica media diaria…

    Busque algun indicador en el que estos datos sean peores HOY que hace 100 años, o 75, o 50 o 25 o 10.

    Ninguno?

    El Progreso,baby.

    susombao

    28 octubre, 2011 at 8:52

  6. El señor Búho defiende vigorosamente sus ideas, pero uno se queda con cierta sensación de impotencia a la hora de rebatirlas. Al poner en marcha un gigantesco mecanismo de triturar certidumbres, al seguir la táctica de relativizarlo todo, no hay argumento en contra que valga.

    Gabriel Syme

    28 octubre, 2011 at 9:29

    • No soy relativista. No pienso que todo valga lo mismo. Lo que defiendo es que el progreso está circunscrito a realidades concretas, enfrentadas muchas veces. No se puede hablar del progreso de la humanidad sin caer en contradicciones, sencillamente porque la humanidad como categoría política a la que aplicar la idea de progreso no existe.

      Búho

      28 octubre, 2011 at 10:28

  7. Cuando se comenta este tema mucha gente hace la oportuna observación de que existe progreso porque normalmente se pasa del caballo al tractor pero es raro que alguien pase del tractor al caballo. Incuestionable, el tractor es un artefacto tecnológico de progreso (aunque no se pasa de una cosa a otra por placer, se pasa por necesidad). Pero el tractor no unifica los intereses de los agricultores. La competencia se establece en otras condiciones: una familia que antes era próspera y rica puede dejar de serlo y lo contrario para una que era pobre. Además el tractor no impide que se den paradojas como la de que países menos avanzados tecnológicamente tengan una producción agrícola más potente que otros más avanzados (la producción agrícola está determinada por muchas cosas, no solo por disponer de tractores) Con la escritura otro tanto. Sin lugar a dudas que la escritura le da una ventaja a una sociedad que la conozca frente a otra que no la conozca. Esa ventaja hará que la sociedad letrada esté en condiciones de dominar a la sociedad iletrada bien incorporándola, bien destrozándola; pero en cualquier caso borrándola del mapa. Pero las letras tampoco unifican a la humanidad: algunos escriben en inglés, otros en chino, otros en español… El latín, idioma en el que otros tiempos se escribían la mayoría de tratados, desaparece y algunos de sus derivados como el italiano pierden fuerza respecto a otros idiomas como el inglés, antiguamente idioma bárbaro e intrascendente. Si hoy valoramos el inglés no es por la belleza y superioridad del idioma, ni porque en sí mismo tenga poderes especiales para alcanzar el hermanamiento de la humanidad y el fin de la historia. Es por el empuje de una parte de la humanidad y por la falta de empuje de otras partes. El empuje de esa parte de la humanidad se debe a algo, pero no al progreso. El progreso del inglés es lo que hay que explicar y el poder militar no es ajeno a esa explicación. Con lo que quiere decirse que el progreso de unos no es el progreso de todos. Más bien es el progreso de unos sobre otros. Si yo digo que prefiero el avance de los EEUU al avance de China no estoy hablando en nombre del progreso de la humanidad, a no ser que los chinos pertenezcan a otra especie.

    Búho

    28 octubre, 2011 at 10:18

  8. Sólo por aclarar: cuando digo que el comentario original de don Búho merece mármol quiero decir que, independientemente de mis opiniones al respecto, que siguen siendo las mismas que ya expuse en el post, sus ideas me parecen merecedoras de atención y dignas de debate. No es frecuente encontrar a alguien que rechaze el progreso, o la idea de progreso, a partir de un pensamiento articulado, se esté de acuerdo con él o no, y no haciendo uso del tópico “cada vez estamos peor”.

    Dicho lo cual, Gabriel Syme y Hector1564 dan con el que es para mí el punto clave: si todo es relativo no hay discusión que valga. Cerramos el chiringuito y cada loco con su tema. Pero ese no es mi punto de vista: yo sí creo que hay valores o bienes o unidades de medida absolutas. La posibilidad de elección, independientemente de lo que se haga luego con ella, es una de ellas. Lo que hace don Búho es eliminar o sembrar la duda o relativizar todas las posibles unidades de medida del progreso, como alguien que dijera “no podemos decir que este río es más largo que este otro porque la unidad de medida no es la misma en los EE UU que en Europa: nosotros medimos en metros y ellos en pies, así que nuestras mediciones no son válidas para ellos”.

    El debate ha de partir de la idea de que el progreso es medible. Si de salida decimos “no es medible”, entonces sobra toda discusión. Y si es medible, discutamos su unidad de medida.

    cristian campos

    28 octubre, 2011 at 10:36

    • Gracias de nuevo por sus palabras, señor Campos. Su intervención creo que sirve para aclarar mi punto de vista.

      En efecto yo no defiendo el tópico “cada vez estamos peor” Tampoco que todo sea relativo, ojo con esto. Tampoco niego que existan unidades de medida que podemos considera unirversales. Un río es más largo o más corto con independencia de si medimos en metros o pies, porque las equivalencias son fáciles de establecer. Lo que niego o ataco es que a partir de esa evidencia concreta (circunscrita a la medición de longitudes) podamos hacer valoraciones generales o absolutas de todo. Por ejempo: la medicina, no me canso de repetirlo, ha progresado; lo problemático o díficil para mí es que de ahí podamos concluir que hemos progresado en términos generales o absolutos. Bien podría ocurrir que un gasto sanitario excesivo debilitase a una sociedad concreta frente a otras que podrían hacer una mayor inversión militar, si entre medias se da un conflicto bélico. Dicho de otro modo: el progreso no es medible desde una categoría neutra, ajena al presente problemático e infecto. El progreso está en disputa permanente. Compararnos con antepasados históricos es un artificio que puede confundir: aunque el fin del esclavismo fue un progreso para los EEUU, no es menos cierto que sin el esclavismo sería imposible comprender su desarrollo y pujanza como nación. Si los EEUU son lo que son es en gran medida gracias a los esclavos de antaño.

      Búho

      28 octubre, 2011 at 11:56

      • Pero es que está mezclando categorías distintas: en este caso, el esclavismo con el progreso. Debería comparar el esclavismo con el sistema de libertades contemporáneo, o el progreso con el estancamiento. Al progreso de los EE UU contribuyeron centenares de factores. El esclavismo, un sistema de libertades extremo, la I y la II Guerra Mundial… ¿Eran todos esos factores “buenos” considerados individualmente? No, claro, pero es que no tiene sentido analizarlo así: el resultado final es que los EE UU han progresado, sea cual sea el camino. No se juzga el camino, sino el resultado.

        Por ejemplo: ¿el esclavismo es bueno o deseable? No. ¿Es progreso el fin del esclavismo? Sí. ¿Es progreso el progreso? Sí. Independientemente de la relación causal entre el esclavismo y el progreso de los EE UU, ambas categorías deben ser analizadas por separado.

        cristian campos

        28 octubre, 2011 at 12:32

  9. Es más: supongamos que la idea de progreso occidental no coincide con la idea de progreso zulú. Que no hay un progreso universal sino varios progresos “sectoriales” o “tribales” o “regionales”. Habrá que investigar entonces si los zulúes consideran que han progresado o no con respecto a sus antepasados.

    En cualquier caso, me es indiferente lo que piensen los zulúes. La idea de progreso es universal y está inscrita en los genes humanos. Progreso es todo aquello que mejore mi calidad de vida o mi bienestar, de acuerdo a unos parámetros universales y comunes a todos los seres humanos, independientemente de su sexo, nacionalidad, edad, religión y nivel cultural.

    cristian campos

    28 octubre, 2011 at 11:50

  10. Dice usted Campos, que yo mezclo el esclavismo con el progreso y a continuación afirma que el esclavismo contribuyó al progreso de los EEUU (junto con otras muchas cosas, por supuesto) Claro, estoy de acuerdo con lo que dice a continuación: “no se juzga el camino, se juzga el resultado” Pero es que el resultado lo explica por una parte el camino y por otra el partido que sigue jugándose. El resultado actual del progreso de EEUU lo determinamos por comparación con otros países, no con respecto a un modelo metafísico donde se dice cual el estado perfecto de humanidad.

    Y respecto a este párrafo:

    “Por ejemplo: ¿el esclavismo es bueno o deseable? No. ¿Es progreso el fin del esclavismo? Sí. ¿Es progreso el progreso? Sí. Independientemente de la relación causal entre el esclavismo y el progreso de los EE UU, ambas categorías deben ser analizadas por separado.”

    ¿Si hay relación causal cómo pueden analizarse ambas cosas por separado? No lo entiendo.

    Búho

    28 octubre, 2011 at 13:24

  11. Perdón si alguien ya lo ha comentado (me he saltado algunos párrafos), pero yo apoyo totalmente la idea de que todo es relativo. Fundamentalmente, porque me permite decir con todas las de la ley que “me estoy follando a Megan Fox, relativamente hablando”.

    Y con respecto a lo de que ningún hombre practicaría deportes de riesgo si de bienestar se tratara, depende. En mi experiencia, un alto porcentaje de las féminas tienen cierta predilección por los hombres que se dedican a ese tipo de deportes. Tal vez no como esposos y padres, pero sí al menos como potenciales compañeros de revolcón. La testosterona, supongo. Pero divago: el caso es que a mí yacer con féminas me produce un gran bienestar. No sería irracional que practicara esos deportes, que no me llaman mucho, la verdad, con el único fin de obtener bienestar.

    8888

    28 octubre, 2011 at 17:18

  12. Vamos a ver si nos hacemos entender y no dejamos que el árbol del yo-yo nos impida ver al bosque.

    No es que asumir que la humanidad ha progresado implica una determinada concepción teleológica de la humanidad sino que justo la negación de dicho progeso sólo se puede hacer desde una concepción absolutista u historicista de el avance de la humanidad, es decir, y por decirlo popperianamente: sólo desde una concepción cerrada de la sociedad se puede argüir que no hemos progesado.

    Me explico y de paso concreto: No quiero cambiarme de sexo, no quiero irme para el otro barrio, no tengon intención de renovar mi sangre pero el hecho de que, hoy día, la gente, si quiere, pueda cambiarse de sexo, recibir una eutanasia o una transfusión de sangre implica, para mi, un progreso porque implica que ha habido un incremento virtual de las potenciales acciones a realizar y el hecho de que de facto haya gente que se cambia de sexo, pide la eutanasia o cambia de sangre implica que de facto otras concepciones de lo que significa entender la vida, progresar por la vida, se ha abierto paso en la sociedad de forma que más gente puede hacer lo que más quiere, es decir, progresar pero a su modo y sólo desde una perspectiva de que ese no es el modo de progresar, de que eso no es progreso, o sea, sólo desde una perspectiva de una sociedad cerrada, pongamos, la de un católico riguroso, se podrá decir que no es un avance el cambio de sexo, la eutanasia, la transfusión pero, claro, si eso defendemos, quiero decir, si defendemos que lo que otros hacen no es progreso sino sólo lo que yo hago, entonces, para eso habrá que imponer una meta a la humanidad así como imponer unos valores que todo el mundo debe obedecer, es decir, sólo desde precisamente una versión egotista (y antirelativa) de lo que significa progreso, se puede defender que el incremento de acciones potenciales a realizar que (indiscutiblemente) ha traído consigo el paso del tiempo (gracias a la ciencia y la tecnología) no ha supuesto un progreso (v,gr: decir que las progresiones (“Acción de avanzar o proseguir algo“) de los transexuales no son progreso) sino un desvío de lo que debe ser el mundo y con ella la humanidad.

    Como yo no tengo una concepción historicista de la historia, creo que la humanidad, para sus miembros, amplió el número de progresiones posibles, o sea, progresó.

    Héctor M

    28 octubre, 2011 at 20:13

  13. Definitivamente, la palabra “correoso” se inventó para don Búho y son Solymoscas…

    cristian campos

    29 octubre, 2011 at 15:49

  14. Tomen los parámetros que Ridley propone para medir el progreso y piensen en la cantidad de cosas que pueden hacerse con ellos. Es posible imaginar un futuro aún mejor de mil formas distintas, algunas realmente inquietantes. La palabra correoso también se inventó para “el optimista racional”.

    Búho

    29 octubre, 2011 at 23:19

  15. Solymoscas

    5 noviembre, 2011 at 19:41


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