el pandemonium

Da cool pangram, bitch

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¿Saben lo que es un pangrama? Ya se lo explico yo: un pangrama es una frase que incluye todas las letras del alfabeto de un idioma determinado. Los pangramas se utilizan habitualmente para mostrar fuentes tipográficas, por razones obvias.

El pangrama más popular en inglés es:

The quick brown fox jumps over the lazy dog

En español:

Jovencillo emponzoñado de whisky, ¡qué figurota exhibe!

Este también es bastante popular, aunque poco práctico, por demasiado largo:

El veloz murciélago hindú comía feliz cardillo y kiwi. La cigüeña tocaba el saxofón detrás del palenque de paja.

Mi pangrama preferido en español es este:

El pingüino Wenceslao hizo kilómetros bajo exhaustiva lluvia y frío, añoraba a su querido cachorro.

Un dramón con todas las letras, y nunca mejor dicho. ¡Pobre Wenceslao, el pingüino puteao!

En realidad, un pangrama realmente útil, desde el punto de vista del diseño gráfico, debería incluir también las mayúsculas, además de los números, los signos ortográficos y algunos símbolos básicos (el del dólar o el ampersand, por ejemplo).

Claro que, ¿a quién carajo le interesa el pingüino Wenceslao o el veloz zorro marrón? Los modernos de verdad elaboran sus propios pangramas y añaden referencias a los disturbios de Londres. Porque ya lo decía Rimbaud: “hay que ser absolutamente moderno.

 

 

Los tres pangramas anteriores han sido diseñados por Mill Co. La noticia original, en Creative Review.

 

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Written by cristian campos

20 octubre, 2011 a 7:00

Publicado en diseño

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3 comentarios

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  1. Ya que estamos con palabrejas raras, podíamos hablar de los palíndromos: esas frases que se leen igual desde el principio hasta al final, como desde el final hasta el principio. Yo me sabía el típico de dábale arroz a la zorra el abad.

    Pero este es aún mejor, según la wiki.

    “¡Català, a l’atac!” – Resulta que catalán al ataque es un palíndromo que se dice igual desde el principio que desde el final. O sea, que un catalán al ataque es un Sísifo a quien se le cae la piedrecita una y otra vez. Es que la lingüística tiene sus coñas, ¿no les parece?

    Juan Pablo Arenas (@arenasjp)

    20 octubre, 2011 at 21:47

  2. Es un palíndromo contradictorio, porque los catalanes más bien estamos siempre a la defensiva. Nos va eso del victimismo.

    Anónimo

    20 octubre, 2011 at 22:56

  3. En materia de pangramas, hay uno que parece extraído de la febril mente de un alcohólico resacoso, pero contiene un extraño elemento al final, un peaje a la inexorable necesidad de buscar la simetría:

    “Quiere la boca exhausta vid, kiwi, piña y fugaz jamón.”

    Claro está, lo último que quiere una boca sedienta y resacosa es jamón. Mira que si es jamón serrano…

    davidhenkel75@gmail.com

    21 octubre, 2011 at 0:56


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