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el pandemonium

Las cosas claras y el chocolate, espeso

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Rick Scott, Gobernador de Florida, supuestamente cercano a las tesis del Tea Party::

¿Sabéis? No necesitamos más antropólogos en Florida. Es una buena licenciatura si es a eso a lo que quieres dedicarte, pero no los necesitamos por aquí. Prefiero gastar nuestros dólares en darle a la gente ciencias, tecnología, ingenierías y licenciaturas en matemáticas. Nuestros chicos necesitan centrarse en eso. En ese tipo de estudios. Para que cuando salgan de la escuela, consigan un trabajo“.

Como ocurre cada vez que alguien resalta una obviedad, le han dado la del pulpo. Por ejemplo aquí. O aquí, donde han tenido las narices de titular la noticia así:

Rick Scott (le dice) a los licenciados de letras: moríos

Hombre, morirse, morirse… no, pero pagarse la carrera sí. ¿Acaso el estado financia los cursos de poesía dadaísta, los de macramé o los de introducción a la cría del escarabajo pelotero? Es decir, sí lo hace, en las cárceles, pero no como regla general para todos los ciudadanos del país.

 

[Estudiante arquetípico de la rama de letras: “Ahora mismo necesito centrarme en mi arte, mamá“. Observen el peinado hipster]

 

En ese mismo artículo se preguntan: “¿es el valor intrínseco de un título universitario reducible únicamente a su éxito en el mercado?

Qué pregunta más absurda. Pues claro que sí. ¿Dónde está la duda? El mismo artículo explica por qué deberían continuar financiándose los estudios de letras: “es moralmente satisfactorio“.

¡Acabáramos!

¿Y qué satisfacción moral me proporciona a mí un licenciado en historia del arte, por ejemplo? Según el artículo, exactamente esta: “Tratándose de estudios opuestos a disciplinas conservadoras como Económicas o Empresariales, las disciplinas de letras producen ciudadanos despiertos, cultos y progresistas, inclinados a desafiar las injusticias y las anquilosadas convenciones sociales. Elimina las ciencias sociales de las universidades y producirás menos líderes comunitarios, poetas y críticos; tendrás más rotarios, Junior Leaguers y donantes republicanos“.

 

[Según los de letras, esto es lo que ocurre cuando dejas de pagarles la carrera a los de letras]

 

No puedo imaginarme nada más retrógado e inmovilista que una carrera de filología, de biblioteconomía, de arte, de pedagogía, de psicología o de educación social. ¿O es que hay algo más progresista, más dinámico y más revolucionario que un empresario, un ingeniero, un matemático o un físico? ¡Pero si son gente que trabaja sobre arenas movedizas! Estos tipos tienen más estímulos que una rata de laboratorio. Como los tiburones, no pueden parar de nadar si quieren sobrevivir.

Eso sí, sin quererlo, los progres del artículo han descrito el mundo perfecto: menos líderes comunitarios, menos poetas y menos críticos.

Da gusto comprobar que nos vamos entendiendo. Ahora sólo falta que se paguen ellos mismos sus caprichos, y todos contentos.

Aunque… ¿para qué pincharles el globo? Dejemos que sigan pensando que el mundo necesita su arte:

 

 

 

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Written by cristian campos

16 octubre, 2011 a 7:00

Publicado en política

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12 comentarios

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  1. La portada de la edición digital de El País reza líricamente: “Sol ilumina al mundo”. Diga algo, por favor.

    Gabriel Syme

    16 octubre, 2011 at 9:11

    • Creo que a este país está a punto de pasarle lo que al Señor Acetona en aquella memorable secuencia de “El Sentido de la Vida” de Monty Phyton. No podemos digerir más, estamos a punto de reventar de estupideces. La última finísima lámina de chocolate con menta, la última memez progre, la última iluminada tontería socialista ocasionará que el país explosione por exceso de gilipollas por metro cuadrado. Y a ver quien es el guapo que recoge los restos…

      Solomon

      16 octubre, 2011 at 10:20

    • Si no me equivoco deberían haber titulado “Sol ilumina el mundo” y no “Sol ilumina al mundo”. Eso pa’empezar.

      Me pongo con los indignados de ayer, pero ya sabe que este blog tiene su propio espacio-tiempo, así que el texto igual sale dentro de una semana.

      cristian campos

      16 octubre, 2011 at 11:16

      • Es que hablan de “iluminar” en un sentido místico, hombre.

        Gabriel Syme

        16 octubre, 2011 at 11:32

  2. Bien, bien, pero, de todas formas… Creo recordar que usted habló en algún post anterior sobre su trabajo de diseño de libros… ¿Es usted diseñador gráfico?… Caso afirmativo ¿Eso es arte o ciencia? ¿Pretende entonces decirnos algo sobre su elección personal de estilo de vida? Y más ¿Un editor de libros de éxito -los hay- se puede considerar un “loser” por dedicarse al mundo de las humanidades? Estoy pensando en Damian Hirstch ¿Cree usted que todos los artistas son pobres perdedores?

    Solomon

    16 octubre, 2011 at 10:26

    • Yo soy licenciando en derecho y en periodismo. Vengo del mundillo de las revistas, pero ahora trabajo como editor de libros de diseño, arte, ilustración y demás disciplinas creativas visuales. Lo cual no quita para que, en mi cabeza, fantasee con la idea de qué habría sido de mi vida si hubiera estudiado ciencias. Es una especie de autoodio inofensivo mezclado con el “what if?” de los cómics Marvel.

      cristian campos

      16 octubre, 2011 at 11:13

  3. ¿Habría podido usted acabar una ingeniería? Sea realista: en la facultad ya decíamos (de nosotros mismos) “el que vale, vale, y el que no, a Derecho…”
    Lo que de verdad importa en la universidad es que les enseñen a pensar. (Y no ocurre así en las españolas, ni siquiera en las politécnicas).
    Ya aprenderán el oficio trabajando. Si es que pueden.
    En Sol hay también muchos de ciencias…

    Grunentahl

    16 octubre, 2011 at 12:47

  4. Lo más divertido de las carreras de letras no es que los amables contribuyentes nos paguen el capricho, sino que todo el buscamiento de vida posterior a terminar los estudios pasa -inexorablemente- por meterle la mano al prójimo en la faldriquera.

    Por ejemplo: un licenciado en filología puede tener varias salidas. Puede irse arrimando a los profesores como becario y así -colándose- terminar de profesor. Aquí hacen falta buenos amigos y buena ideología que lo sitúe a uno en el bando de los bondadosos. Nada de méritos. ¿Extraña que en ninguna universidad española haya algún afamado hispanista inglés o estadounidense dando clases?

    También puede ir colaborando en el porrón de proyectos que se hacen en lugares como la Biblioteca Nacional donde se le pagan 300 euros al mes a un becario por ayudar a clasificar manuscritos polvorientos un día a la semana, durante 3 horas por la tarde. Con un poco de suerte, se hace un máster -subvencionado por ustedes- y termina en un cómodo puestecito dentro de la Biblioteca Nacional. Jamás pasó por una entrevista de trabajo ni compitió con otro.

    Lo más divertido y grandioso es el magnilocuente Instituto Cervantes. Es otro de los grandes destinos. Si usted está dispuesto a irse al extranjero, el trabajo es casi seguro. Pero el filólogo es españolito y quiere quedarse en casa. Se enrabieta porque no abren más sedes del Cervantes en Santibáñez de Montes: lugar imprescindible por su altísima demanda de estudiantes de español. Pero ya sabemos que las lenguas hay que protegerlas como al urogallo, porque, si no, ¡¡¡¡ se extinguen y mueren entre estertores !!!!

    Y, si no, se puede tirar por la enseñanza pública con un horario esclavo de 21 horas a la semana. Fascistas explotadores. Asesinos de líderes espirituales.

    Eso sí: durante toda su puta vida no dejará de atacar a los empresarios, de odiarlos y, en cuanto llegue a ser profe, les inculcará a sus pupilos que al emprendedor hay que escupirle en el ojo, aunque gracias al empresario el de letras puede vivir sin pegar ni chapa toda su vida.

    Así somos los de letras. La élite selecta. La flor y nata espiritual. Firmamos manifiestos más rápidos que Billy el Niño desenfundaba. Nos llaman intelectuales aunque no tengamos ni puta idea sobre de qué estamos hablando. Parloteamos de economía, pero jamás nos leímos ni un triste manual de economía para necios. Todos nos preguntan cuando el mundo se tuerce. Estamos imbuidos de una sabiduría que traspasa el entendimiento humano. Somos de letras.

    Así que, ojito, que les estoy mirando.

    P.D. – Muy sagaz el señor Campos al pillar que ese objeto directo no necesita preposición. Pero lo ha dicho El País y, por lo tanto, va a misa. Laica, claro.

    Juan Pablo Arenas (@arenasjp)

    16 octubre, 2011 at 13:16

  5. Mmmm… los domingos por la tarde me encanta comer tópicos con el café con leche. ¡Es tan hemmoso el mundo en blanco y negro!

    BillyBod

    16 octubre, 2011 at 18:54

  6. “Rick Scott (le dice) a los licenciados de letras: moríos“

    Yo creo que sería mejor “les dice”, por aquello de la concordancia.

    Renacido

    17 octubre, 2011 at 18:15

  7. Coño, si estaba entre los comentarios mi admirado Juan Pablo. Muy bueno eso de “la élite selecta”. Qué gran profesor de lengua hemos perdido.

    Renacido

    17 octubre, 2011 at 19:57

  8. Esta muy buena la pagina y sobre todo el contenido de los articulos espero la puedas mantener por muchos años a venir. La pondre en favorito para poder acceder mas facil.

    Exitos

    Articulos

    10 noviembre, 2011 at 14:07


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