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el pandemonium

Parafílico olfativo a la vista

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Nadie que huela un libro puede ser presidente del gobierno, igual que nadie que coma con las manos, que encienda los pitillos cascando dos piedras, que llegue a los mítines en burro o que se comunique con tam tam.

 

 

Yo soy de los que creen… mejor dicho, de los que saben que sobre gustos sí hay mucho escrito. Y, como editor de libros acostumbrado a olerlos recién salidos de imprenta, quiera o no quiera, les puedo asegurar que la combinación de olor a tinta, cola y pasta de papel es, lisa y llanamente, nauseabunda. Sólo tienen que pegarle un lametón a la página de un libro recién impreso para darse cuenta de que su olfato les engaña miserablemente. ¿Ustedes nunca se han comido una goma Milán de esas con olor a nata? Yo sí, de niño, lo que me permitió aprender por la vía rápida que los diferentes sentidos no armonizan en todos los casos. Vean el caso opuesto: el casu marzu, un queso típico de Cerdeña para cuya fermentación se utilizan larvas de la mosca del queso (Piophila Casei). La acción digestiva de las larvas provoca que el queso se reblandezca, adquiera un gusto suave pero picante y segregue un líquido llamado lágrima. Ya que las larvas pueden saltar hasta 10 o incluso más centímetros cuando se las molesta, se recomienda a todo aquel que quiera zamparse un bocado de esta asquerosidad que se ponga gafas o que se tape los ojos con la mano. Otra alternativa es matar las larvas antes de comerse el queso. Para ello, nada mejor que ahogarlas metiendo el queso en una bolsa de plástico cerrado. ¿Y cómo saber que las larvas han muerto? Porque ya no se las oye saltar en el interior de la bolsa. Cuando ha acabado el repiqueteo de las larvas chocando contra el plástico, es hora de sacar el queso y comérselo. No es de extrañar que su venta esté prohibida en Italia. Al parecer, las larvas de la mosca del queso son increíblemente resistentes a los jugos gástricos. Lo cual supone un problema para su anfitrión, claro. En cualquier caso, y si les ha picado la curiosidad, sepan que pueden comprar tranquilamente el queso satánico este en cualquiera de los mercadillos callejeros de Cerdeña.

 

[Una fan de los quesos, súper contenta al constatar que las moscas han dejado de saltar en el interior de la bolsa de plástico, lo que indica que ya puede proceder a comérselo.]

 

Ahora bien: aunque me reservo el derecho de opinar sobre los gustos ajenos, me guardaré siempre mucho de decir nada sobre las parafilias del prójimo. Ahí yo ya me pierdo, y allá cada cual con sus rarezas mientras no me obliguen a compartirlas o a visionarlas. Por eso creo que al señor Rubalcaba le interesará saber que ya se han inventado los juguetes sexuales para parafílicos olfativos, sector libros.

Por ejemplo esta vela con olor a The New York Times. Placer asegurado. A 65 dólares la vela, la tontería te sale más cara que la heroína, pero conseguir que tu piso huela a árbol muerto, pulpa de celulosa y polipropileno no es barato. El que algo quiere, algo le cuesta.

 

 

(vía Monkeyzen, gracias a Verónica Puertollano)

 

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Written by cristian campos

9 octubre, 2011 a 7:01

Publicado en libros, política

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5 comentarios

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  1. La cursilería del aroma de la hoja. Decía yo las mismas necedades del vinilo. Me aferré a ese discóbolo desmedido durante años. El cedé era para advenedizos vulgares. El mundo giraba a ritmo de láser y yo con mi vinilo mamotreto. Al final reculé silbando para que no se notase la traición.

    ¿Dónde están los espíritus puros que jamás usarían un móvil? ¿Dónde están los benditos que jamás se comprarían un televisor plano porque ya tenían uno que iba muy bien?

    Por suerte, los de letras no pintan nada en el mundo. Son los bufones a quienes se recurre cuando falta la apostilla tonta en la portada aburrida. ¿Ya se compraron el libro de Willy Toledo? Es un must.

    • Rubalcaba es de ciencias. Pero da igual ser de ciencias o de letras: la gilipollez está muy bien repartida.

      ¡Un libro de Willy Toledo! ¿Quién lo habrá escrito?

      Nombre

      9 octubre, 2011 at 19:48

  2. Sr. Campos, veo que su colega J.M. Guardia ya le copiado la cosa de los GIFs animados.

    El gato de Schrödinger

    9 octubre, 2011 at 14:56

    • “…le ha copiado”, quise decir.

      El gato de Schrödinger

      9 octubre, 2011 at 14:57

      • A ver si voy a estar marcando tendencia, y yo sin enterarme…

        cristian campos

        10 octubre, 2011 at 16:16


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