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el pandemonium

Un tipo grande

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Panegíricos los hay a patadas en los papeles y en la internet, así que no voy a escribir (casi) nada sobre Steve Jobs. Si no lo han leído por ahí, ya se lo resumo yo: ha muerto un genio. Uno a la altura de Gutenberg, Henry Ford o Thomas Alva Edison. Y punto pelota.

Y miren que la idea de Jobs era sencilla: hazlo fácil. Un tipo capaz de venderte un ordenador sin manual de instrucciones o un teléfono móvil con un solo botón es alguien que ha dedicado muchas horas a pensar en ti. En el cliente, vaya. Ya conocen la frase: “hay algo capaz de competir con lo gratuito: lo sencillo“. ¿Qué es lo que hace que a una idea tan sencilla como la de la sencillez (y perdón por la redundancia) le cueste tanto entrar en la mollera de empresarios, diseñadores, programadores, burócratas, comerciales, ingenieros y editores?

Uno de mis animalillos atorrantes preferidos es el informático anti-Mac y pro-PC. Te habla de procesadores, de si el diseño esto o lo otro, de si la publicidad y la comedura de coco, de si lo caro y lo barato, de si la tarjeta gráfica, de si los programas son los mismos, de si la hipnosis colectiva… ¿Pero de qué coño está hablando? Yo lo que quiero es abrir la caja y, sin leer nada y de forma totalmente intuitiva, tardar no más de 15 segundos en empezar a trabajar, a jugar, a ver películas, a leer libros o a escuchar música. Quiero tener centralizado mi ocio y poder comprarlo todo en el mismo lugar. Quiero que todos mis cacharros se sincronicen solos, que mi ordenador forme parte de un entorno controlado, seguro y fiable. Que mi ordenador no sea un frankenstein construido con piezas sueltas procedentes todas ellas de un padre y una madre diferentes. Quiero saber que en la tienda me van a tratar como a un maharajá porque formo parte de la familia. Lo que quiero es no perder ni un miserable segundo de mi vida actualizando o sincronizando o reiniciando o instalando o averiguando qué carajo quiere decir ese icono tamaño subatómico o ese mensaje de error que me aparece en la pantalla (una especialidad de los PC que los usuarios de Mac sólo conocemos de oídas). Quiero una máquina que se ocupe ella sola de sus pañales, que me permita conseguir lo que quiera en segundos y a un solo clic de distancia y que me evite tener que pensar en nada que no sea me myself and I. Que sea bonita y no una lata de lentejas con luces, y que me haga sentir como un genio de la informática sin serlo en absoluto. ¿Han intentado ustedes sincronizar los canales digitales de su televisión? Es una puta pesadilla. Sólo hay algo más cabalístico que un aparato no fabricado por Apple: la declaración de la renta y el Programa (mecagoentuputo) Padre.

Y si además ese cacharro que lo hace todo solo me permite pasear por la calle sintiéndome el miembro privilegiado de una casta superior, miel sobre hojuelas. El narcisismo es importante: hace que el mundo gire, señores.

Curiosamente, ninguno de los panegíricos que mencionaba antes habla de la gran tarea pendiente que, me juego algo, deja Steve Jobs apuntada en su agenda: la de coger por las orejas a la prehistórica y apolillada industria del libro y arrastrarla, quiera o no quiera ella, al siglo 21. Como anteriormente había hecho Jobs con la industria musical, la de la telefonía móvil, la de los ordenadores personales, la del diseño e incluso la del cine, vía Pixar.

¿El Kindle? Pfff. En cuanto iTunes consiga el fondo de catálogo editorial de Amazon, a esta última le quedan dos telediarios.

Para los que trabajamos en la industria del libro, la muerte de Steve Jobs es una doble mala noticia. Nadie va a presionar ahora a las grandes editoriales y, muy especialmente, a los lectores para que evolucionen, así que al libro le espera una muerte lenta, prepotente, ciega y patética. Porque no hay nada más retrógado e inmovilista que el público lector. Es senil, cursi, casposo, romanticón. ¡Alguien que compra novelas, por dios! No se puede confiar en alguien que compra literatura. Jobs deja el soporte, pero se lleva a la tumba la revolución en los contenidos. Sin él empujando, en 20 años los libros serán algo tan anacrónico y alejado del runrún de su tiempo como la ópera, el ballet, la poesía, la música académica contemporánea o el teatro de vanguardia. Es decir un coñazo de campeonato.

Joder, Steve, vaya putada me has hecho. Contaba contigo.

 

 

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Written by cristian campos

8 octubre, 2011 a 7:00

17 comentarios

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  1. Mira que habitualmente estoy de acuerdo con usted, pero en esto, como en el asunto Mourinho, discrepo totalmente. No puedo más que posicionarme al 100% al lado de los usuarios de PC y de los cursis que aún leen novelas. Y en papel. Aunque solo sea por llevarle la contraria a los “modernos de la muerte” como Enrique Dans y… ¿usted? ¡Hombre, Cristian, que decepción!. Debería a tal efecto, creo, revisar su concepto de coherencia, ya que unos posts atrás quería usted tirarlos (a los modernos de la muerte) al río.
    Aventuro una hipótesis: Es usted usuario de Nespresso. ¿Me equivoco?
    Habitualmente no siento mucha empatía ni pierdo un segundo de mi tiempo discutiendo con gente que se cree superior a los demás por llevar el signo de la manzana en algún cacharrín, pero como me lo paso muy bien leyendo su blog, pues no va a perder un lector por ello.
    Por cierto, escribo desde un Dell con Windows 7 y no se me ha colgado en toda la línea. Ni en el último párrafo. Vamos, no se me ha colgado ni una sola vez en los 4 años que hace que lo tengo.
    Aunque… Siendo ecuánime, es verdad que a los de Bill Gates les ha costado unos cuantos años desarrollar un SO con un mínimo de cara y ojos, pero ¿Y lo que he aprendido desde el Windows 95? Ahora, cual Marine informático, puedo desmontar y volver a montar mi PC con los ojos cerrados y con las piezas que sobren hacer una escultura contemporánea. Espera ¿he escrito piezas que sobren?
    Uh…
    ¡No me negará que los linuxeros son mucho peores!

    Solomon

    8 octubre, 2011 at 8:17

    • Pero no me negará que esta rivalidad Mac-PC, como la Barça-Madrid, la Rolling Stones-Beatles, o la tortilla de patatas con cebolla-tortilla de patatas sin cebolla… es de lo más divertida.
      Eso sí: no bebo café, tengo el paladar anclado en la fase anal, así que lo máximo que tolero son esos cafés del Starbucks con caramelo, que más que cafés son batidos de leche con sabor a café. O unos cafés con leche y nata que hacen en una granja cercana a mi casa. Y que por cierto me sientan fatal porque no digiero bien la leche. Pero sí: si fuera cafetero sería carne de Nespresso. Soy target objetivo, claramente.
      A Enrique Dans lo conozco de oídas, apenas he leído un par de cosas de él. Es un gurú de la internet, ¿verdad? Lo que me pregunto es… ese título, ¿dónde lo dan? ¿Con qué méritos previos? Yo también quiero ser gurú de algo.
      Los modernos, al río, claramente. Pero hay que distinguir entre los modernos que curran y los que sólo ejercen de modernos porque ellos lo valen aunque no saben hacer la O con un canuto. Estos últimos son los que van al río. Los primeros son necesarios para que el planeta gire.
      En fin, gracias de nuevo por pasarse por aquí. Como usted es cliente habitual de la casa no hará falta que le diga que este blog es relativamente sarcástico, ¿verdad? Ya sabe: en este blog, no hay post sin boutade.

      cristian campos

      8 octubre, 2011 at 8:45

      • ¡Que duren las boutades! :-DDD

        Solomon

        8 octubre, 2011 at 14:01

    • De acuerdo en todo. Las maquinitas son el punto débil de nuestro Cristian (le pasa como a su gurú Arcadi, sólo falta El Bulli). Funcionan como el nacionalismo para una persona aparentemente normal e inteligente. O como el poder para un tipo al que le acaban de dar un cargo.
      Habla incluso de la “familia”. El de las libertades y la competencia.
      Un efecto del Jobs ahora idolatrado (para qué esperar en la distancia, para qué comprobar si en 50 años el tipo resultó realmente importante). Este esnobismo de modernos que niegan serlo pero a los que se les ve la patita. Ahora tendrá que discriminar y criticar sólo a los modernos del arte por el arte no a los currelantes. Estos son los fetén, como él.

      Aunque pierda coherencia y sentido común a marchas forzadas, cada vez resulta más divertido. El Señor González acabará haciendo unas “lágrimas de Cristian”

      peter

      8 octubre, 2011 at 17:58

  2. Sí a todo, y un enorme pero al tercer párrafo.

    ‘Yo lo que quiero’. Yo no. A mí me gusta meterle mano a mis máquinas. Siempre compro clónicos a trozos y los monto; me hace sentir todavía más de una elite -con la que, en realidad, sólo me rozo; pero rozarse con una clase sacerdotal es la hostia- que teniendo un chisme que me he limitado a comprar. Me gusta configurar el sistema operativo para que ejecute los procesos que quiero y deje de correr los que no quiero: qué es eso de que tras mi pantalla pasen cosas que no he dicho que pasen. Soy un psicópata de la ligereza; mis windows cargan más rápido que las tuyas DURMIENDO. Odio las sincronizaciones automáticas: aquí mando yo. Me gusta forzar(me) las cosas: a ver si es verdad que el FIFA02 no corre en unas Win98SE. En MIS baqueteadas Win 98SE. Me gusta instalar. Me gusta desinstalar. Me gusta enfrentarme a un mensaje de error y vencerlo. Para mí, todavía, un ordenador no es la tele. Para mí, si no falla, no es un ordenador. Y no soy el único, sino legión.

    Tengo un iPhone y es la mejor máquina que he tocado jamás. No hay un teléfono, un coche, una moto, un ordenador o una segadora comparables. Pero también le he metido mano -en la medida de mis modestas posibilidades. Y aunque mi sueño eterno sea un Rolls Royce, he disfrutado mucho con mis Doscaballos. No hay por qué elegir.

    Salud.

    Mercutio

    8 octubre, 2011 at 11:01

  3. Leo por ahí que Jobs ha muerto por no querer operarse a tiempo y, en lugar de eso, confiar en las llamadas “terapias alternativas”:

    http://blogs.elcorreo.com/magonia/2011/10/06/a-steve-jobs-le-ha-matado-su-fe-en-las-terapias-alternativas/

    Un efecto colateral de la moda “New Age” que ha causado estragos en California a lo largo de las últimas décadas. Por esas bobadas, a Jobs le ha salido, paradójicamente, la pantalla azul de la muerte.

    El gato de Schrödinger

    8 octubre, 2011 at 11:22

  4. Bueno, y tal. Pero no. A Jobs no le ha matado su fe en las terapias alternativas, sino un cáncer de páncreas. Del que se operó. Con terapias alternativas-de-las-que-funcionan: en un quirófano. Con médicos.

    Mercutio

    8 octubre, 2011 at 12:00

    • Del que se operó… cuando ya era tarde. Lea el artículo.

      El gato de Schrödinger

      8 octubre, 2011 at 12:45

  5. Querido Cristian (la epístola tiene ese toque rimbombante)

    No creo que empíricamente se pueda decir cosas buenas de los pecé. En mi caso lo soy por obligación. Me gusta tocarlos, ampliarlos, apañarlos y eso no me veo haciéndolo con un mac. Mi amado Windows XP se sigue bajando actualizaciones después de 10 años. Ole sus huevos.

    Pero sí que hay un aspecto del maquero que me cansa un pelín. El fundamentalismo. Basta con que hables mal de un mac o que digas algo malo del mundo maquero para que se te aparezcan miles de esbirros -como la señora del rottweiler en “La profecía”- dispuestos a morir por limpiar la honra de quien ose mancillar el maquerismo. En mi programita de radio me insultan y me llaman gilipollas alelado -es que no ves la realidad, me dicen- cuando se me ocurre decir algo de la legión maquera.

    http://www.rtve.es/alacarta/audios/el-buscador-de-r5/buscador-r5-appelmania-31-07-11/1165570/

    Es tediosa esa muchedumbre que hace cola de madrugada, que hace ostentación como los soldados de los tercios hacían de su sombrero de plumas. Esa jactancia de insertarle el cansino sintagma -enviado desde mi mac- cada vez que te llega un mensajito. El miramiento por encima del hombro: “pecero, bahhh”.

    El pecé en cambio es puramente español. Todos lo odian pero lo siguen usando. Es puro sadomasoquismo español. Lo pateas, lo lanzas por la ventana y le terminas pidiendo perdón. El pecé huele a ajo y banderillas. El pecé es cálido en su continua imperfección. Quizá sea la eficiencia germánica del mac lo que nos ahuyenta. O tozudez ibérica, no sé.

    Un abrazo.

    • Yo nunca he sido propietario de un PC. Solo he tenido cacharritos de esos de la manzana, pero reconozco que tienen su gracia esos ataques de los peceros contra los maqueros, como los que pueden verse en YouTube:

      En EE.UU., por lo visto, ser maquero es cosa de maricones progres y universitarios del partido del burro, snobs y ecologistas. Pijoprogres, vamos.

      Por cierto, cuando salió la película Wall-E, enseguida se quiso ver una analogía del robotito medio escachifollao con un PC, y de Eva con un Mac. Tenía su fundamento, sobre todo por el diseño de Eva. Sin embargo, curiosamente, el sonido de arranque de Wall-E se parecía al de un Mac.

      Creo que esta rivalidad ha perdido algo de vigencia desde que salieron todos esos cacharros e inventos (iPod, iPod Touch, iTunes, iPhone, iPad) sobre los que se han lanzado como locos muchos usuarios de PC. Antes, la separación era más nítida.

      El gato de Schrödinger

      8 octubre, 2011 at 13:21

  6. “ha muerto un genio. Uno a la altura de Gutenberg, Henry Ford o Thomas Alva Edison”

    Que no, caballero. Que no. Que el sr Jobs no inventó nada. Era un genio del marketing, uno de los más grandes. Quizás el mayor. Pero no inventó nada.

    Y era un magufo. Y sus magufadas le costaron la vida. ¡Qué gilipollas!

    Nombre

    8 octubre, 2011 at 15:42

    • Vale, no inventó nada. En la misma medida en la que nadie ha inventado nada desde hace 300 años.

      BDSB

      8 octubre, 2011 at 21:03

      • Sí, bueno, vale: Edison tampoco inventó nada. Quienes hacen girar la rueda del desarrollo técnico no suelen inventar nada. Pero hace falta alguien que sepa tener la visión, liderar el equipo y promocionar el logro. Eso hacía Edison. Eso hacía Jobs.

        Raval

        9 octubre, 2011 at 3:31

  7. BDSD: “En la misma medida en la que nadie ha inventado nada desde hace 300 años.”

    Raval: “Quienes hacen girar la rueda del desarrollo técnico no suelen inventar nada”

    ¿Estan ustedes concursando para decir la tontería más grande?

    Jobs no inventó nada y me pregunto por qué les cuesta tanto aceptarlo. Como también me pregunto por qué tantas personas que han destacado como luchadores contra la magufería reinante no dicen ni una palabra del tema con respecto a Jobs. ¿Harían lo mismo si el magufo criando malvas por sus maguferías fuera Gates?

    Algunos luego se quejan de que les digan que parecen una secta…

    Nombre

    9 octubre, 2011 at 10:17

  8. Vale, tú ganas. Eres muy listo y nosotros decimos tonterías muy grandes. Has decidido que no inventó nada y era un magufo. Chapeau a tus argumentos. Por favor, no dejes de avisarme la próxima vez que alguien invente algo.

    Ah, espera, yo tengo algo que decir. Jobs sí inventó y no era un magufo. ¿Seguimos?

    BDSB

    9 octubre, 2011 at 19:54

  9. joder, me gustan las cinco cosas que son un coñazo. me gustan=disfruto=me lo paso bien. soy un coñazo

    miguelbarahona

    10 octubre, 2011 at 10:21

  10. 100% de acuerdo contigo hasta que llegas a lo del libro electrónico. Apple no tiene un aparato cómodo para leer, en el que te tires 3 horas leyendo sin parar. Amazon sí. Y Amazon tiene ya un catálogo gigantesco en el que la gente está acostumbrada a comprar. Y todo cómodo, sencillo y centralizado, descargado por WiFi sólo con comprar. Fácil. Muy estilo Apple.

    Javi

    10 octubre, 2011 at 20:08


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