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el pandemonium

20 películas de izquierdas, sin orden ni concierto

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(Publicada en el blog de Arcadi Espada el 10 de octubre de 2010)

 

1. Los lunes al sol (Fernando León de Aranoa, 2002)


El obrero interpretado por Javier Bardem pierde su trabajo en los astilleros y se dedica a rascarse los huevos a dos manos, pulirse el paro en el bar y plantar su despierta mirada en los escaparates de su ciudad. Como puede observarse, se trata de una agudísima reflexión made in Spain sobre la vivencia de la desocupación.

2. 
Avatar (James Cameron, 2009)


Sin rodeos: Avatar es el delirio hortera e infantiloide de un millonario de izquierdas con remordimientos. Lo tiene todo: indigenismo, misticismo, ecologismo, satanización del progreso y la tecnología, anticapitalismo… Y todo ello con una estética tie-dye capaz de provocar terribles ataques epilépticos en el espectador.

3
. En tierra peligrosa (Steven Seagal, 1994)

Tras digerir el mítico monólogo ecologista de Steven Seagal por el que es famosa esta película, es probable que olvides que la naturaleza también es el virus Ébola. Por el camino a su soliloquio, Seagal le ha roto la traquea a coces a unos cuanto sicarios del mal y del capital, demostrando que el zen no es violencia hasta que se le acaba la paciencia.

4
. JFK (Oliver Stone, 1991)


La biblia de los conspiranoicos. Según Oliver Stone, a JFK lo asesinó la CIA en connivencia con los empresarios texanos del petróleo, los cubanos de Miami, el partido republicano y algún que otro freak que corría suelto por ahí. Tras ver la película acabas deduciendo que las reuniones para planificar el atentado se debían celebrar en el Madison Square Garden, entre vendedores de globos de colores, toneladas de palomitas azucaradas y amplia profusión de chapitas con el lema Yo también conspiré contra JFK.

5. 
Bowling for Columbine (Michael Moore, 2002)


El Protocolo de los Sabios de Sión encierra más verdades que la filmografía completa de Michael Moore, pero Bowling for Columbine refulge con esplendor como su obra cumbre al alcanzar cotas siderales de demagogia y manipulación. Algunos valientes internautas se han dedicado a fiskearla plano a plano.

6. 
Crash (Paul Haggis, 2004)


Una de esas películas que los progres van a ver sólo para que el director y el guionista les insulten un rato. En este caso, el insulto en concreto es racista. La novedad es que en Crash todos los personajes son racistas, negros y asiáticos incluidos, lo que añade un matiz interesante al topicazo. De ahí a las pintadas de Bin Laden, mátanos a todos sólo hay un paso. Mención aparte merece su slogan en español, una joya de la ininteligibilidad poética izquierdista: Cuando te mueves a la velocidad de la vida… acabas por chocar con los demás. Y olé.

7. 
Diarios de motocicleta (Walter Salles, 2004)


Hagan el ejercicio mental: imaginen una película que narre los bucólicos paseos campestres de un Bin Laden adolescente encantador, lleno de vida y de pasión. ¿Lo pillan? Pues eso es Diarios de motocicleta, sólo que con el Che Guevara en el lugar de Bin Laden.

8
. El club de los poetas muertos (Peter Weir, 1989)

La película que inspiró la política educativa del actual gobierno español, tufillo homoerótico incluido, y con eso está dicho todo. Porque ellos saben que, en realidad, todo español lleva un poeta atormentado en su interior.

9. 
Senderos de gloria (Stanley Kubrick, 1957)


Su escena final vale por todos los alegatos antimilitaristas que en el mundo han sido, y en esta afirmación no hay ironía alguna. Eyes Wide Shut, por cierto, podría haber aparecido tranquilamente en la lista de las 20 de derechas, pero no cabían todas.

10
. Do the Right Thing (Spike Lee, 1989)


La película que lanzó la moda de llamar afroamericanos a tipos que en su vida han dado un solo paso fuera de los 183 kilómetros cuadrados del distrito de Brooklyn. Y ya saben lo que le contestó Sidney Poitier a Michael Caine cuando, durante un rodaje en Kenia, este le preguntó si notaba sus raíces africanas: “No consiguen atravesar mis zapatos Gucci, Michael”.

11. 
Lloviendo piedras (Ken Loach, 1993)


Su título lo dice todo: a la clase obrera los males le caen del cielo. Y es que cualquier relación de causa-efecto entre las acciones y decisiones de un currante y su vida es pura coincidencia.

12
. Titanic (James Cameron, 1997)


Vista la película, da la sensación de que a James Cameron la historia del iceberg nunca debe haberle convencido del todo. Quizá su versión alternativa del hundimiento del Titanic mostraba a un estirado pasajero de primera clase, no demasiado despierto él, abriendo un boquete en el casco del barco con una copa balón de Soberano rota al grito de “esto está lleno de obreros, al fondo del mar con ellos”.

13
. Ciudadano Bob Roberts (Tim Robbins, 1993)


¿Cómo se puede acentuar aún más la maldad de un candidato republicano al senado al que ya dibujas como fascista, mentiroso, corrupto e hipócrita? Fácil: lo conviertes en un cantante de folk que adorna sus canciones ultraconservadoras con el aroma de lo rebelde, que ya se sabe que es patrimonio exclusivo de la izquierda.

14
. El club de la lucha (David Fincher, 1999)


Transmite fielmente la idea de que para ser libre hay que matar a la familia, a dios, a la sociedad y a tus maestros. Y cuando los has matado a todos, revientas a bombazos los símbolos del poder financiero internacional (vulgo oficinas) y te quedas con la chica. Eso sí: la frase final es de traca. Y nunca mejor dicho.

15. 
Naves misteriosas (Douglas Trumbull, 1971)


Entrañable. Se le perdona todo: su mensaje ecologista facilón, su justificación del asesinato en aras de un bien supuestamente superior, la cara avinagrada de Bruce Dern, las canciones de Joan Baez… Por cierto: un novato Michael Cimino aparece en los créditos como co-guionista.

16
. Wall Street (Oliver Stone, 1997)


Una de esas obras que, como Lolita de Nabokov, logran consolidar un arquetipo. En este caso, el ejecutivo millonario Gordon Gecko, autor de las frases “el dinero nunca duerme” y “la codicia, a falta de una mejor palabra, es buena: funciona“.

17
. Thelma y Louise (Ridley Scott, 1991)

La road movie feminista por excelencia, y una película directamente incomprensible para ningún miembro de la raza humana que cuente con un cromosoma Y en el par 23. De hecho, Susan Sarandon es algo así como la piedra filosofal del izquierdismo: todo lo que ella toca se convierte en progre en menos que canta un gallo.

18
. American Beauty (Sam Mendes, 1999)


Contracultura para todos los públicos. Joseph Heath y Andrew Potter le dedican a la película varias páginas de su libro Rebelarse vende (Taurus), en el que defienden la tesis de que la contracultura ha sustituido al socialismo como base del pensamiento político progresista. Que dios nos coja confesados si tienen razón.

19. 
John Q (Nick Cassavettes, 2002)


De la premisa “¿quién le negaría a un niño un trasplante de corazón?” a la conclusión “con un sistema de sanidad pública universal no pasarían estas cosas” sin pasar por las etapas intermedias del razonamiento deductivo. Que haberlas haylas.

20. 
Munich (Steven Spielberg, 2005)

¿Sueñan los agentes secretos del Mossad con las caras de los terroristas palestinos a los que han asesinado? Según Spielberg, sí. A mí me tranquiliza más pensar que aquellos que velan por nuestra seguridad tienen la sensibilidad de un canto rodado y el instinto asesino de un tiburón. Y que sea así por los siglos de los siglos, amén.

 

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Written by cristian campos

14 septiembre, 2011 a 7:00

Publicado en listas

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2 comentarios

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  1. Has olvidado incluir alguna muestra de eso que llaman “cine que entiende” (curioso eufemismo). Un ejemplo: “Brokeback Mountain”.

    Y te has dejado una de las referencias de la izquierda de toda la vida: “Novecento”.

    ¿Y qué me dices de “El cartero y Pablo Neruda”?

    Por otro lado, tiene su gracia que, con lo que se lo han currado los representantes del cine patrio a golpe de subvenciones, solo aparezca uno de sus títulos en tu lista.

    Por cierto, la superproducción de Cameron le gustó mucho a Evo Morales. Creo, por tanto, que su inclusión está plenamente justificada. Hay otra película que tiene un mensaje similar: “La selva esmeralda” del británico John Boorman.

    El gato de Schrödinger

    14 septiembre, 2011 at 16:15

  2. Me había prometido a mí mismo no volver a caer en el tuteo coleguil con desconocidos, tan vulgar y tan poco elegante. Pido disculpas, y en adelante le trataré de usted, como debe ser.

    El gato de Schrödinger

    14 septiembre, 2011 at 16:26


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