Anuncios

el pandemonium

Tele grande ande o no ande

with 9 comments

 

Rebeldes libios paseándose por la casa en Trípoli de Saif Al Islam, uno de los hijos de Gadafi:

 

 

Primera reflexión: El nuevorriquismo debería ser considerado un delito de lesa majestad contra el buen gusto.

Segunda reflexión: Sorprende comprobar lo cerca que está hoy en día el nivel de vida del hijo de un dictador africano del de cualquier poligonero occidental de clase media-baja, uno de esos que no se levantan del sofá por menos de 2000 euros mensuales y que son capaces de cobrarte 300 euros por cambiar el codo del grifo de la cocina. El mismo jacuzzi, la misma tele gigante, la misma cama con cabezal de madera comprada en algún almacén de muebles de extrarradio, el mismo aire acondicionado, la misma cuna con dosel y mantita con puntillas, la misma mesita baja lacada en negro, la misma carpintería de aluminio que tanto gusta por estos lares y las mismas baldosas modelo Glossy-K-T-Kagas con las que cegar de por vida a los invitados. De hecho, sólo han de echarle un vistazo a uno de esos programas de La Sexta o la Cuatro, estilo Callejeros, para confirmar que cualquier capataz de obra de Leganés vive con un nivel de lujo absurdo muy similar al que puede verse en las fotos. Un lujo ciclotímico y en el que se combina el televisor de 3000 euros con la cortina de ducha comprada en el todo a 100 chino de la esquina, pero lujo al fin y al cabo.

Fíjense en concreto en la tercera foto: es la misma habitación del niño que la de una casa pareada de Torrevieja, Alicante.

Otra cosa es que Saif Al Islam haya pagado sus caprichos a tocateja (si es que los ha pagado) y que el obrero español poligonero se haya hipotecado la vida para disfrutar de ellos. Porque lo que importa en la práctica es que los dos disfrutan del mismo nivel de sofisticación en sus vidas. De las mismas comodidades, si lo prefieren. Y si lo que marca la diferencia es la sensación de exclusividad, entonces ahí tenemos un problema metafísico de los gordos.

Porque, seamos sínceros: ¿cuántos de nosotros, en el caso de que no disfrutemos ya de un nivel de vida similar al de las fotos, creemos honestamente que no podríamos permitirnos jamás algo así? Ninguno. Ahorrando un poco tendremos una tele como esa. Ahorrando un poco más, el jacuzzi. La cama nos la regalarán con el jacuzzi. El apartamento en la playa estará a nuestro alcance si conservamos el trabajo con mediana diligencia y no nos gastamos el sueldo en jacuzzis.

Piensen en esto: cenar en El Bulli, el mejor restaurante del mundo, sólo exigía tener la suerte de conseguir mesa. Cualquier adolescente de hoy en día se gasta más en un fin de semana en las discotecas más sórdidas de Ibiza de lo que cuesta una cena en El Bulli o en cualquiera de los diez mejores restaurantes del mundo. Yo he visto Mercedes de gama alta en ciudades de extrarradio barcelonesas en las que no volvería a poner el pie ni para recoger una herencia de 10 millones de euros.

A ojo de buen cubero, lo que hoy es lujoso tarda apenas diez años en ponerse al alcance de cualquier hijo de vecino. Más en el caso de un Ferrari (que hoy vale poco menos que un apartamentito en la sierra) y mucho menos en el caso de los gadgets tecnológicos.

Es decir: jamás el lujo de hace diez años ha sido tan acccesible a tanta gente de hoy.

Así que prepárense, porque en diez años disfrutarán, por un precio ridículo, de todo lo que desean hoy y que no pueden permitirse (de momento).

Échenle un vistazo a este vídeo de The Fund for American Studies (está en inglés):

 

 

En el vídeo se combate la idea de que la brecha entre ricos y pobres es mayor que nunca con una simple pregunta:

¿Cuánto deberían pagarte para que aceptaras prescindir de internet durante el resto de tu vida?

Se pueden imaginar las respuestas: “cientos de miles de dólares“, “millones“, “decenas de millones“.

La conclusión es que la gente asigna, sin ser consciente de ello, un valor de “millones de dólares” a un producto por el que está pagando apenas unos pocos dólares al mes. Un producto que hace apenas 30 años, en 1980, le habría costado, realmente, cientos de miles de dólares a aquel que hubiera querido disfrutar de él. Y las respuestas no habrían sido muy diferentes si se les hubiera preguntado a esas mismas personas por lujos tan cotidianos como la sal, el agua corriente, la electricidad, la televisión, el coche, la posibilidad de viajar a otros países en apenas unas pocas horas o la de vivir más allá de los 35 años. Lujos accesibles a prácticamente todos los ciudadanos occidentales y a buena parte de los otros.

Con la excepción de Saif Al Islam, claro, que se ha quedado sin tele.

 

Anuncios

Written by cristian campos

1 septiembre, 2011 a 7:01

Publicado en política

Tagged with

9 comentarios

Subscribe to comments with RSS.

  1. Vale, pero las vistas de la primera foto no las hay en Fuenlabrada…

    Grunentahl

    1 septiembre, 2011 at 12:50

    • No, eso es cierto. Salvo catástrofe meteorítica, Fuenlabrada no tiene ni tendrá vistas al mar. El día que las tenga los de la costa estamos jodidos. Pero el tema es que los Fuenlabradiñeros o Fuenlabradicos o como se llamen pueden ver el mar si les da la gana y hasta alquilarse un apartamento con vistas al Mediterráneo si dejan de gastarse la pasta en tunear el Clio. Y hasta les sobra para una moto de agua atronante de narices.

      Vamos, que tampoco son como el niño de Los 400 golpes de Truffaut…

      cristian campos

      1 septiembre, 2011 at 13:04

  2. Lo que no puede tener un “poligonero” de aquí es un fusil de asalto, ni siquiera una pistola de 9 mm PB. Apuesto a que el tal Saif tenía todo un arsenal a su disposición.

    El gato de Schrödinger

    1 septiembre, 2011 at 14:15

  3. Bendito Capitalismo que nos permite vivir como un dictador africano. O quizá es él quien vive como nosotros.

    Tanta murga con la igualdad y no hay mayor igualdad que la que nos proporciona el Capitalismo. ¿Muerte igualadora de Jorge Manrique? Capitalismo igualador.

    Yo tengo amigos poligoneros. Con sus 1.000 euros de sueldo se pagan el Ibiza FR, las vacaciones en Gandía y los viajes psiconáuticos. Tienen pantalla plana de 42 pulgadas, Play 3 y esmarfoun de Samsung.

    ¿Quién lo hubiera soñado hace 30 años? Bendito Capitalismo.

    Juan Pablo Arenas (@arenasjp)

    1 septiembre, 2011 at 15:01

  4. Magnífica entrada. Efectivamente, nada más ver las fotos he pensado en los programas de casas de La Sexta y Cuatro.

    Una sugerencia: el cuestionario pandemonium a Armand de Fluvià.

    Saludos

    Marcel Gascón

    1 septiembre, 2011 at 15:34

  5. Que dios guarde en su gloria a los poligoneros, la única tribu urbana típicamente española y con personalidad propia que hemos dado en 40 años de democracia. Y ojito con sus gustos, que tienen más miga de lo que parece: si hay algo seguro en esta vida es que un producto que triunfa entre los poligoneros es un producto bien hecho. Estos no se comen motos ni p’atrás.

    Lo de Armand de Fluvià… madre mía. Excelente idea, pero no sabría ni por dónde empezar a buscarlo.

    cristian campos

    1 septiembre, 2011 at 16:02

    • Busca su contacto en su blog Arxiu Obert. Me parece una excelente idea, Marcel.
      P

      Anónimo

      1 septiembre, 2011 at 17:01

      • Ya tengo el email. Aparece en el blog, ahí en primera fila. Escribiré y veremos.

        De nuevo, gracias por la sugerencia.

        Y por la ayuda, obviamente.

        cristian campos

        1 septiembre, 2011 at 17:06

  6. Vía Arcadi, para Fluvià.

    Marcel Gascón

    1 septiembre, 2011 at 16:48


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: