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el pandemonium

La niebla para dummies

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Hace unos días volví a ver la película La niebla, de Frank Darabont, estrenada en 2007. Se la recomiendo.

También leí algunas de las críticas que pueden encontrarse de ella por internet.

Son atroces. Casi todas. Y algunas han sido escritas por críticos cinematográficos de prestigio, que manda huevos.

En España el panorama es casi peor. Lo de Filmaffinity es especialmente demencial. Por cada uno que acierta en la interpretación de la película hay 50 que escriben porque teclear es gratis.

Que si una alegoría de los EE UU post-11S, que si una metáfora de los ocho años de gobierno de George Bush, que si el monstruo somos nosotros, que si bla, blu, bla…

¿Pero hemos visto la misma película? ¿En qué momento el ser humano ha perdido la capacidad de leer? Esa película es una alegoría de los años de Bush como podría serlo de la batalla de Lepanto, de los ritos de apareamiento del escarabajo pelotero o de cualquier memez que se nos pase por la cabeza.

No me cabe la menor duda de que, de todas las ramas del arte, la del cine es la que muestra una mayor distancia entre la profundidad de los planteamientos de sus obras y la inteligencia media de su público habitual.

Pero volviendo a La niebla.

He llegado a leer que la película alude metafóricamente al terrorismo islamista porque uno de los temas de la banda sonora (The Host of Seraphim de Dead Can Dance) suena a música árabe. Pa’cagarse con el nivel, Maribel. En realidad, el tema de Dead Can Dance, que puede oírse durante los cinco minutos finales de La niebla, no es más que un réquiem por la raza humana. Como por otra parte se ha encargado de repetir el mismo Darabont por activa y por pasiva. ¡Pero si Lisa Gerrard, la cantante de Dead Can Dance, es una cristiana renacida que canta en supuestos idiomas místicos desconocidos (eso que las sectas fundamentalistas cristianas llaman don de lenguas y que más científicamente se conoce como glosolalia)!

Si eso no da una pista de por dónde van los tiros de la película…

En resumen: La niebla no es nada de lo que puedan leer por ahí.

La niebla es una película sobre la fe. O si prefieren la interpretación materialista, sobre la esperanza. Olvídense de las puertas a dimensiones paralelas, de la estética de serie B, de si la peli iba a ser en blanco y negro y acabó siendo en color, de la amenaza interior (la fanática religiosa) contra la amenaza exterior (los monstruos), de las diferentes respuestas humanas ante una situación de tensión extrema…

La fe.

Y la niebla es una metáfora obvia de… la falta de fe. Ambas ciegan los ojos de los hombres.

Cristianismo en estado puro.

Pero vaya, que no hace falta ser un lince para pillarlo. Y ojo con lo que viene ahora, que es un spoiler de la película como una catedral.

Por cierto: a partir de ahora, donde leen fe lean esperanza si lo prefieren. Esa dualidad es parte del mensaje de la película: no importa si crees o no crees porque creencia y escepticismo son dos caras de la misma moneda. Lo importante es tener fe (si crees) o esperanza (si no).

*SPOILERACO*

Durante toda la película vemos a diferentes personajes enfrentados a una situación límite que les obliga a poner a prueba su fe.

1) Una mujer, refugiada en un supermercado junto al resto de personajes, decide enfrentarse al horror y adentrarse en la niebla para buscar a su hijo. Y ello a pesar de que nadie se ofrece voluntario para acompañarla y de que todo parece indicar que le espera una muerte segura. No conoceremos su destino hasta el final de la película. Fe a tope.

2) Un abogado (símbolo del racionalismo extremo) sale del supermercado en la creencia de que no hay absolutamente nada que temer y de que el misterioso fenómeno tiene una explicación racional. El espectador se queda sin saber qué ha sido de él tras adentrarse en la niebla. Darabont no se pronuncia al respecto. Fe no aplicable: la prepotencia de la razón científica frente a lo desconocido. 

3) Unos soldados atrapados en el mismo supermercado y que son perfectamente conscientes de lo que está ocurriendo en el exterior (porque han accedido al conocimiento prohibido) deciden suicidarse. El conocimiento absoluto conlleva la perdida absoluta de la fe. 

4) Una cristiana enloquecida logra crear poco a poco un culto de fanáticos en el supermercado. Acaba pidiendo sacrificios humanos para aplacar la ira de un supuesto dios vengador. Distorsión enfermiza de la verdadera fe.

5) Al final de la película, el protagonista logra escapar del supermercado junto a su hijo y tres adultos más. Los cinco suben a un coche y pactan conducir carretera adelante hasta que se les acabe la gasolina, con la esperanza de salir de la niebla. Durante su periplo, ven a un monstruo de dimensiones lovecraftianas que parece confirmar lo peor. El fin del mundo ha llegado y la raza humana va a ser exterminada.

 

 

Cuando el vehículo se para finalmente en medio de la nada, tras agotar todo su combustible y sin que la niebla haya desaparecido, el protagonista utiliza las cuatro balas que le quedan en su pistola para disparar a sus acompañantes, incluido su propio hijo, con la intención de evitarles una muerte horrenda a manos de los monstruos. Segundos después de hacerlo, y cuando espera enloquecido de dolor y de culpa a que alguna de las bestias acabe con su vida, aparece el Séptimo de Caballería mientras la niebla se disipa poco a poco. Castigado por su falta de fe.

 

 

A bordo del camión que pasa por delante del protagonista puede verse a la mujer que al principio de la película se ha adentrado en la niebla para buscar a su hijo. Ella encarna la verdadera fe, y por ello es la única que es perdonada por dios. O por el destino, si lo prefieren.

Observen también esa mirada al cielo del protagonista antes de caer de rodillas al suelo: un “me cago en tu puta madre sea lo que sea que haya ahí arriba” bien explícito. Fíjense también en el plano final: la cámara se eleva desde el nivel del suelo, donde se encuentra el protagonista arrodillado, hasta las alturas. Es el punto de vista del demiurgo. El personaje ha sido juzgado y castigado por un ser superior, que tras realizar su tarea vuelve a su perspectiva panóptica habitual, por encima del ser humano.

De hecho, ese monstruo gigantesco del primer vídeo, de deambular extrañamente sereno; ese monstruo que mira a los protagonistas y los ignora cuando podría aplastarlos sin despeinarse; que poco antes de que todo vuelva a la normalidad camina bañado débilmente por los únicos rayos de sol que vemos a lo largo de casi dos horas de metraje… ese monstruo es dios, pero también la bestia del apocalipsis. Una divinidad brutal, salvaje, insondable e ininteligible. El portal al que hacen referencia los soldados no comunica nuestra dimensión con otra paralela, sino nuestra realidad con un reino divino pero amoral, primigenio e indistinguible de nuestra idea del infierno. El Creador, en definitiva, no es el imaginado por las religiones humanas, sino un absurdo, caótico e incomprensible ser similar al océano caprichoso y casi naif en su brutalidad de Solaris, la fascinante novela de Stanislav Lem que también habla de un dios ilógico. El paraíso y el infierno, ángeles y demonios, Dios y Satán, no son elementos opuestos: son lo mismo.

Si lo quieren más mascadito: lo que se narra en La niebla es el Día del Juicio Final, ese en el que todos los hombres son puestos a prueba. Es decir, juzgados.

Lo dicho: una película sobre la fe, filosóficamente cristiana hasta las cachas, disfrazada de serie B con monstruos.

Con un negrísimo sentido del humor (las religiones nos dicen que los humanos somos insectos al lado de dios, pero dios no es más que un insecto colosal).

Oscurísima, dura y profunda. Si dios es ininteligible, ¿cómo reconocerlo? Si dios es incomprensible, ¿en qué consiste la fe? ¿Fe en qué? ¿Y si dios y el diablo son uno?

Cine grande del de verdad.

Y con moraleja, como todo buen cine fantástico.

 

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Written by cristian campos

25 agosto, 2011 a 7:01

Publicado en cine

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24 comentarios

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  1. Señor Campos, me olvidaré completamente de sus posts de Mourinho porque con este de hoy me ha dejado con la mandíbula admirativamente por el suelo. Escribo de rodillas y con un tembleque en las manos en señal de agradecimiento por la munición de grueso calibre que nos acaba de regalar usted para usar en discusiones cinéfilas frente a aquel atorrante progre-antiamericano que todos conocemos y sufrimos alguna vez en la vida.

    Solomon

    25 agosto, 2011 at 9:29

    • Tiene toda la razón: no hay nada como una buena lectura de la Biblia para desmontarle a los progres buena parte de las interpretaciones absurdas de sus películas preferidas. Además, a los progres suelen gustarles las películas más fachosillas y conservadoras: las interpretan mal y luego sale lo que sale. Los sacas de Ken Loach y se pierden, los pobres. Especialmente con el cine americano: no aceptan que en los EE UU hasta los directores más progresistas están calados de cristianismo.

      Y Mourinho ES la bestia del apocalipsis.

      Un saludo y gracias por el comentario.

      cristian campos

      25 agosto, 2011 at 11:37

  2. Brillante, señor Campos. Vi la película hace unos días, y suscribo al 100% su interpretación (que por otra parte, no es especialmente críptica).

    Me hacen gracia también los críticos que la leyeron como una crítica al fundamentalismo religioso. Es cierto que hay UN personaje que representa el fundamentalismo (aplicable también a otras ideologías, por cierto), pero como bien has apuntado, no es el único invitado a la función.

    Lo de “metáfora de los años de Bush” y de la “América post 11-S” es ya un lugar común en la crítica de cine (especialmente en la local), y como todo lugar común, no significa nada.

    Gracias por el blog.

    JPV

    25 agosto, 2011 at 10:56

    • Gracias a usted por pasarse por aquí, y por dejar su comentario. Esta es su casa. Y me alegro de que coincidamos en la interpretación, por supuesto.

      cristian campos

      25 agosto, 2011 at 11:30

  3. Tendré que ver la película, pero por ahora, atendiendo a lo leído me surgen ya algunas preguntas:
    1. Se habla de la esperanza del escéptico, pero no se concreta. Esperanza en qué? Si es esperanza en una vida o algo después de la muerte, yo digo que un escéptico, yo mismo, puede estar libre de tal sentimiento.
    2. ¿Por qué un racionalista extremo debería deducir que no hay nada que temer? Si este es el enfoque del director mal empezamos con este sesgo.
    (Relacionado) Otra cosa es que los soldados, porque conocen, y saben que es mejor suicidarse (porque esta, nuevamente, es la decisión del director o guionista), actúen en consecuencia.

    En definitiva, si al final un materialista no se puede salvar, ¿cuál es la gran novedad?
    ¿No será esta crítica similar a las otras, demasiado ambiciosa en el fondo?
    ¿No será, simplemente, una película donde no hay nada que rascar?

    Miguel

    25 agosto, 2011 at 10:56

    • Precisamente el materialista es el único personaje del que no se sabe su destino final. El espectador se queda sin saber si ha sido condenado o salvado, pues el materialismo no opera en el terreno de la fe o en el de la esperanza: su visión de la vida es puramente mecanicista, se sitúa en un plano diferente al de la fe.

      En cuanto a su otro comentario, la película no habla de una esperanza concreta (en la vida eterna, por ejemplo), sino de la esperanza en abstracto, de la confianza en que todo irá bien y de que nuestros actos se han de ajustar a una visión… “positiva” de la vida. De ahí que no se distinga entre creyentes y no creyentes, sino en personajes con esperanza/fe y personajes sin esperanza/fe, independientemente de si creen en dios o no.

      cristian campos

      25 agosto, 2011 at 11:29

      • En cualquier caso:
        1. un racionalista extremo puede tener miedo a lo desconocido (como salir por un barrio peligroso) y quedarse dentro de la tienda;
        2. al final de la película hay soldados que no se suicidaron.

        Pero veré la película.
        Un saludo.

        Miguel

        25 agosto, 2011 at 11:51

  4. Todo esto me recuerda a cuando cualquier película americana era denostada por la crítica porque defendía “los caducos valores familiares-patriarcales e imperialistas”. Especialmente hilarantes eran las críticas de Carlo Fabretti (tengo unos años, como puede apreciar) de películas como Star Wars. ¡Dios, lo que hemos tenido que aguantar!

    Solomon

    25 agosto, 2011 at 11:55

  5. Miguel: Hágase con la versión de la película en blanco y negro. El director la pensó en blanco y negro, con efectos especiales de serie B, como un homenaje a las pelis de los años 50, y la verdad es que los monstruos resultan ridículos vistos en color.

    Solomon: Hostia con Fabretti. Verle valores patriarcales a La Guerra de las Galaxias ya es interpretar. Supongo que Darth Vader, que en definitiva es el malo de la película, debe representar entonces, yo qué sé… la feminidad, o la madre naturaleza, o la igualdad, o la democracia popular. Qué retorcido entonces George Lucas, que llamó El Imperio a quienes simbolizan, precisamente, todo lo contrario.

    cristian campos

    25 agosto, 2011 at 12:10

  6. Interesante y concienzudo análisis, que da pie a muchas reflexiones, no menos que la película misma.

    El caso es que ese descomunal monstruo que aparece hacia el final de la película recuerda mucho, como tú sugieres, a los dioses primigenios de los relatos de Lovecraft. Has elegido unos adjetivos muy significativos: “brutal”, “salvaje”, “insondable”, “ininteligible”, “amoral”, “primigenio”, “absurdo”, “caótico” e “incomprensible”, que son también aplicables a Cthulhu y las demás entidades monstruosas que pueblan la cosmogonía de Lovecraft. Sin embargo, curiosamente, Lovecraft era ateo y materialista. Los horrores que pueblan sus relatos son precisamente la pesadilla de un hombre carente de fe. En su universo se palpa la ausencia de Dios, y un pesimismo atroz, que no deja lugar a la esperanza. Sus grotescos dioses son, claro está, la antítesis del Dios cristiano. No su reverso, como el Maligno en la teología cristiana, sino su negación; es decir, el universo cristiano y el universo de Lovecraft son ontológicamente incompatibles. Por eso es interesante y sorprendente que en una película de inspiración cristiana, que es una alegoría sobre la fe, convivan el uno y el otro. Mejor dicho: da la impresión de que el primero haya sido eclipsado por el segundo durante un momento. Esto me trae a la memoria las primeras líneas del infausto “Manifiesto de los Persas”: “Era costumbre de los antiguos persas pasar cinco días en anarquía después del fallecimiento de su Rey, a fin de que la experiencia de los asesinatos, robos y otras desgracias les obligase a ser más fieles a su sucesor.”

    Tu artículo me ha despertado la curiosidad sobre una película a la que, en su momento, no presté demasiada atención. Indagaré un poco más.

    También, de repente, me han entrado ganas de releer el ensayo que Houellebecq escribió sobre Lovecraft.

    El gato de Schrödinger

    25 agosto, 2011 at 14:41

    • Muy interesante lo que dice en su comentario. Y creo que da en el clavo: la película le añade al simbolismo cristiano pinceladas de los mitos de Lovecraft, con todo lo que eso conlleva, como usted mismo dice, de contradicción ontológica. De hecho, las ideas más interesantes que lanza la película son resultado de esa contradicción: creer o no creer es indiferente, pues lo que marca la diferencia al final de nuestras vidas es la fe (la esperanza) o la carencia de ella (el fatalismo); si el bien y el mal son en última instancia inservibles como criterio vital porque dios es un ser amoral, ¿qué sentido tiene nuestra existencia?; ¿cómo te juzgará un ser superior indiferente a cualquier noción ética o moral?; etcétera.

      De hecho, supongo que lo que ocurre no es que la película haga referencia directa a la mitología cristiana o a los mitos de Lovecraft. Lo que hace La niebla es tocar teclas tan enraizadas en la naturaleza humana como las de los conceptos del bien y del mal, del destino, y del asombro y el miedo a lo desconocido. El cristianismo y Lovecraft surgen como respuesta a esas teclas, y de ahí que la interpretación de la película pueda saltar del uno al otro sin excesivos problemas.

      Fascinante también el fragmento que cita del Manifiesto de los Persas. No lo conocía y da para una tesis doctoral entera.

      Y por cierto: se está convirtiendo en una costumbre que los comentarios de los lectores acaben siendo más interesantes que los propios artículos del blog. Lo que me satisface enormemente, por supuesto.

      Gracias de nuevo a todos los lectores, incluidos por supuesto los que no comentan.

      cristian campos

      25 agosto, 2011 at 15:39

      • Tenga cuidado con el Manifiesto de los Persas, amigo Cristian. Se puede encontrar cara a cara con la Bestia del Hapo-calipso en versión españolada: Fernando VII 😉 Por lo demás, qué ganas me dan de ver esa película.

        Mujerárbol

        25 agosto, 2011 at 22:19

  7. Lo de la obsesión de cierta gente con Bush y esa nación ininteligible -para ellos- que son los USA es para hacerselo mirar. Y en filmaffinity, no se por qué, se juntan los que se creen mas listos de entre ellos. Si un día no tiene nada mejor que hacer, lea los comentarios a ‘La ley del silencio’ de Elia Kazan.

    Gracias por la recomendación. Procuraré ver la película.

    JotaEle

    26 agosto, 2011 at 17:14

  8. Querido Cristian:

    Parece que se nos ha olvidado comentar las palabras del egregio Vicente Aranda diciendo que la derecha no va al cine. De ahí la crisis del cine español. Fíjate. Y que no se puede hablar de la Guerra Civil, porque la derecha se coge berrinches y hace la pera. Ah: y la perla. Dice que la derecha no tiene intelectuales. ¿La izquierda los tiene? Intelectuales: esos desconocidos.

    La mejor definición sobre intelectuales la ha escrito Gustavo Bueno.

    Bueno no entiende eso de que un intelectual es uno que piensa. ¿Es que el mecánico que me arregla el coche no piensa? Dice que un día quiso arreglar un circuito utilizando la lógica de circuitos. No pudo. Vino un electricista y lo hizo en un pis-pas. Así que, como quienes no son intelectuales también piensan, Gustavo Bueno dedujo que intelectuales son los que firman en la parte de abajo de los manifiestos. ¿Conclusión lógica? Intelectual es un abajo-firmante.

    Un abrazo.

    Juan Pablo Arenas

    26 agosto, 2011 at 17:39

  9. No la he visto; pero me da en la nariz que el espesor de la filmografía de Darabont es el propio de una hoja de papel.

    Debería existir una expresión que hicera referencia a las cosas que creemos ver en el cine y la literatura. Se me ocurre, por ejemplo, pareidolia dramática (o literaria, o la que sea). Es el mal que padecen muchos críticos. Convendría, para combatirlo, acudir a los autores. Si así se hiciera, el personal se llevaría muchas sorpresas, del tipo de la palomita que aparece en “Blade Runner”; esa que se tomó, creo recordar, por el alma del replicante. A Scott le preguntaron sobre el pájaro de marras; dijo que quedaba chulo y que no sognificaba un carajo. No dijo chulo, pero ya me entienden. Al final, (casi) todo resulta muy simple, aunque nos guste complicarnos cuando vamos al cine o cuando leemos un libro. Y eso que el ejemplo de “Blade Runner” es de los más sencillitos, porque sobre algunas obras de arte hay interpretaciones de marcado carácter hermenéutico…

    Por si acaso, veré la película.

    Marc

    15 septiembre, 2011 at 21:50

  10. Lo que importa, al fin y al cabo, es cómo se ha actuado. Tan simple cómo la bondad y la maldad. No importa por qué bando te decantes, lo fundamental es el cómo. Los racionalistas no le hacen bien a ninguno. La vieja charlatana tampoco. El héroe macho alfa lo hace todo de forma correcta, dando prioridad a los demás antes que a él mismo. El final es atroz: su falta de esperanza le hace perder el punto de vista y confunde la nobleza que lo caracteriza con el derrotismo. Nadie es perfecto jejeje. Muy muy muy buen post, felicidades.

    Ignasi

    16 febrero, 2012 at 9:37

    • Pues le agradezco el comentario, me alegro de que coincidamos en la interpretación. Ya sabe que a veces queda la duda: “¿He visto la película que es o he visto sólo lo que yo quería ver?”

      Un saludo.

      Cristian Campos

      16 febrero, 2012 at 9:56

  11. […] con otras palabras sería una idea digna de quien asó la manteca, así que mejor le echan un ojo allí mismo si es que el tema les interesa. Eso sí: ojito con el texto porque es un spoiler de los que hacen […]

  12. Señor. Lea usted “La Torre Oscura”. Lea a Stephen King que fue el escritor tanto de “La Niebla” como de “La Torre Oscura”, donde por cierto aparecen muchísimas de esas criaturas gigantescas devorándose las unas a las otras. Esas que en ellas usted ve a Dios. Donde aparecen el resto de criaturas donde usted ve a los ángeles y a los demonios.

    Y entonces entenderá la Niebla. Y entenderá porque ocurre lo que ocurre. Entre tanto puede hacerse usted tantas masturbaciones mentales como desee. Y buscarle todos los pies al gato que quiera.

    Pero si se fija y se lee los libros de los que habla con tanto cariño se fijará que el gato solo tiene cuatro patas.

    Un saludo,

    Jose

    Jose

    7 enero, 2014 at 15:08

    • De hecho Roland sale en el cuadro que el protagonista está pintando al comienzo de la pelicula. Creo que es un detalle revelador jejeje

      Antonio

      22 enero, 2014 at 17:09

  13. Siento discrepar, pero, habiendo profundizado en la obra de Stephen King, y habiendo estudiado cine, y habiendo visto y leído La Niebla varias veces, creo que has hecho otra interpretación, justo como los que has criticado al principio. La tuya, por suerte, no se aleja tanto de la realidad, pero creo que te complicas, metiendo la palabra FE en todas las situaciones. La película habla de como actúa el ser humano ante lo desconocido, ante aquello que no se puede comprender, ante el miedo. EL miedo es el tema central de toda la obra de Stephen King. EL miedo en todas sus formas. Ya sé que parece solo un pequeño matiz a tu análisis, pero creo que es un mal analisis intentar encajar cosas como “castigado por su falta de fe”, cuando en realidad creo que es algo más parecido a: ha tomado una mala decisión, pero en el fondo no tenia forma de saberlo hasta que ha sido demasiado tarde. Los seres humanos, en situaciones límite, toman malas decisiones. Lo digo porque lo que se desprende de tu análisis es algo así como que “la verdadera fe hubiera sido esperar sentaditos sin hacer nada a que llegara el séptimo de caballería”. Y la verdad… eso sería bastante detestable. Tampoco le veo la filosofía cristiana por ninguna parte. Al menos, no le veo nada que sea exclusivo de la religión cristiana. Te podría decir que transmite una filosofía budista porque todos aquellos que se aferran a la vida o a sus ideas, preconcebidas o no, acaban sufriendo, ya que eso es un principio del budismo. También te podría decir que es una pelicula fundamentalmente musulmana, porque todos los personajes que no aceptan que solo hay un dios y mahoma es su profeta sufren, ya que cuando aceptas que solo hay un dios, aceptas todo aquello que venga de Él, y no sigues a falsos profetas como la señora Carmody o la lógica racional del vecino. Tampoco estoy de acuerdo con la OBVIEDAD de la metáfora de la niebla como la falta de fe. Solo es obvia porque encaja en el análisis de “la película va sobre la fe”.

    Alvaro

    7 enero, 2014 at 20:41

  14. El miedo y la fe son temas tangenciales en lo que es realmente el tema principal de la peli: es un homenaje a los mitos de Cthulhu. Joder, que la vi en el cine sin ni haber leído el relato de King y hasta el colega que vino conmigo, que no ha leído a Lovecraft en su vida (tampoco es santo de mi devoción, es un peñazo) lo vió claro antes del final de la peli.

    lomonno

    23 enero, 2014 at 9:41

  15. que pesado con los palos lanzados a los “progres”: a que progres se refiere usted? a los antiamericanos a ultranza que sobreinterpretan la realidad y ven la maldad pura encarnada en el pais del norte, o aquellos que con justa razon denostan la inmunda politica exterior de EEUU?. Porque quien ame a “america” sin condicion, que vea en sus acciones lo mejor para la humanidad, es un tarado o un sociopata de mierda.

    y la verdad, me encanta leer interpretaciones de las peliculas, la suya me ha gustado. Pero como dijo un lector, es igual de pretenciosa que las que pretende criticar.

    damian

    21 febrero, 2014 at 19:59

  16. […] seria uma idéia decente que cozinhar a banha de porco, então é melhor você jogar um olho no local se o assunto lhes interessa. Mas: querida com o texto, porque é um saqueador de que fizeram […]


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