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el pandemonium

Absurdeces, absurdicencias y absurdidades

with one comment

 

Señores, he aquí el delirio mojigato en todo su esplendor.

Visualicen a la señora Olivia Wilde, actriz norteamericana conocida por estos pagos como la doctora Remy Hadley (Trece) de la serie de TV Dr. House.

 

 

La señora Olivia Wilde ha filmado una escena de desnudo para su próxima película, la comedia The Change-Up. En realidad no es una escena de desnudo real, porque doña Olivia, de natural pudoroso, se ha puesto unos parches color carne tapándole los pezones. Que ya tiene narices: si tan fina y tiquismiquis eres, ¿por qué aceptas un papel en una película en la que debes salir enseñando las tetas? Pero bueno, visto de cerca nadie es normal. Tampoco vamos a pedirle coherencia a una tipa que se sienta en el suelo y apoya los pies en el sofá en vez de hacerlo al revés, como todo cristo.

El tema es que durante el proceso de montaje, el director David Dobkin se dio cuenta de que los parches de Olivia Wilde se veían claramente en todas las tomas porque el actor que debería taparlos con su cuerpo (Ryan Reynolds) no había estado todo lo quieto que debería. ¿Cómo solucionarlo? Fácil: añadiéndole a Olivia Wilde un par de pezones generados por ordenador.

Observen cómo el pastel del absurdo va tomando forma poco a poco, capa de idiotez sobre capa de idiotez.

Total, que cómo nadie sabe la pinta que tienen los pezones de Olivia Wilde al natural, le diseñan siete versiones de pezón digital diferentes, para que haya donde escoger. Siete, nada más y nada menos. No dos o o tres o cuarenta, no: siete. El número místico por excelencia.

Pero aquí viene un nuevo problema: ¿qué pezón de los siete escoger? El director no puede decidir cuál le gusta más, así que le envía por email las siete tomas con los siete tipos de pezones a la misma Olivia Wilde para que esta escoja el que “se ajusta más al original”. Ella, que lo ve como lo más normal del mundo, escoge uno de los siete. Que es el que se verá finalmente en las pantallas de cine, y que en teoría resulta indistinguible del pezón verdadero.

Es de esperar que los otros seis pasen a formar parte de los extras del dvd, como tomas falsas o algo por el estilo.

Uno creía que los políticos eran los únicos seres capaces de crear un problema para cada solución, pero parece ser que las actrices mojigatas y los directores de cine absurdos no se quedan precisamente cortos.

 

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Written by cristian campos

7 agosto, 2011 a 7:00

Una respuesta

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  1. ¿Y dónde han quedado las dobles de toda la vida? Con lo guay que era ver en una peli cómo la prota, desculada, destetada y con las curvas de Burt Reynolds, se convertía de golpe en una maciza en las escenas de despelote.
    Pero si Olivia Wilde tiene el cerebro del tamaño de su pecho, ¡nada es de extrañar!

    Anónimo

    8 agosto, 2011 at 11:51


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