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el pandemonium

El impuesto evolucionario

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Está claro que la homeopatía, las medicinas milenarias, los movimientos anti-vacunación infantil y demás seudociencias son una herramienta evolutiva para la selección de los más aptos. Si eres adicto al pensamiento mágico, tienes más probabilidades de palmar. Si eres un ser humano sin taras intelectuales de relieve y de procesos mentales rectos y racionales, tienes más probabilidades de sobrevivir.

Un impuesto evolucionario, vaya. Exactamente como dice Ben Goldacre en esta entrevista, con palabras parecidas.

Sólo tengo un reproche que hacerle a la evolución: ¡se le están escapando algunos vivos! Quizá habría que ir pensando en echarle una mano y subir ese impuesto evolucionario. Por ejemplo, negándole cobertura sanitaria pública a todo aquel que en algún u otro momento haya acudido a la consulta de un homeópata.

Creo que ya lo he dicho en alguna ocasión anterior, pero lo repito: no existe un derecho abstracto a la estupidez. La ignorancia científica debería acarrear consecuencias. Tangibles. La perdida del derecho al voto me parece una de las más razonables. La prohibición de ocupar cargos públicos, otra. La cárcel y la retirada de la patria potestad para aquellos padres que se nieguen a vacunar a sus hijos es totalmente imprescindible por razones de salud pública.

Y ya se me irán ocurriendo más.

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Written by cristian campos

30 julio, 2011 a 7:00

6 comentarios

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  1. Hay una escena impagable en un capítulo de Dr. House con una madre que se niega a darle vacunas a su bebé (no traduzco porque estoy mandroso):

    Dr. Gregory House: [examining a baby whose mother isn’t vaccinating him because she feels it’s a scam; House takes the child’s stuffed frog] All natural, no dyes. That’s a good business – all-natural children’s toys. Those toy companies, they don’t arbitrarily mark up their frogs. They don’t lie about how much they spend on research and development. And the worst that a toy company can be accused of is making a really boring frog. Gribbit, gribbit, gribbit. You know another really good business? Teeny tiny baby coffins. You can get them in frog green, fire engine red. Really. The antibodies in yummy mummy only protect the kid for six months, which is why these companies think they can gouge you. They think that you’ll spend whatever they ask to keep your kid alive. Want to change things? Prove them wrong. A few hundred parents like you decide they’d rather let their kid die then cough up 40 bucks for a vaccination, believe me, prices will drop *really* fast. Gribbit, gribbit, gribbit, gribbit, gribbit.

    Solomon

    30 julio, 2011 at 11:06

  2. …Es que ha tocado usted un tema que me pone a cien. La última vez que estuve a punto de tener “Un día de Furia” fue cuando una amiga de mi mujer (rebosante de petulancia progresista) intentó convencer a mi parienta de que tomando unos confites homeopáticos superaría la diabetes mellitus que padece desde los 4 años y superaría la esclavitud a la que la tienen sometida las farmacéuticas con la insulina. Esclavitud que, huelga decirlo, ha logrado mantenerla con vida y bien todos estos años.
    No sabe aún aquella mujer lo cerca que anduvo del desastre.
    Ya lo decía, creo, Chesterton: “el problema no es que la gente no crea en Dios, el problema es que se creen cualquier cosa”.

    Solomon

    30 julio, 2011 at 11:14

  3. Tengo algunos médicos de esos a los que usted mandarfía a la cárcel, previa exterminación de su descendencia (por métodos científicos, supongo).
    Todos ellos critican la medicina ‘científica’ (sigamos con el término publicitario) en base a criterios de eficacia, del modo de operar de los medicamentos tradiconales, etc. Por ejemplo: ayer me comentaba uno que a la mujer de un amigo suyo le habían endiñado 20 (creo recordar) sesiones de radioterapia por un cáncer cerebral, por el que le auguran como mucho 6 meses de vida. ‘La están torturando hasta que muera’, me dijo.
    Ese amigo mismo, que trabajó largos años en un laboratorio adjunto a una importante clínica, me explicaba: los laboratorios te mandan el fármaco y el resultado que quieren de las pruebas. Como las encuestas, vamos. ¿O qué se creía usted? Luego llaman ingenuos a los que creen en otras cosas (porque siempre se trata de creer, aunque algunos se crean mas listillos).
    A mis amigos, desde luego, no les falta trabajo. Reciben montañas de gente que son de los más normal, no tienen ninguna creencia especial, sino que huyen despavotidos de los médicos que aplican eso que usted oye cuando se pasan y uno muere antes de tiempo: los protocolos estipulados. Por el seguro, claro, supongo que también se lo imaginaba.

    claudioor@gmail.com

    31 julio, 2011 at 13:32

    • ¿Cuando dice usted médico se refiere a un “medico” homeópata? ¿Existe tal cosa?.
      Le juro a usted dos cosas: si a mi mujer no le dieran insulina no homeopática la diñaría. Punto pelota. Y dos, que sus amigos tengan mucho trabajo no tiene más relevancia para calibrar el alcance de la eficacia de la basura que predican que el hecho de que los seguidores del horóscopo son legión. Y los seguidores de sectas. Y los creyentes en las religiones. Y es que de imbéciles está el mundo lleno, señor, porque hay que ser muy imbécil para poner en el mismo plano la medicina -donde puede haber errores, donde no siempre hay buena praxis, donde seguro que no todo es trigo limpio pero lleva unos cuantos años alargando la vida a la gente- y unos personajes que atiborran a los incautos de confites que no tienen NINGÚN principio activo. ¿O me va a decir usted que no sabe aún que la hija de Billy Joel quiso suicidarse con un tranquilizante homeopático sin, huelga decirlo, conseguir nada en absoluto?

      Solomon

      31 julio, 2011 at 22:59

      • Por lo que yo sé, sí, tal cosa existe. Son muy numerosos los médicos que, tras años de ejercico, se encuentran muy desengañados de su práctica médica y, pensando en mejorar el servicio a sus pacientes, buscan caso por caso lo que es mejor para sus pacientes.
        Algunos de ellos se hacen homeópatas (ya que a usted le gustan los letreros), pero no es el caso de mi amigo. Él se basa en el principio de ‘primum non nolere’. Por ejemplo, si yo tengo una ligera inflamación articular, me dice: Prueba primero con harpagofito. Es eficaz, a menudo, no siempre, y no tiene efectos secundarios. Si la cosa no mejora, entonces vamos al iboprufeno. ¿Le parece a usted mal? ¿Prefiere el criterio científico del visitador médico?
        Un día, una pareja algo mayor le estaba tratando como a un santo, por haber curado a su hija, tras años de haberla llevado de médico en médico. Cuando se fueron, me comentó: lo único que he hecho ha sido eliminarle la mitad de la mierda que le habían dado los médicos anteriores. Estaba totalmente envenenada. ¿Quién le parece más científico, mi amigo o los que aplican el protocolo de los laboratorios?
        Pues claro que la insulina es un gran invento. Y los antibióticos y muchas cosas más. Pero, están aún mucho mejor si los que los recetan piensan en otra cosa que en la hipoteca (o el yate, hay de todo). También los hay que ni piensan.
        Recuerdo la entrevista de Punset con su oncólogo, que le trataba de un cáncer de pulmón. Punset le venía a decir: ¿con toda la propaganda que os hago y lo único que me podéis hacer es esa burrada de la quimio? Tras la segunda sesión, dijo basta. ¿Es eso poco científico?
        Cuando tenga algo de tiempo, googlee a ver si encuentra por ahí alguna prueba de doble ciego para la quimio. O cuando sepa de un médico que ha recetado 20 sesiones, pregúntele por qué no 15 o 30.
        Naturalmente que la medicina hay timadores e ignorantes. Y si alguien dice que cura la aprendicitis con una hoja de laurel debería ser perseguido. Pero, ¿de verdad cree usted que el problema para la salud son los cuatro pirados esos más que los miles de médicos instalados en la rutina y las consignas seguidas a ciegas?
        Creer (cree, digo bien) en la ciencia por la divulgación y la publicidad es un caso clarísimo de lo que James, al estudiar las religiones, llamaba ‘tener fe en la fe de otros’. Así vamos, y encima nos creemos más listos.

        claudioor@gmail.com

        1 agosto, 2011 at 13:11

  4. Una farmacéutica me llegó a recomendar homeopatía en lugar de un antibiótico para curar una infección de caballo en una muela (cualquier infección es peligrosa, pero las dentales especialmente). Hacer eso me parece de una irresponsabilidad que debería ser castigada por la ley. La venta de homeopatía para bebés y niños, directamente debería estar prohibida: un adulto decide libremente lo que quiere hacer (como si quiere curarse chupando piruletas Fiesta), pero una criatura no puede escoger nada. Por no hablar de los antivacuna: si de mi dependiesen les inoculaba a todos la malaria, la viruela, el tifus y el cólera, todo junto, y luego les enviaba a una isla desierta con un cargamento de remedios homeopáticos, a ver si se curaban. Dejo un link:
    http://www.bebesymas.com/salud-infantil/homeopatia-para-bebes-estamos-seguros

    matin

    1 agosto, 2011 at 10:26


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