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el pandemonium

Arquitectura y heroína: ese matrimonio indisoluble

with 8 comments

De por qué Le Corbusier te puede conducir a la droga más rápido que una novia poligonera. O todo lo que ustedes siempre quisieron saber sobre la arquitectura pero nunca se atrevieron a preguntar. El post es viejuno, pero atemporal en su gloriosa magnificencia. Cortesía de Mercutio.

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Written by cristian campos

28 julio, 2011 a 7:00

8 comentarios

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  1. Lo leeré entero más tarde, pero no quería dejar de apuntar (sin ánimo de escandalizar a nadie) que el “meapilas, capillitas y nazi” Le Corbusier es en verdad el “ateo, racionalista y comunista” Le Corbusier.
    Un saludo.

    Charles-Édouard

    28 julio, 2011 at 8:43

  2. @Charles-Édouard: Totalmente cierto. Diría que lo que más pesaba en Le Corbusier a la hora de ponerse a diseñar mamotretos de cemento era lo de “comunista”, pero al pan pan y al vino vino: cuando el racionalismo no tiene en cuenta la naturaleza humana suele producir este tipo de monstruos.

    cristian campos

    28 julio, 2011 at 9:04

  3. Para mí es un honor que me confunda con Bremaneur, ese soriano universal y berlinés particular. Y un placer que le haya gustado el descacharrante y vicisitúdico blog. Gracias por el suyo.

    Mercutio

    28 julio, 2011 at 9:51

  4. @Mercutio: Madre mía de dios, tengo la cabeza en la luna. Perdone, lo corrijo ahora mismo. Y gracias a usted por pasarse por aquí, esta es su casa.

    cristian campos

    28 julio, 2011 at 10:56

  5. No solo me gusta el blog, sino que su ritmo de entradas está siendo apasionante. Que no decaiga. Salud.

    Mercutio

    28 julio, 2011 at 11:22

  6. ¡Buenísimo el link! No he podido parar de reír.

    matin

    28 julio, 2011 at 12:22

  7. Meapilas también era Gaudí. Igual no va por ahí, sino que la cosa tiene que ver con que LC era fascista, y Gropius, el que llevó la peste a USA, comunista. Un señor como Dios manda, conservador y creyente, no hace esas c(a)osas.
    Para meterse con Platón y con Dios y no decir tenterías, uno ha de llamrse Federico y el apellido le ha de empezar por N. De lo contrario hace el ridículo.

    claudio

    28 julio, 2011 at 19:40

  8. “Lo absurdo de una cosa no prueba nada contra su existencia, es más bien condición de ella.”

    Federico N.

    cristian campos

    28 julio, 2011 at 19:47


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