el pandemonium

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Hipocresía nivel Boss, probabilidad y feminazismo

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1. Estos que critican al nuevo Ministro de Economía, Luis de Guindos, por su pasado como directivo de Lehman Brothers… ¿son los mismos que callaban como putas cuando a las ministras las sacaban de los tablaos de flamenco?

2. Lo de Fabra es pura teoría de la probabilidad: para un juez con un mínimo de cultura matemática no debería resultar nada difícil determinar si se está o no blanqueando dinero negro a partir de dos cifras: el número de boletos que compra Fabra y el número de premios que le caen. Y si le resulta difícil al señor juez, que llame a un matemático, que esos no están pa’hostias: si la probabilidad de que algo suceda es altamente remota, lo consideran como un suceso “imposible” (a escala humana) y santas pascuas. Y que no les vengan con cantinelas sobre la suerte y el buen fario y las patas de conejo valencianas.

Matemáticas, hombre, matemáticas.

Y no lo digo por el premio de este año, que a fin de cuentas es limosna. Lo digo por los de los anteriores.

3. Pues a mí me parece cojonudo que Rajoy haya aplicado la discriminación positiva en la formación de su gobierno. Así se compensa (parcialmente) la atroz discriminación que sufren los hombres en este país desde hace aproximadamente ocho años.

Por cierto: algo está cambiando en este país. Lean los comentarios de los lectores al artículo enlazado. ¡A qué cotas de delirio totalitario habrá llegado el feminismo en este país que hasta a los lectores de El País se les han inflado los cojones!

 

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¿Igualdad?

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¿Igualdad? ¿En serio? ¿Pero… de verdad? ¿Igualdad?

¿Otra vez?

¿Ahora que habíamos conseguido enterrarlo en esa fosa a la que van a parar las tonterías feministas cuando se les pasa la moda y/o se les acaba el presupuesto?

¿Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad? ¿Y qué coño tendrá que ver la sanidad con la igualdad?

 

 

El Ministerio de Igualdad sólo me lo tragaría con Clint Eastwood de ministro. O con Charlie Sheen.

Y eso que el resto promete. Pero esto es España: pedir un 100% de sensatez es inútil. Ni con Rajoy nos libramos de las chorradas.

Pero un 95% no está nada mal. Veremos.

 

PD: Un ministerio serio se define con una sola palabra: Exteriores, Sanidad, Economía, Interior, Defensa, Justicia, Ciencia… Los ministerios con más de una palabra sobran. O les sobra la segunda palabra. ¿Economía y competitividad? Economía, hombre. A secas. ¿Asuntos exteriores y cooperación? Exteriores, joder, Exteriores. A la basura con los “anexos“.

PD2: Por cierto, ¿dónde está la ciencia? ¿Tenemos competitividad, igualdad, deportes y cooperación, pero no ciencia? Si no hay para ciencia no debería haberlo para igualdades y cooperaciones.

 

Written by cristian campos

21 diciembre, 2011 at 19:58

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Lo de siempre

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La diferencia entre Marichalar y Urdangarín es la que media entre la elegancia natural del dinero viejo y la zafiedad del nuevo rico advenedizo. Entre Lord Mountbatten y Paris Hilton. Entre unos Crockett & Jones y unos Geox. Que Urdangarín sea más apreciado por los españoles que Marichalar, del que tanto nos hemos reído, sólo es una prueba más de la querencia del español por lo vulgar. Por los ideales de vuelo gallináceo. “Yo podría ser como él“, piensan los españoles del presunto corrupto. Sí, hijo, sí: tú y todo el mundo. Ahí estaba la (supuesta) gracia.

Si querían acercar la monarquía al pueblo, desde luego que lo han conseguido. Y eso que tenían el ejemplo de Lady Di. No pueden alegar ignorancia: eran conscientes de que la plebe encarroña todo lo que cae a su alcance. La capacidad del pueblo llano de corromper todo lo elevado rivaliza con la de Atila el Huno.

Les vuelvo a explicar una de mis metáforas preferidas, la del barril de vino:

Tienen ustedes un barril lleno de mierda hasta los topes. Le añaden una gota del mejor vino. ¿Qué obtienen? Un barril lleno de mierda hasta los topes.

Tienen ustedes un barril lleno del mejor vino hasta los topes. Le añaden una gota de mierda. ¿Qué obtienen? Un barril lleno de mierda hasta los topes.

 

Written by cristian campos

17 diciembre, 2011 at 9:14

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La izquierda: razones para un fracaso

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Santiago Navajas sintetiza magníficamente en el suplemento Ideas de Libertad Digital los seis porqués de la estruendosa agonía de las ideas de izquierda:

 

una teoría antropológica que reduce la naturaleza humana a una tabla rasa;

una teoría epistemológica que niega que exista la verdad y la objetividad;

una teoría moral que se refugia en un utilitarismo ramplón;

una teoría social basada en la lucha de clases como motor de la historia y el resentimiento como coartada para la acción política;

una teoría económica que rechaza la propiedad privada, la competencia y los incentivos materiales;

una teoría pedagógica que ha menospreciado la educación sustituyéndola por el adoctrinamiento.

 

Los seis pueden resumirse en uno: el rechazo de la naturaleza humana. Es decir el autoodio. Lo que conduce al resentimiento, y desde ahí al resto de mojones de la ruta: el indigenismo, el ecologismo, el anticapitalismo, el feminismo, el redentorismo, el relativismo, el involucionismo…

El artículo de Santiago Navajas es una respuesta a este otro texto de Félix de Azúa. Más que al texto, a uno de sus párrafos. Este:

(…) las corruptelas y los desórdenes éticos se dan por descontados en la derecha y no afectan a su votación, como ha dejado bien claro el caso de Berlusconi, pero la izquierda debería tener como principios inalterables la honestidad, la cultura, la educación y la justicia.

 

Written by cristian campos

17 diciembre, 2011 at 7:00

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El método Stanislavski, versión madero

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Esta noticia de El Mundo: “Ocho mujeres denuncian a cinco policías británicos por ‘infiltrarse’ en sus camas“.

Los policías eran agentes encubiertos infiltrados en grupos de protesta ecologistas. Topos. Uno de ellos, Mark Kennedy, llegó a encadenarse a la central nuclear de Hartlepool. También se subió a una grúa frente a la central térmica de Didcot. Muy convincente. Tanto, que algunas de las ecologistas se acostaron con él. Y no es para menos. Un tipo que se encadena a una central nuclear por una buena causa es un elemento de los que ya no quedan. Un buen partido, que dicen las abuelas. Kennedy también les decía que era escalador profesional y que hacía trabajos puntuales en el extranjero. Además, tiraba de VISA y les pagaba los panfletos y las multas a sus compañeros de tofu. Como para dejarlo escapar.

 

Aquí, Mark Kennedy (en realidad, odia a los osos panda):

 

El tema es que ahora, descubierto el pastel, las cinco ecologistas se sienten violadas. “Engañadas“, dicen ellas. Creían acostarse con un mártir de la madre Gaia y en realidad lo estaban haciendo con un vulgar madero. Todo un “intenso” trauma emocional, ya pueden imaginárselo. ¡Que les devuelvan los orgasmos! Y son los orgasmos de 23 años, desde 1987 a 2010. Si yo fuera el juez encargado del caso, les pediría un excel detallado que incluyera todos los orgasmos fraudulentos. Con fechas e intensidades aproximadas. Para calcular con precisión la cuantía a devolver, digo. ¡Pero 23 años de orgasmos! Como se los reingresen todos de golpe igual les da un síncope y se quedan (aún) más lelas. Como el jorobado de Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo pero nunca se atrevió a preguntar. 

Lo que yo me pregunto es… ¿qué delito han cometido los policías? ¿Engaño con objetivos libidinosos? ¿Seducción de vírgenes? ¿Fingimiento de orgasmo? ¿Falsificación de convicciones? ¿Publicidad engañosa?

¿Y quién dice que no fueron ellos los seducidos? ¿Y quién dice que el amor del policía no era real?

 

Si esto no es amor real ecologista, ya me dirán ustedes qué es:

 

Es más. Pongamos que una 15M se acuesta con un policía sin decirle que ella tienen hondas convicciones revolucionarias. ¿Puede el policía denunciarla porque él creía estar acostándose con una aseada chica de derechas en vez de con una refractaria del champú de IU? ¿Eh?

Pero lo divertido no es la denuncia de las cinco traumadas. Lo divertido es lo que han declarado los superiores de los policías denunciados. “Es muy poco profesional e inaceptable que nuestros agentes encubiertos tengan relaciones sexuales con las personas a las que investigan“. Y lo dijeron sin que se les escapara la risa. O sea, que el topo debe llevar la representación hasta sus últimas consecuencias y jugarse el lomo subiéndose a una grúa, pero a ellas ni mirarlas.

Pero a ver: si lo sospechoso es precisamente que el topo no se acueste con las comedoras de alfalfa teniendo la oportunidad de hacerlo. Sabido es que a los tíos nos importa un carajo la ecología. Para nosotros un bosque es combustible para la barbacoa, y las ardillas daños colaterales. Además: los tíos ni siquiera captamos el color verde, sólo lo fingimos. Nosotros pasamos directamente del azul al amarillo. Así que el único motivo para meterse en un grupo de estos es pillar cacho. ¿De qué si no te ibas a encadenar a una central nuclear? Y eso lo sabe hasta el último pagafantas que va por ahí dándoselas de concienciado para ver si le suena la flauta.

 

Donde ellas ven esto:

 

Nosotros vemos esto:

 

A ver si no lo van a saber ellas, que van tan sobradas de inteligencia emocional.

Por cierto, ¿a que no saben lo más irónico? El nombre técnico de los policías que se infiltran en grupos como este no sólo para obtener información, sino también para promover acciones ilegales, es agent provocateur. Que, como ya sabrán, es también el nombre de una de las marcas de lencería más conocidas y exitosas entre las féminas.

¡Ay, esas fantasías femeninas! Para una vez que se cumplen, van las beneficiadas y se sienten estafadas.

 

Written by cristian campos

17 diciembre, 2011 at 7:00

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Turno de palabra para los 1000 papagayos

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De todos los efectos colaterales cargantes de la democracia, uno de los más molestos es el que obliga a aguantar en posición de firmes el turno de palabra de las decenas de miles de internos del manicomio digital. En eso ha degenerado la muy igualitaria internet: en una asamblea con overbooking en la que hasta el encargado del botijo se siente con ánimos de subir a la tarima y declamar su delirio macabeo sobre la nada. Y así se nos van pasando los años a los cuerdos, empantanados en un debate estéril y más que raso, subterráneo, en el que a diario, de forma inexorable, acabamos debatiendo con no sé sabe bien quién acerca de algún tema que creíamos superado hace tiempo por ese gran logro que es la alfabetización universal. Como un Sísifo moderno condenado a troncharse la columna empujando la piedra de los pilares de la civilización ladera arriba sólo para que, al llegar a la cima, un troll con pretensiones le arree una patada y la haga rodar de nuevo hasta el pie de la colina. Y eso una vez, y otra, y otra, y otra… En España últimamente son temas de debate, por citar algunos absurdos ejemplos, la democracia representativa, la vacunación infantil, la supuesta obligatoriedad de la baja maternal, la necesidad de cumplir los contratos que uno firma libremente, la de pagar nuestras deudas con el prójimo o el derecho de propiedad. Como si acabáramos de salir de la cueva con la cachiporra y las greñas al viento y no acarreáramos ya varios siglos de civilización, de filosofía y de derecho a cuestas.

Ayer Arcadi Espada intentaba elevar el debate por encima de ese nivel coleóptero al que estamos ya tan habituados, aludiendo a este texto, y le caía encima la ira de los 1.000 hijos del Megaupload.

 

 

Si cito el artículo de Arcadi Espada y la orgía de tontería tuitera que le siguió es para contextualizar. Lo que me interesa es esta frase del texto de Enrique Dans, publicado en Expansión:

Ningún sitio construido con la aprobación de la industria ha logrado ser competitivo frente al P2P, debido a las presiones a las que los someten las empresas discográficas (…) el problema no son los artistas, sino los intermediarios“.

Dejemos de lado que iTunes o Spotify sí han logrado ser competitivos, y que lo serían aún más sin la competencia de la piratería.

Dejemos de lado que el mercado de suscripciones de música por streaming y de descargas legales no deja de aumentar año a año.

Lo que no podemos dejar de lado es eso de “competitivo frente al P2P“.

¿Pero qué argumento es ese? ¿Cómo va a ser competitivo un negocio legal frente al robo y la distribución gratuita de lo robado? ¿Desde cuándo juegan en la misma liga? ¿A estas alturas del siglo 21 vamos a ponernos a debatir la necesidad, la legitimidad y la pertinencia del derecho de propiedad? El derecho de propiedad ajeno, por supuesto, que el propio lo tenemos claro como el agua cristalina del lago de Thun.

Y luego está ese mantra de la maldad de los intermediarios. A ver si nos aclaramos: en una economía capitalista, todos somos intermediarios entre aquel que nos precede en la cadena de producción y aquel que nos sucede en ella. Argumentar que en una economía competitiva y medianamente libre existen elementos de la cadena que pueden ser eliminados sin que el producto final no sólo no se resienta, sino que se beneficie de ello, es absurdo: si eso fuera cierto ya se habría encargado el mercado de depurarlos mucho antes de que a nadie se le ocurriera pedirlo. Así que si las discográficas, esas viles intermediarias, han logrado sobrevivir a lo largo de más de un siglo de industria musical es porque han cumplido una función concreta, razonable, útil y necesaria. Concreta, razonable, útil y necesaria hasta que el robo masivo de productos culturales ha caído en ese fascinante limbo de lo delictivo pero no punible. Que el cadáver de Frank Zappa explique dónde estarían sus discos ahora sin el trabajo, la pasta y la santa paciencia de esas discográficas de las que tanto se choteaba en su momento pero que le permitieron convertirse en un artista de culto para selectas minorías.

Pero sí: en realidad Dans tiene razón. ¿Qué negocio legal va a poder competir con el robo masivo e impune llevado a cabo por la chusma digital?

Aunque lo que jode en realidad a nivel epidérmico no es tanto el pillaje, el saqueo y la rapiña, delitos que solían ser castigados en tiempos de guerra con la ejecución inmediata del listo de turno, como el que hecho de que los neutrinos de la nada digital los hayan rebautizado como “replanteamiento de los derechos de propiedad intelectual“. Con dos cojones: te roban por tu bien, para que te modernices. Como si al robo del monedero de la abuela lo llamaran ahora “replanteamiento de la dinámica redistributiva del sistema de pensiones“.

A ver: robad y robad en paz, hermanos, pero dejad la inventiva en casa.

 

Written by cristian campos

14 diciembre, 2011 at 7:00

Igual no es tan buena idea

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Ya me perdonarán el sacrilegio, pero a lo mejor la Unión Europea no es tan buena idea. El concepto de Europa siempre ha sido más romántico que realista, ninguno de nosotros ha visto grandes masas de ciudadanos ocupando las calles de las principales capitales europeas y reclamando a berridos la unión de derecho de los 27 países que forman la UE, henchidos de nacionalismo europeísta. Y muchos menos henchidos de nacionalismo europeísta alemanizado. Y no es que hagan falta una puta mierda esas masas, para eso disfrutamos de democracias representativas; lo que quiero decir es que la UE es una idea poética nacida en los despachos franceses y alemanes en base a una utopía: una supuesta comunidad de intereses compartidos entre malteses y británicos, entre belgas y lituanos, entre alemanes y griegos, entre españoles y suecos. Esos intereses han podido existir en esos inusuales periodos históricos en los que todos los europeos hemos sido capaces de pagar nuestras deudas y en los que nos hemos podido beneficiar de la promulgación de unas reglas del juego, esencialmente comerciales, que impiden que nazca una pequeña China en el centro de Europa y nos reviente el mercado. ¿Pero qué comunidad de intereses va a gestarse entre Alemania y Gran Bretaña cuando la primera pretende demoler la City londinense para convertir a Frankfurt en el principal centro financiero europeo? ¿De verdad alguien pensaba que los británicos iban a aceptar sin rechistar la aniquilación del 10% de su PIB en beneficio de Alemania y por fidelidad a la romántica idea de una Europa unida? La actitud hipócrita es la alemana, no nos vayamos a engañar. Cuando se habla de eurobonos, en realidad de lo que estamos hablando es de deudas españolas, griegas, italianas y portuguesas respaldadas por dinero alemán. Así pues, ¿qué tiene que ganar Alemania con el último acuerdo de la eurozona? Lisa y llanamente, la alemanización de Europa. Así que no es Gran Bretaña la que se ha quedado aislada en Europa: somos los demás los que nos hemos quedado aislados junto con la niñera alemana en una habitación sin puertas de salida.

 

Written by cristian campos

10 diciembre, 2011 at 16:36

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Test: ¿es usted reduccionista, holista o un demagogo de izquierdas?

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A estas alturas ya deben haber haber visto ustedes el vídeo del discurso del 16 de noviembre del eurodiputado británico Nigel Farage en la Eurocámara. Si no lo han visto, aquí tienen el vídeo y la transcripción de su intervención, que se ha convertido en uno de los memes políticos del momento. De hecho, circula viralmente por internet en el mismo tren en el que viajan el 15M, Democracia Real Ya, Wikileaks y otros demagogos apocalípticos por el estilo. Lo cual no deja de ser curioso teniendo en cuenta que Nigel Farage es uno de esos pomposos liberales populistas de derechas que suele producir de vez en cuando el ecosistema político anglosajón, algo así como la versión plebeya y definitivamente rústica del excéntrico, aristocrático y alcoholizado Lord John Marbury de El ala oeste de la Casa Blanca. Pero ya saben que en el circo digital todo es bueno para el convento: si tiene plumas y grazna, va directo a la olla.

El contenido de la intervención de Nigel Farage es lo de menos. Lo que me interesa en realidad es este artículo publicado en Politikon, que a su vez hace referencia a este otro texto, una irónica guía para periodistas perezosos dispuestos a darle rienda suelta a sus prejuicios respecto a la Unión Europea sin salirse de los lugares comunes más chuscos. Politikon, por si no lo saben ustedes ya, es uno de los dos mejores blogs españoles de análisis político duro. El otro es Obamaworld. Y digo que me interesa el artículo y no tanto el discurso concreto de Farage porque llevo tiempo dándole vueltas a la idea de escribir un texto sobre holismo y reduccionismo.

Que será este.

Vamos a simplificar para que nos entendamos todos rápidamente.

El reduccionismo es un método de análisis científico que defiende la idea de que todo sistema puede ser explicado a partir del análisis de sus componentes elementales. Para un reduccionista, toda la ciencia biológica puede ser explicada a partir de la química, toda la química puede ser explicada a partir del estudio de la física y, en su versión más extrema, toda la física puede ser explicada a partir de las matemáticas. Para un reduccionista, descifrar el universo entero, su pasado y su evolución futura sólo requiere de un ordenador lo suficientemente potente, capaz de registrar y calcular el comportamiento de todas y cada una de las partículas atómicas que lo componen a partir de una o varias fórmulas matemáticas.

Esto es reduccionismo:

 

 

El holismo, por su lado, argumenta que ningún fenómeno puede ser completamente explicado a partir del estudio de sus componentes elementales. El holismo defiende la existencia de áreas del conocimiento si no 100% independientes, sí claramente autónomas. Según los holistas, el comportamiento de la bacteria de la meningitis no puede ser explicado a partir de la interacción de las partículas atómicas que la componen, pues a medida que subimos niveles (de la física atómica a la química y de la química a la biología) aparecen efectos o características inesperadas que no pueden ser deducidas a partir de las propiedades de los elementos inferiores. Según el holismo, es absurdo decir “lo maté porque unas cuantas decenas de miles de electrones interactuaron en mi cerebro en función de complejísimas tramas matemáticas”. Para un holista, el porqué del terrorismo debe ser buscado en ciencias sociales como la psicología evolutiva y la antropología, no en ciencias naturales como la física o la biología, y mucho menos en ciencias formales como las matemáticas.

Así que, ¿cómo distinguir a un reduccionista de un holista, y a este de un demagogo de izquierdas?

 

El reduccionista analiza el terrorismo desde niveles inferiores: el de la química y el de la neurociencia.

El holista lo hace desde su mismo nivel: el de la psicología evolutiva y el de la antropología.

El demagogo de izquierdas lo hace desde un nivel superior: el de la sociología.

 

Es decir, a menor matematización, más izquierdismo. ¿Por qué? Porque a menor matematización, más espacio para la subjetividad. Es decir para la manipulación y la mentira.

La disputa entre holismo y reduccionismo tiene obvias implicaciones éticas y filosóficas. Si el reduccionismo está en lo cierto, el futuro está escrito en una fórmula matemática y los seres vivos somos únicamente un conglomerado de partículas elementales sin voluntad propia. El reduccionismo conduce al determinismo extremo. O al caos extremo, suponiendo que el comportamiento de esas partículas elementales sea en todo o en parte azaroso.

El holismo, por el contrario, conduce a un mundo en el que la voluntad existe. Y si la voluntad existe, la distinción entre el bien y el mal adquiere sentido.

En cualquier caso, el debate es más teórico que práctico: aún si el reduccionismo está en lo cierto, resulta totalmente imposible, con nuestra tecnología actual, predecir el comportamiento de quintillones de átomos que interactuan entre ellos a velocidades inimaginables. Para poder calcular el comportamiento futuro de todas y cada una de las partículas del universo haría falta, lógicamente, un ordenador mayor que el universo. Lo cual es inviable, claro. A fecha de noviembre de 2012, la mayoría de los fenómenos de la realidad deben ser explicados, básicamente, a partir del conocimiento científico acumulado en el nivel al que pertenecen, y no en base a las leyes de los niveles inferiores.

Y seguramente se estarán preguntando ustedes “¿pero qué coño tienen que ver el holismo y el reduccionismo con Farage y Politikon?

Fácil.

El discurso de Farage es políticamente holista y la respuesta de Politikon a todos aquellos que alaban a Farage es políticamente reduccionista. Farage pontifica sobre la decadencia de la UE a partir de elementos pertenecientes a los niveles superiores del análisis político: la decapitación de Papandreu y Berlusconi, el liderazgo inflexible y autoatribuido de Merkel y Sarkozy, un supuesto déficit de democracia interna en la UE… Politikon recurre a los elementos de los niveles inferiores: no se puede cargar demagógicamente contra la Unión Europea si no se conoce al dedillo cómo funcionan las instituciones europeas, cómo se toman las decisiones en ellas, qué efectos tienen en la práctica, cuál es la diferencia entre un informe, una directiva y un reglamento…

Un demagogo del 15M, por su lado, no diría jamás “Alemania está ejerciendo un papel en la UE que nadie le ha pedido democráticamente que ejerza“, sino “la UE está en manos de los especuladores de la City londinense“. ¿Se entiende la diferencia, verdad? La primera afirmación es incierta; la segunda es falsa.

En resumen: Farage está diciendo que han surgido espontáneamente efectos perversos en la UE que no pueden ser deducidos a partir del conocimiento de sus normas de funcionamiento.

¿Quién tiene razón?

En realidad, todos nosotros somos holistas o reduccionistas, aún sin ser conscientes de ello. Más precisamente: todos somos holistas en aquellos temas o ramas del conocimiento que no dominamos, y reduccionistas en aquellos en los que somos unos expertos.

Vayamos a un tema más modesto que la decadencia de la UE. Un holista dirá que “independientemente de cómo funcionen las instituciones europeas y de cómo se tomen las decisiones en ellas, el hecho de que uno o varios burócratas hayan elaborado una directiva que prohíbe que los niños menores de ocho años inflen globos sin la supervisión de un adulto indica que hay algo intrínsecamente perverso y degenerado en la UE, sin necesidad de profundizar más en el proceso de elaboración de esa directiva”.  Un reduccionista dirá que la UE elabora centenares de directivas al año y que el 99% de ellas son perfectamente sensatas, que hay que leer la directiva de cabo a rabo para entender el motivo de tanta precaución, que deberíamos analizar su porqué y que, en definitiva, los beneficios de una administración de nivel superior como la europea, que se suma en el caso de los españoles a otros tres niveles administrativos inferiores, superan con mucho sus perjuicios o efectos perversos.

Por cierto, no confundan holismo con demagogia y superficialidad, y reduccionismo con profundidad: se trata de niveles de análisis diferentes. Un holista no niega el nivel inferior, que considera adecuado para el análisis de los fenómenos pertenecientes a su nivel; sólo dice que las reglas de dicho nivel inferior son insuficientes a la hora de analizar los fenómenos del nivel superior. El reduccionista dice que no tiene sentido analizar el nivel superior sin tener en cuenta el inferior. Para un holista, un sistema que produce una directiva que prohíbe a los niños inflar globos o que amenaza con meter en la cárcel a los padres que los dejen a solas con uno es degenerado per se, sin necesidad de recurrir a niveles inferiores.

Pongamos otro ejemplo:

Uno de los principales problemas de la economía española es la rigidez de su mercado laboral”.

¿Es necesario conocer al dedillo la legislación laboral española, el sistema de financiación de los sindicatos y las organizaciones empresariales, las estadísticas de contratación temporal e indefinida, las tasas de productividad y el índice de absentismo laboral de los trabajadores españoles para poder decir que la anterior afirmación es correcta o incorrecta? En un planeta reduccionista, ¿quién podría opinar sobre los problemas de la economía española? Puestos a remitirnos a niveles inferiores, ¿por qué parar en el de la politología y la economía? ¿Por qué no seguir hasta el de la antropología y la geografía y la climatología? Y una vez ahí, ¿por qué no seguir hasta la biología? ¿En qué nivel nos detenemos y decidimos que el saber atesorado es suficiente como para opinar con conocimiento de causa sobre un determinado tema?

¿Es necesario conocer la mecánica de un coche hasta el último de sus tornillos para poder decir que ese coche no nos gusta?

Vayamos un paso más allá.

 

España es un país de parásitos“.

La gastronomía eslava es pienso para hienas“.

Radiohead son un coñazo para eurochusma con pretensiones“.

El nyotaimori es una guarrada de campeonato que rivaliza en repulsividad con el noble arte de comer paella del morro de un perro con moquillo“.

 

No se me enfaden: si esto va y lo dice Pérez-Reverte estarían aplaudiendo con las orejas.

Todas las afirmaciones anteriores son muy probablemente refutables desde el reduccionismo, pero irrefutables desde el punto de vista holístico. Comer arroz de textura cremosa y glutinosa, es decir pegajoso, de la piel de una tipa desnuda que se hace la muerta, que suda, con sus bacterias y sus secreciones sebáceas, sus glándulas sudoríparas, sus desescamaciones microscópicas y demás, es, epidérmicamente hablando, una guarrada. Ahora bien: si se remiten ustedes a niveles inferiores, al erotismo de los placeres bizarros y la vulneración de los tabús, al feísmo como revulsivo estético y al jugueteo con la idea del canibalismo como estímulo visual cafre, bueno… ahí el argumento de la guarrada se tambalea. A fin de cuentas, más bacterias te tragas cuando mordisqueas un bolígrafo.

Imaginen, por otro lado, un mundo abarrotado de reduccionistas: sería imposible mantener una sencilla conversación intrascendente, u opinar o debatir acerca de algún tema absurdo, sin que viniera alguien AÚN más reduccionista que tú echándote en cara los condicionantes, las leyes y los requisitos de un nivel inferior a aquel en el que tú te mueves. El reduccionismo en el mundo de la cultura, por ejemplo, conduce al esnobismo. Y el esnobismo extremo es tan titánicamente preciso que acaba resultando irrelevante como método de análisis.

Así que a estas alturas del artículo se estarán ustedes preguntando “¿está este tipo defendiendo la ceporrocracia?

No, hombre, no: todo lo contrario. Con los siete últimos años de socialismo voy más que servido. Estoy defendiendo el sentido común y la intuición razonable como método (relativamente) fiable de análisis de la realidad.

A lo que voy es a que, así como en el terreno científico el gato al agua parece llevárselo claramente el reduccionismo (moderado), en el terreno social el debate público se convertiría en un infierno si no nos permitiéramos una cierta dosis de holismo. De hecho, el cerebro humano está programado para elaborar mapas mentales de la realidad muy precisos en apenas unas milésimas de segundo basándose en datos sueltos y aparentemente inconexos. Datos percibidos incluso a nivel inconsciente o, de forma más precisa, a partir de un nivel de atención muy bajo. Y lo sorprendente es que no solemos equivocarnos. No demasiado, al menos, teniendo en cuenta lo mucho que podríamos errar.

Un ejemplo al azar: ¿cómo sabe un futbolista que tiene que golpear el balón con un efecto concreto, con la fuerza exacta, en determinada dirección y con el ángulo y la velocidad correctas para que le llegue al delantero en la mejor disposición posible para acabar en gol? Si le preguntan al futbolista, no les dirá que ha analizado la dureza del césped, calculado el coeficiente de fricción de la pelota y la velocidad del viento, descartado la inercia del movimiento de los defensores y atendido a la posición de los siete u ocho jugadores situados a su alrededor en el momento de golpear el balón. Simplemente les dirá que ese pase le ha parecido la jugada correcta en ese preciso instante. Es posible incluso que les diga “lo he hecho sin pensar”. Lo sorprendente es que este tipo de razonamientos, este tipo de toma de decisiones instantáneas, suelen ser extraordinariamente precisas y eficientes. Por seguir con el ejemplo: quizá sólo uno de cada diez pases en profundidad acaba en gol, pero los nueve restantes van a quedarse, con total seguridad, a centímetros del éxito. Raro es el caso del futbolista que, queriendo meterle un pase a su delantero, acaba metiéndose un gol en propia puerta. De hecho, si la mayoría de esos pases no alcanzan el éxito es porque un defensa ha tomado una decisión instantánea aún más precisa que la del tipo que ha dado el pase.

Es decir: el éxito de un razonamiento holista no se ha de medir en función de si alcanza su meta final con precisión quirúrgica, sino de su aproximación al fin deseado. Quizá no todos los españoles son unos parásitos, pero ustedes pueden tranquilamente sostener que España es un país esencialmente parásitario y refractario a la meritocracia a partir de cuatro o cinco datos aislados: el nivel africano de absentismo laboral en su empresa, las dificultades de su mujer para despedir a un trabajador especialmente jeta, la deficiente profesionalidad de los pocos funcionarios públicos con los que usted tiene trato, el PER, los retrasos prehistóricos de la administración en los trámites burocráticos que le afectan, las dificultades para hablar sin faltas de ortografía de más de un ministro del gobierno español… Súmele a eso las informaciones periodísticas y las opiniones de los expertos en los medios de comunicación, añádale conversaciones sobre el tema con familiares, allegados y conocidos, adórnelo con un poco de sentido común y de experiencia vital, y réstele un poco de apasionamiento ideológico. Si es usted honesto con todos esos datos, llegará a una conclusión si no 100% precisa, si bastante cercana a la verdad.

Si no es usted honesto y prescinde de esos datos o los manipula a su conveniencia para que confirmen sus prejuicios ideológicos, es que es usted, como ya he dicho antes, un demagogo de izquierdas.

 

Written by cristian campos

6 diciembre, 2011 at 7:00

La cabra tira al monte

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A dos semanas justas de unas elecciones generales que han dado la mayoría absoluta al PP…

A apenas seis meses de la victoria, también por mayoría absoluta, de María Dolores de Cospedal en las autonómicas de Castilla-La Mancha…

El PSOE se echa al monte.

 

 

¿Para qué cojones queremos entonces la democracia si cuando la izquierda pierde las elecciones le falta tiempo para echarse a la calle?

Dos semanas. Catorce días. Rajoy ni siquiera ha tomado posesión del cargo. El presidente en funciones sigue siendo Zapatero. Es decir el partido socialista: habrá que recordarlo.

Ese absurdo prestigio adolescente del berreo callejero, más propio de un estado fallido con tasas de natalidad africanas y analfabetismo cotidiano que de una democracia parlamentaria europea. Dentro de poco veremos a la izquierda en la calle sacándose los zapatos y atizándole con ellos a una foto de Soraya, apretujados como sardinas en lata, pegándose cachetes a sí mismos y estirándose de los pelos, con algún niño a los hombros al que habrán disfrazado de socialista suicida. “¿Pakistán?“, pensarán ustedes cuando vean las imágenes por televisión. “¿El asalto a la embajada estadounidense de alguna teocracia islámica?” No, no: Toledo.

Y me dirán algunos: reventar las calles también es un canal legítimo de participación política. ¿A dos semanas del hundimiento del titanic del socialismo en nuestro país? ¿En el preciso instante en el que la derecha acumula mayor poder municipal, autonómico y central en nuestro país que en ningún otro momento de la democracia? ¿Cuándo los ciudadanos le han negado a la izquierda, no sólo en España sino en todo el primer mundo, buena parte del poder político que aún le quedaba tras el derrumbe del Muro de Berlín?

¿Cuál debería ser entonces el mensaje de las urnas, cuánta debería ser su contundencia, para que el PSOE y la izquierda en general dejara gobernar a la derecha sin ejercer su sacrosanto derecho democrático al sabotaje de la normalidad democrática? ¿El 60% de los votos? ¿El 80%? ¿El 100%?

El PSOE es un partido que cobra del presupuesto público y que disfruta de los canales de participación política reservados para aquellos que participan en unas elecciones democráticas y obtienen centenares de miles de votos. No es moco de pavo. Son unos privilegiados, no pueden echarse a la calle, es un insulto a la democracia. La calle y el parlamento son incompatibles. O lo uno, o lo otro. Es incoherente disfrutar de tus privilegios como socio de la piscina y reclamar tu derecho a mearte en ella desde el trampolín haciendo molinetes con la polla. Eso queda reservado para el espontáneo que salta la valla: por eso los socios tienen la llave del lavabo.

Así que, ¿este es el análisis que las cabezas pensantes del PSOE hacen del momento político? ¿Que tienen que echarse a la calle? ¿Que han de mearse en la piscina?

Qué irónico que aquellos que se proclamaban hace no tanto titanes de la modernidad se hayan convertido, poco a poco, sin prisa pero sin pausa, en la tradicional España negra. Ya dicen que a medida que envejeces te vas pareciendo cada vez más a tus antepasados. En el caso del PSOE, un partido no ya anciano, sino moribundo, el parecido con sus antepasados totalitarios empieza a ser francamente molesto.

A ver si lo enterramos de una vez y lo sustituimos por alguna otra ideología redentorista que compita con el liberalismo, pero desde posiciones intelectualmente coherentes.

 

Written by cristian campos

4 diciembre, 2011 at 7:01

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econoNuestra

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Me ha llegado al almaeconoNuestra. De todos los nombres santurrones, cursis, meapilas, beatos, gazmoños, puretas, mojigatos, ridículos, pagafantas y lelos que podrían haberle puesto al invento este, van y escogen econoNuestra.

Y sí, no se lo van a creer: en el manifiesto de econoNuestra aparece LA frase.

Otra economía es posible“.

Orgasmoooyeaaah.

Tanta inventiva me abruma.

Yo creo que le encargan a Ricky Gervais una sátira hiriente sobre esta gente y no se le ocurren estas cosas.

En serio, esto del 15M es lo mejor que le ha pasado al género de la comedia en los últimos 1000 años.

Yo últimamente me leo El País cual rata yonqui de laboratorio dándole que te pego al botón del placer. Si no aparece la noticia hilarante de turno sobre el 15M me siento estafado por el quiosquero y le pido que me devuelva el dinero. “¡Eh, oiga!, y la sección de chistes de hoy, ¿dónde cojones está?

 

 

Written by cristian campos

4 diciembre, 2011 at 7:00

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