el pandemonium

Archive for the ‘política’ Category

Hipocresía nivel Boss, probabilidad y feminazismo

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1. Estos que critican al nuevo Ministro de Economía, Luis de Guindos, por su pasado como directivo de Lehman Brothers… ¿son los mismos que callaban como putas cuando a las ministras las sacaban de los tablaos de flamenco?

2. Lo de Fabra es pura teoría de la probabilidad: para un juez con un mínimo de cultura matemática no debería resultar nada difícil determinar si se está o no blanqueando dinero negro a partir de dos cifras: el número de boletos que compra Fabra y el número de premios que le caen. Y si le resulta difícil al señor juez, que llame a un matemático, que esos no están pa’hostias: si la probabilidad de que algo suceda es altamente remota, lo consideran como un suceso “imposible” (a escala humana) y santas pascuas. Y que no les vengan con cantinelas sobre la suerte y el buen fario y las patas de conejo valencianas.

Matemáticas, hombre, matemáticas.

Y no lo digo por el premio de este año, que a fin de cuentas es limosna. Lo digo por los de los anteriores.

3. Pues a mí me parece cojonudo que Rajoy haya aplicado la discriminación positiva en la formación de su gobierno. Así se compensa (parcialmente) la atroz discriminación que sufren los hombres en este país desde hace aproximadamente ocho años.

Por cierto: algo está cambiando en este país. Lean los comentarios de los lectores al artículo enlazado. ¡A qué cotas de delirio totalitario habrá llegado el feminismo en este país que hasta a los lectores de El País se les han inflado los cojones!

 

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¿Igualdad?

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¿Igualdad? ¿En serio? ¿Pero… de verdad? ¿Igualdad?

¿Otra vez?

¿Ahora que habíamos conseguido enterrarlo en esa fosa a la que van a parar las tonterías feministas cuando se les pasa la moda y/o se les acaba el presupuesto?

¿Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad? ¿Y qué coño tendrá que ver la sanidad con la igualdad?

 

 

El Ministerio de Igualdad sólo me lo tragaría con Clint Eastwood de ministro. O con Charlie Sheen.

Y eso que el resto promete. Pero esto es España: pedir un 100% de sensatez es inútil. Ni con Rajoy nos libramos de las chorradas.

Pero un 95% no está nada mal. Veremos.

 

PD: Un ministerio serio se define con una sola palabra: Exteriores, Sanidad, Economía, Interior, Defensa, Justicia, Ciencia… Los ministerios con más de una palabra sobran. O les sobra la segunda palabra. ¿Economía y competitividad? Economía, hombre. A secas. ¿Asuntos exteriores y cooperación? Exteriores, joder, Exteriores. A la basura con los “anexos“.

PD2: Por cierto, ¿dónde está la ciencia? ¿Tenemos competitividad, igualdad, deportes y cooperación, pero no ciencia? Si no hay para ciencia no debería haberlo para igualdades y cooperaciones.

 

Written by cristian campos

21 diciembre, 2011 at 19:58

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Lo de siempre

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La diferencia entre Marichalar y Urdangarín es la que media entre la elegancia natural del dinero viejo y la zafiedad del nuevo rico advenedizo. Entre Lord Mountbatten y Paris Hilton. Entre unos Crockett & Jones y unos Geox. Que Urdangarín sea más apreciado por los españoles que Marichalar, del que tanto nos hemos reído, sólo es una prueba más de la querencia del español por lo vulgar. Por los ideales de vuelo gallináceo. “Yo podría ser como él“, piensan los españoles del presunto corrupto. Sí, hijo, sí: tú y todo el mundo. Ahí estaba la (supuesta) gracia.

Si querían acercar la monarquía al pueblo, desde luego que lo han conseguido. Y eso que tenían el ejemplo de Lady Di. No pueden alegar ignorancia: eran conscientes de que la plebe encarroña todo lo que cae a su alcance. La capacidad del pueblo llano de corromper todo lo elevado rivaliza con la de Atila el Huno.

Les vuelvo a explicar una de mis metáforas preferidas, la del barril de vino:

Tienen ustedes un barril lleno de mierda hasta los topes. Le añaden una gota del mejor vino. ¿Qué obtienen? Un barril lleno de mierda hasta los topes.

Tienen ustedes un barril lleno del mejor vino hasta los topes. Le añaden una gota de mierda. ¿Qué obtienen? Un barril lleno de mierda hasta los topes.

 

Written by cristian campos

17 diciembre, 2011 at 9:14

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La izquierda: razones para un fracaso

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Santiago Navajas sintetiza magníficamente en el suplemento Ideas de Libertad Digital los seis porqués de la estruendosa agonía de las ideas de izquierda:

 

una teoría antropológica que reduce la naturaleza humana a una tabla rasa;

una teoría epistemológica que niega que exista la verdad y la objetividad;

una teoría moral que se refugia en un utilitarismo ramplón;

una teoría social basada en la lucha de clases como motor de la historia y el resentimiento como coartada para la acción política;

una teoría económica que rechaza la propiedad privada, la competencia y los incentivos materiales;

una teoría pedagógica que ha menospreciado la educación sustituyéndola por el adoctrinamiento.

 

Los seis pueden resumirse en uno: el rechazo de la naturaleza humana. Es decir el autoodio. Lo que conduce al resentimiento, y desde ahí al resto de mojones de la ruta: el indigenismo, el ecologismo, el anticapitalismo, el feminismo, el redentorismo, el relativismo, el involucionismo…

El artículo de Santiago Navajas es una respuesta a este otro texto de Félix de Azúa. Más que al texto, a uno de sus párrafos. Este:

(…) las corruptelas y los desórdenes éticos se dan por descontados en la derecha y no afectan a su votación, como ha dejado bien claro el caso de Berlusconi, pero la izquierda debería tener como principios inalterables la honestidad, la cultura, la educación y la justicia.

 

Written by cristian campos

17 diciembre, 2011 at 7:00

Publicado en periodismo, política

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El método Stanislavski, versión madero

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Esta noticia de El Mundo: “Ocho mujeres denuncian a cinco policías británicos por ‘infiltrarse’ en sus camas“.

Los policías eran agentes encubiertos infiltrados en grupos de protesta ecologistas. Topos. Uno de ellos, Mark Kennedy, llegó a encadenarse a la central nuclear de Hartlepool. También se subió a una grúa frente a la central térmica de Didcot. Muy convincente. Tanto, que algunas de las ecologistas se acostaron con él. Y no es para menos. Un tipo que se encadena a una central nuclear por una buena causa es un elemento de los que ya no quedan. Un buen partido, que dicen las abuelas. Kennedy también les decía que era escalador profesional y que hacía trabajos puntuales en el extranjero. Además, tiraba de VISA y les pagaba los panfletos y las multas a sus compañeros de tofu. Como para dejarlo escapar.

 

Aquí, Mark Kennedy (en realidad, odia a los osos panda):

 

El tema es que ahora, descubierto el pastel, las cinco ecologistas se sienten violadas. “Engañadas“, dicen ellas. Creían acostarse con un mártir de la madre Gaia y en realidad lo estaban haciendo con un vulgar madero. Todo un “intenso” trauma emocional, ya pueden imaginárselo. ¡Que les devuelvan los orgasmos! Y son los orgasmos de 23 años, desde 1987 a 2010. Si yo fuera el juez encargado del caso, les pediría un excel detallado que incluyera todos los orgasmos fraudulentos. Con fechas e intensidades aproximadas. Para calcular con precisión la cuantía a devolver, digo. ¡Pero 23 años de orgasmos! Como se los reingresen todos de golpe igual les da un síncope y se quedan (aún) más lelas. Como el jorobado de Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo pero nunca se atrevió a preguntar. 

Lo que yo me pregunto es… ¿qué delito han cometido los policías? ¿Engaño con objetivos libidinosos? ¿Seducción de vírgenes? ¿Fingimiento de orgasmo? ¿Falsificación de convicciones? ¿Publicidad engañosa?

¿Y quién dice que no fueron ellos los seducidos? ¿Y quién dice que el amor del policía no era real?

 

Si esto no es amor real ecologista, ya me dirán ustedes qué es:

 

Es más. Pongamos que una 15M se acuesta con un policía sin decirle que ella tienen hondas convicciones revolucionarias. ¿Puede el policía denunciarla porque él creía estar acostándose con una aseada chica de derechas en vez de con una refractaria del champú de IU? ¿Eh?

Pero lo divertido no es la denuncia de las cinco traumadas. Lo divertido es lo que han declarado los superiores de los policías denunciados. “Es muy poco profesional e inaceptable que nuestros agentes encubiertos tengan relaciones sexuales con las personas a las que investigan“. Y lo dijeron sin que se les escapara la risa. O sea, que el topo debe llevar la representación hasta sus últimas consecuencias y jugarse el lomo subiéndose a una grúa, pero a ellas ni mirarlas.

Pero a ver: si lo sospechoso es precisamente que el topo no se acueste con las comedoras de alfalfa teniendo la oportunidad de hacerlo. Sabido es que a los tíos nos importa un carajo la ecología. Para nosotros un bosque es combustible para la barbacoa, y las ardillas daños colaterales. Además: los tíos ni siquiera captamos el color verde, sólo lo fingimos. Nosotros pasamos directamente del azul al amarillo. Así que el único motivo para meterse en un grupo de estos es pillar cacho. ¿De qué si no te ibas a encadenar a una central nuclear? Y eso lo sabe hasta el último pagafantas que va por ahí dándoselas de concienciado para ver si le suena la flauta.

 

Donde ellas ven esto:

 

Nosotros vemos esto:

 

A ver si no lo van a saber ellas, que van tan sobradas de inteligencia emocional.

Por cierto, ¿a que no saben lo más irónico? El nombre técnico de los policías que se infiltran en grupos como este no sólo para obtener información, sino también para promover acciones ilegales, es agent provocateur. Que, como ya sabrán, es también el nombre de una de las marcas de lencería más conocidas y exitosas entre las féminas.

¡Ay, esas fantasías femeninas! Para una vez que se cumplen, van las beneficiadas y se sienten estafadas.

 

Written by cristian campos

17 diciembre, 2011 at 7:00

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Turno de palabra para los 1000 papagayos

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De todos los efectos colaterales cargantes de la democracia, uno de los más molestos es el que obliga a aguantar en posición de firmes el turno de palabra de las decenas de miles de internos del manicomio digital. En eso ha degenerado la muy igualitaria internet: en una asamblea con overbooking en la que hasta el encargado del botijo se siente con ánimos de subir a la tarima y declamar su delirio macabeo sobre la nada. Y así se nos van pasando los años a los cuerdos, empantanados en un debate estéril y más que raso, subterráneo, en el que a diario, de forma inexorable, acabamos debatiendo con no sé sabe bien quién acerca de algún tema que creíamos superado hace tiempo por ese gran logro que es la alfabetización universal. Como un Sísifo moderno condenado a troncharse la columna empujando la piedra de los pilares de la civilización ladera arriba sólo para que, al llegar a la cima, un troll con pretensiones le arree una patada y la haga rodar de nuevo hasta el pie de la colina. Y eso una vez, y otra, y otra, y otra… En España últimamente son temas de debate, por citar algunos absurdos ejemplos, la democracia representativa, la vacunación infantil, la supuesta obligatoriedad de la baja maternal, la necesidad de cumplir los contratos que uno firma libremente, la de pagar nuestras deudas con el prójimo o el derecho de propiedad. Como si acabáramos de salir de la cueva con la cachiporra y las greñas al viento y no acarreáramos ya varios siglos de civilización, de filosofía y de derecho a cuestas.

Ayer Arcadi Espada intentaba elevar el debate por encima de ese nivel coleóptero al que estamos ya tan habituados, aludiendo a este texto, y le caía encima la ira de los 1.000 hijos del Megaupload.

 

 

Si cito el artículo de Arcadi Espada y la orgía de tontería tuitera que le siguió es para contextualizar. Lo que me interesa es esta frase del texto de Enrique Dans, publicado en Expansión:

Ningún sitio construido con la aprobación de la industria ha logrado ser competitivo frente al P2P, debido a las presiones a las que los someten las empresas discográficas (…) el problema no son los artistas, sino los intermediarios“.

Dejemos de lado que iTunes o Spotify sí han logrado ser competitivos, y que lo serían aún más sin la competencia de la piratería.

Dejemos de lado que el mercado de suscripciones de música por streaming y de descargas legales no deja de aumentar año a año.

Lo que no podemos dejar de lado es eso de “competitivo frente al P2P“.

¿Pero qué argumento es ese? ¿Cómo va a ser competitivo un negocio legal frente al robo y la distribución gratuita de lo robado? ¿Desde cuándo juegan en la misma liga? ¿A estas alturas del siglo 21 vamos a ponernos a debatir la necesidad, la legitimidad y la pertinencia del derecho de propiedad? El derecho de propiedad ajeno, por supuesto, que el propio lo tenemos claro como el agua cristalina del lago de Thun.

Y luego está ese mantra de la maldad de los intermediarios. A ver si nos aclaramos: en una economía capitalista, todos somos intermediarios entre aquel que nos precede en la cadena de producción y aquel que nos sucede en ella. Argumentar que en una economía competitiva y medianamente libre existen elementos de la cadena que pueden ser eliminados sin que el producto final no sólo no se resienta, sino que se beneficie de ello, es absurdo: si eso fuera cierto ya se habría encargado el mercado de depurarlos mucho antes de que a nadie se le ocurriera pedirlo. Así que si las discográficas, esas viles intermediarias, han logrado sobrevivir a lo largo de más de un siglo de industria musical es porque han cumplido una función concreta, razonable, útil y necesaria. Concreta, razonable, útil y necesaria hasta que el robo masivo de productos culturales ha caído en ese fascinante limbo de lo delictivo pero no punible. Que el cadáver de Frank Zappa explique dónde estarían sus discos ahora sin el trabajo, la pasta y la santa paciencia de esas discográficas de las que tanto se choteaba en su momento pero que le permitieron convertirse en un artista de culto para selectas minorías.

Pero sí: en realidad Dans tiene razón. ¿Qué negocio legal va a poder competir con el robo masivo e impune llevado a cabo por la chusma digital?

Aunque lo que jode en realidad a nivel epidérmico no es tanto el pillaje, el saqueo y la rapiña, delitos que solían ser castigados en tiempos de guerra con la ejecución inmediata del listo de turno, como el que hecho de que los neutrinos de la nada digital los hayan rebautizado como “replanteamiento de los derechos de propiedad intelectual“. Con dos cojones: te roban por tu bien, para que te modernices. Como si al robo del monedero de la abuela lo llamaran ahora “replanteamiento de la dinámica redistributiva del sistema de pensiones“.

A ver: robad y robad en paz, hermanos, pero dejad la inventiva en casa.

 

Written by cristian campos

14 diciembre, 2011 at 7:00

Igual no es tan buena idea

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Ya me perdonarán el sacrilegio, pero a lo mejor la Unión Europea no es tan buena idea. El concepto de Europa siempre ha sido más romántico que realista, ninguno de nosotros ha visto grandes masas de ciudadanos ocupando las calles de las principales capitales europeas y reclamando a berridos la unión de derecho de los 27 países que forman la UE, henchidos de nacionalismo europeísta. Y muchos menos henchidos de nacionalismo europeísta alemanizado. Y no es que hagan falta una puta mierda esas masas, para eso disfrutamos de democracias representativas; lo que quiero decir es que la UE es una idea poética nacida en los despachos franceses y alemanes en base a una utopía: una supuesta comunidad de intereses compartidos entre malteses y británicos, entre belgas y lituanos, entre alemanes y griegos, entre españoles y suecos. Esos intereses han podido existir en esos inusuales periodos históricos en los que todos los europeos hemos sido capaces de pagar nuestras deudas y en los que nos hemos podido beneficiar de la promulgación de unas reglas del juego, esencialmente comerciales, que impiden que nazca una pequeña China en el centro de Europa y nos reviente el mercado. ¿Pero qué comunidad de intereses va a gestarse entre Alemania y Gran Bretaña cuando la primera pretende demoler la City londinense para convertir a Frankfurt en el principal centro financiero europeo? ¿De verdad alguien pensaba que los británicos iban a aceptar sin rechistar la aniquilación del 10% de su PIB en beneficio de Alemania y por fidelidad a la romántica idea de una Europa unida? La actitud hipócrita es la alemana, no nos vayamos a engañar. Cuando se habla de eurobonos, en realidad de lo que estamos hablando es de deudas españolas, griegas, italianas y portuguesas respaldadas por dinero alemán. Así pues, ¿qué tiene que ganar Alemania con el último acuerdo de la eurozona? Lisa y llanamente, la alemanización de Europa. Así que no es Gran Bretaña la que se ha quedado aislada en Europa: somos los demás los que nos hemos quedado aislados junto con la niñera alemana en una habitación sin puertas de salida.

 

Written by cristian campos

10 diciembre, 2011 at 16:36

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