el pandemonium

Archive for the ‘libros’ Category

¿Y si Hergé hubiera dibujado a la Patrulla X?

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[Vía Mooloozone]

 

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Written by cristian campos

27 diciembre, 2011 at 7:00

Publicado en arte, libros

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Muere Christopher Hitchens

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La sobriedad y la precisión con la que la BBC informa de la muerte de Christopher Hitchens y resume su vida serían muy del gusto de Jordi Pérez Colomé:

 

Christopher Hitchens dies after battle with cancer.

British author, literary critic and journalist Christopher Hitchens has died, aged 62, according to Vanity Fair magazine.

He died from pneumonia, a complication of the oesophageal cancer he was suffering from, at a Texas hospital.

Vanity Fair said there would “never be another like Christopher”.

He is survived by his wife, Carol Blue, and their daughter, Antonia, and his children from a previous marriage, Alexander and Sophia.

Vanity Fair editor Graydon Carter described the writer as someone “of ferocious intellect, who was as vibrant on the page as he was at the bar”.

“Those who read him felt they knew him, and those who knew him were profoundly fortunate souls.”

Mr Hitchens was born in Portsmouth in 1949 and graduated from Oxford in 1970.

He began his career as a journalist in Britain in the 1970s and later moved to New York, becoming contributing editor to Vanity Fair in November 1992.

He was diagnosed with cancer in June 2010, and had documented his declining health in his Vanity Fair column.

In an August 2010 essay for the magazine he wrote: “I love the imagery of struggle.

“I sometimes wish I were suffering in a good cause, or risking my life for the good of others, instead of just being a gravely endangered patient.”

Prolific writer

He wrote for numerous publications including The Times Literary Supplement, the Daily Express, the London Evening Standard, Newsday and The Atlantic.

He was the author of 17 books, including The Trial of Henry Kissinger, God is not Great, How Religion Poisons Everything, and a memoir, Hitch-22.

Arguably, a collection of his essays, was released this year.

Radicalised by the 1960s, Hitchens was often arrested at political rallies and was kicked out of the Labour Party over his opposition to the Vietnam War.

He became a correspondent for International Socialism magazine.

In later life he moved away from the left. Following the September 11 attacks he argued with Noam Chomsky and others who suggested that US foreign policy had helped cause the tragedy.

He supported the Iraq War and backed George W Bush for re-election in 2004.

 

Written by cristian campos

16 diciembre, 2011 at 7:51

Publicado en libros, periodismo

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Como para fiarte…

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…de las listas de los mejores libros del año de Publisher’s Weekly.

 

 

 

Written by cristian campos

15 diciembre, 2011 at 7:00

Publicado en deporte, libros

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El Pandemonium encuentra el Arca de la Alianza

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¿Recuerdan el maravilloso último plano de En busca del Arca Perdida? ¿Ese que muestra a un tipo que empuja, a través de un almacen gigantesco propiedad del ejército de los EE UU, una caja en cuyo interior se encuentra la mítica Arca de la Alianza?

 

Pues bien: he encontrado ese almacen. Está camuflado, pero es el mismo. ¡Es el almacén de Amazon!

 

Así que me he metido en la página web de Amazon y he pedido el Arca de la Alianza. En inglés, Ark of the Covenant. Y me aparece esto:

 

¡Un Arca de la Alianza de juguete! ¡Por 27 dólares de mierda! ¿Pero se habrán creído estos de Amazon que por ser español soy tonto?

Nada de eso, gringos: yo quiero la de verdad. Con sus Tablas de la Ley, y sus ángeles exterminadores, y su poder para controlar todos los ejércitos de la tierra…

Sé que la tenéis por ahí, en una de esas cajas, escondida.

Cabronazos.

 

Written by cristian campos

4 diciembre, 2011 at 7:00

Publicado en libros

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Cómete un libro

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Acabo de leer la charla de Nubia Macías, directora de la Feria del Libro de Guadalajara (Méjico), con los lectores de El País. Uno de ellos le pregunta esto:

 

 

Esta es exactamente la razón por la que me huelo que la industria editorial no tiene ni la más remota idea de por dónde le están cayendo los palos. Primero, Nubia Macías dice que quiere que las revistas y los diarios deportivos incluyan cuentos y poemas. Es exactamente lo mismo que diría un niño al que le propusieran jugar a crear una revista. Si ese es el conocimiento de los productos editoriales y de su target que tiene la directora de la mayor feria editorial en lengua castellana, agárrense los machos porque vienen curvas.

Pero es que luego, y como buena pope de la industria editorial, suelta eso de que los libros son un artículo de primera necesidad. Será comparados con un Big Mac, claro. Y ni eso, porque el Big Mac, a fin de cuentas, se come.

El libro al que se refiere Nubia Macías, el de ficción, es un producto no ya de segunda necesidad, sino de tercera o cuarta. Su competencia no es el agua, la electricidad o la vivienda, sino el último single de Lady Gaga. No hay nada de romántico ni de elevado en una novela, como no lo hay en un capítulo de El Ala Oeste de la Casa Blanca. Y ojo: eso no impide que puedan ser buenos productos, excelentes en ocasiones.

Pero seamos realistas: un disco de 12 canciones vale en iTunes entre 7,99 y 9,99 €. Las no-novedades no suelen pasar de los 5,99 €. Los discos recién salidos del horno y que se prevén superventas pueden llegar a los 13,99 € el mes del lanzamiento, para pasar a los 9,99 € en los meses posteriores.

Ese debería ser ni más ni menos el precio de un libro. El digital y el de papel, porque el lector moderno ya casi no distingue entre el uno y el otro. Y cada vez lo hará menos.

Y cuando empiecen a aparecer (masivamente) libros en formato app, que es mi apuesta personal, su precio no debería superar el de un videojuego o el de cualquier otra app. 2 o 3 € euros en el caso de las novedades y 1,5 € en los casos restantes. 4 € si me apuran en el caso de obras monumentales.

Y estoy hablando de libros que incluirán sonido, música, vídeo, links, fotografías, infográficos, posibilidad de actualizaciones periódicas… Es decir, de un producto mucho más completo y complejo que en la actualidad. El editor va a ser menos un selector que un productor. En este sentido, los editores que trabajamos en el terreno de los libros ilustrados, o de arte, o de diseño, o como lo quieran llamar (los editores de Taschen o los de Phaidon, por ejemplo), tenemos ventaja sobre aquellos que han trabajado toda su vida con libros de texto, ya sean ensayos o literatura.

Y sí, va a tocar trabajar más por menos. Pero yo estoy dispuesto, qué cojones. Llevo toda la vida trabajando más por menos.

Así que fíchenme, pinche güeys.

Razón, aquí.

 

Written by cristian campos

3 diciembre, 2011 at 9:46

Publicado en libros

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El optimista racional, de Matt Ridley

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Ando leyendo El optimista racional, de Matt Ridley. El optimista racional es de ese tipo de libros que suelen escribir los anglosajones cuando se les hinchan las narices, hartos de escuchar la misma necedad una y otra vez. Son libros hasta-aquí-hemos-llegado.

 

[Anglosajón medio, harto de escuchar la chorrada de turno]

 

Richard Dawkins suele escribir ese tipo de libros. Evolución o El espejismo de dios, por ejemplo. De hecho, ahora que lo pienso, todos los libros de Dawkins son ese tipo de libro. Martin Amis también los escribe, aunque desde una perspectiva más literaria, más de suplemento de cultura con ínfulas. Así a botepronto me vienen a la cabeza Koba el Temible y El segundo avión, que es en realidad una recopilación de artículos y cuentos cortos sobre el 11S. Incluso La guerra contra el cliché es de ese tipo de libros. Hitchens también los escribe, por supuesto (Dios no es bueno, Dios no existe). Y Pinker, claro (Cómo funciona la mente, La tabla rasa y su nuevo libro, The Better Angels of our Nature). Carl Sagan escribió uno de estos libros, El mundo y sus demonios. Por no hablar de Huntington o de Revel, que no es anglosajón pero como si lo fuera (La gran mascarada o La obsesión antiamericana). La batalla, de Arthur C. Brooks, con prólogo de José María Aznar, también pertenece a la familia. Y la lista sigue. En España, por ejemplo, este tipo de libros los escribe Arcadi Espada en régimen de cuasi-monopolio.

Son libros repletos de datos, estadísticas, análisis, reseñas, referencias y ejemplos, capaces de convencer por aplastamiento hasta al defensor más talibán de la idea absurda de turno. Son libros que no braman, aúllan ni vociferan. Se caracterizan por estar escritos en un lenguaje recto carente de meandros, disquisiciones metafísicas o espirales intelectuales descendentes.

¿Saben lo que es una espiral intelectual descendente? Es esa idea que parece nacer recta pero que evoluciona girando sobre su propio eje, en sentido descendente, progresivamente más reconcentrada, más oscura, más abstrusa, más alejada de la superficie de la razón. En su etapa final, las espirales intelectuales descendentes acaban en la universidad pública, con una asignatura a su nombre, o en la portada de El País. El socialismo es una espiral intelectual descendente de libro. Suena bien en primera instancia, pero la desarrollas y llegas a donde llegas: a la más rotunda de las miserias intelectuales.

 

sí nace una espiral intelectual descendente]

 

Este tipo de libros-desfogue de los que hablo son puro empirismo directo al grano. En el caso de El optimista racional, Matt Ridley te coge de la mano y te guía por el sendero de la razón con toda la parsimonia y paciencia del mundo, como si no estuviera tratando con el oligofrénico que eras antes de empezar a leer el libro: “mira, ¿ves?, aquí la realidad: te la presento”. Si al acabar el libro sigues opinando lo mismo que opinabas antes de empezar a leerlo, lo tuyo es grave.

En España, por ejemplo y sin ir más lejos, somos más dados a la filigrana retórica, al duelo de esgrima intelectual grandilocuente y al pellizquito de monja vía columna de opinión. Eso los españoles alfabetizados. Los que no tienen estudios, o los tienen como podrían tener una etiqueta de Anís del Mono en un marco inflable de plástico rosa, se atizan con el garrote y arreando. Porque los argumentos son pa’los maricones, hoigan. ¿Por qué creen que esa divertida institución anglosajona de los clubs de debate no ha triunfado en España? Pues porque acabaríamos bajándonos la bragueta y meándonos en el atril del contrario antes siquiera de empezar a debatir. Todo español lleva un español dentro, y la tentación de marcar el territorio es poderosa y atávica. Enfrentado a la difícil pregunta…

en un debate, ¿estaría sinceramente dispuesto a cambiar de opinión si se le demostrara con datos suficientes que sus ideas se contradicen con la realidad?

…un español responderá siempre “antes me pego un martillazo en los huevos”.

 

sí se enfrenta a un debate de ideas el anglosajón típico]

 

[Y así lo hace un español]

 

En el caso de El optimista racional, la tontería adolescente a demoler es la de que el mundo camina torcido, la de que nunca hemos estado peor, la de que cualquier tiempo pasado fue mejor, la de que el progreso no existe… ya saben. Se trata de ese absurdo cortocircuito de la razón que nos hace pensar que a partir de ahora nos irá mucho peor cuando a nuestras espaldas sólo vemos progreso. Para el pesimista irracional, el camino de las hachas de sílex al iPhone no es una tendencia, sino una eventualidad. O, en el mejor de los casos, el producto de un sistema enfermo que ha alcanzado su apogeo justamente en este preciso momento histórico y al que sólo le queda rodar pendiente abajo hasta el morrazo final. El Apocalipsis de los tiempos está a la vuelta de la esquina. El pesimista irracional vive esperando el día en el que las columnas de la civilización cedan y el templo de la razón se derrumbe sobre nuestras cabezas.

 

ptimistas racionales escuchando la tontería número 17.459 en boca del pesimista irracional de turno]

 

En un mundo regido por la lógica, rebatirle esta idea al resentido de guardia no necesitaría ni de medio libro: es evidente para cualquier ser pensante con dos neuronas patinándole en el cerebelo que hasta el más lamentable de los 15M en paro disfruta de un nivel de vida que sería la envidia, no ya de Carlos V, sino de Henry Ford, multimillonario legendario entre los legendarios y al que se puede localizar a poco más de una docena de Olimpiadas de distancia de nuestra época. Todo eso lo explica Matt Ridley en el libro mediante un amplio despliegue de datos y de obviedades, así que tampoco le voy a dar más vueltas al tema. Basta con que sepan que ustedes disfrutan del mayor nivel de bienestar jamás alcanzado por el ser humano a lo largo de su historia. Aunque la mala noticia es que esta última frase no tardará en dejar de ser cierta: sus hijos aún vivirán mejor que ustedes.

Y por cierto: en África también viven infinitamente mejor que sus antepasados. Otra cosa es que el punto de partida africano no sea demasiado glorioso. En cualquier caso, los africanos viven más años, sobreviven más al parto y se matan menos entre ellos de lo que lo hacían hace apenas 100 años.

 

sí reacciona un pesimista irracional ante la frase "en África jamás se ha vivido mejor"]

 

Pero esa no es la tesis de El optimista racional, sino su punto de partida. La tesis es la de que el progreso de la humanidad se debe, lisa y llanamente, al intercambio de ideas y mercancías. Es decir al capitalismo y el libre mercado. O, si lo prefieren, al trueque. Por eso las sociedades autárquicas, como las regadas por el Islam o el socialismo, han fracasado miserablemente, con pocas o muy debatibles excepciones, mientras que las sociedades libres han progresado hasta llegar a la cúspide de la evolución humana, es decir el iPad y sus usuarios.

Según Ridley, el intercambio es a la tecnología lo que el sexo a la evolución: el motor del cambio. Y, por ende, del progreso.

Lo que extrañamente no dice Matt Ridley es que el progreso humano no sólo es evidente e irrebatible en el terreno de lo tangible y lo útil, sino también en el de lo inútil intangible. Es decir en el del arte. Y supongo que no lo dice porque eso sería otro libro distinto; por eso lo digo yo.

En plata: no hay un solo genio de la pintura, la música, el cine o la literatura que no se haya visto superado por algún sucesor en la senda evolutiva del arte. Y no me vengan con que la idea de superioridad o de inferioridad no es aplicable a las artes. Ustedes jerarquizan a diario las diferentes obras artísticas o los productos de la creatividad humana cuando compran o consumen uno determinado y desechan cualquier otro. En el arte, como en la vida, cualquier tiempo pasado fue peor. Nostalgias aparte.

 

 

En el mismo sentido, no hay una sola manifestación cultural procedente de una sociedad autárquica que no tenga un equivalente superior en una sociedad libre. Entendiendo por superior más compleja técnicamente, más cargada de significado, más evolucionada, más lúcida, más ingeniosa, más original y más apta para la supervivencia en su entorno, midamos como midamos esta última magnitud.

Las reglas para confirmar o refutar la veracidad de esta afirmación con un mínimo de rigor intelectual deberían ser las siguientes:

1. Debemos despojar las obras a comparar de todo el romanticismo que les confiere la capa de polvo.

2. También las debemos despojar del encanto de lo pionero.

3. La comparación sólo es válida entre productos culturales pertenecientes a una rama determinada del arte mientras esa rama está viva.

El punto 3 es importante. Básicamente, dice que no podemos comparar peras con manzanas. La música clásica, en el sentido popular del término, murió con las vanguardias de principios del siglo 20, así que no tendría sentido buscarle un equivalente contemporáneo a Mozart, Haydn, Bach o Vivaldi porque no lo hay. Ídem con la alta literatura. ¿Con quién comparar a Proust, si no es con los pioneros del decadentismo? Pero sí podemos comparar las atmósferas malsanas del Lovecraft de Los mitos de Cthulhu con las de La carretera de Cormac McCarthy; o a Charles Bukowski con Chuck Palahniuk; o al Nosferatu de Murnau con el Drácula de Coppola.

 

El original:

 

El revival, superior en todos los aspectos a su predecesor:

 

 

 

Hagan la prueba: escojan cualquier manifestación o escuela o  movimiento cultural artístico, por breve o duradero que haya sido. El punk, el barroco, las vanguardias, el hiperrealismo o el postmodernismo. Tracen una línea temporal que empiece en cuanto aparece su primer rastro histórico y que acabe con su decadencia y muerte. Seguidamente, elaboren una lista de las diez obras maestras de esa manifestación o escuela o movimiento cultural. O mucho me equivoco, o esas obras maestras se situarán casi siempre al final de la línea temporal. Quizá no en el extremo final de la línea (las decadencias suelen ser lentas y pesadas, como las malas digestiones), pero sí definitivamente en su último cuarto.

Y si no es así es que lo están haciendo mal o se les escapa alguna referencia, criaturas.

 

[Se me entiende, ¿verdad?]

 

Written by cristian campos

15 octubre, 2011 at 7:01

Reflexiones sobre literatura contemporánea I

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¿Es Viola di Grado la nueva Amélie Nothomb?” (de El País)

Me importa una soberana mierda.

 

Written by cristian campos

13 octubre, 2011 at 7:00

Publicado en libros

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