Cómo convertirte en un apestado social súbito
1. Vomita los turrones navideños encima del bulldog francés de tu vecino el moderno sin dejarte ni un solo tropezón dentro. Mientras él te lo reprocha airadamente, mira extrañado al goteante can lacado en almendra semidigerida y ácidos gástricos regurgitados y di con tono alcoholizado “¿Perro? ¿¿¿Cuándo cojones he comido yo perro???”
2. Llama al Palacio de la Moncloa y pregunta por “Esperanza”. Cuando la telefonista te diga que el presidente es Rajoy, dile que no pasa nada, que no te importa esperar porque tampoco crees que tarde mucho en llegar Esperanza. Repite la llamada veinte o treinta veces al día hasta que los GEOS llamen a tu puerta.
3. Aprende esgrima. Preséntate en la primera clase vestido con taparrabos y arrastrando una espada toledana de dos metros. Pídele muy seriamente a tus compañeros que te llamen Conan. Haz el gesto de levantar la espada cuando uno de ellos se acerque a menos de dos metros.
4. Preséntate en una reunión del 15M y santíguate cada vez que alguien empiece a hablar. Si te miran extrañados, repítelo cuatro o cinco veces con creciente furia. Cuando acaben de hablar, aplaude como si te fuera la vida en ello mientras balbuceas algo incoherente en latín y pones los ojos en blanco.
5. Pídele a todas las mujeres con las que te cruces por la calle que te enseñen el cóccix. Utiliza la fórmula “¿Sería usted tan amable…?”
6. Llama al número 70 de la calle Ferraz de Madrid y di muy convencido que, después de pensarlo largamente, has decidido aceptar su oferta y adoptar a las góticas. Pregúntales que qué comen, y que a qué hora empiezan a trinar por las mañanas.
7. Preséntate en la perfumería más cercana y dile muy lentamente a la dependienta, vocalizando con la boca muy abierta, “yo-querer-masaje-con-final-feliz-bum-bum-¿tú-entender?-you-love-me-looong-time-¿cuánto?”
8. En el ascensor del trabajo, cuenta el número de hombres que se suben a él, multiplícalo por dos y di el resultado en voz alta. “Ocho”. “Cuatro”. “Seis”. “Dos”. Cuando al cabo de unos días te pregunten que qué haces, di que cuentas testículos porque el médico te lo ha recomendado como remedio contra los impulsos homicidas súbitos.
9. Preséntate en una reunión de la comunidad de vecinos y quédate de pie. Cuando te ofrezcan una silla, di que desde que tu cola vestigial empezó a crecer desaforadamente por razones desconocidas, sólo puedes sentarte de rodillas. Después pregunta si alguien sería tan amable de rascártela, que tú no llegas.
10. Aprende a jugar al golf. Preséntate en la primera clase vestido como Marichalar. Niégate a coger el palo y diles que chutando tienes más puntería. Chuta todas las pelotas que caigan a tu alcance. Finge que intentas rematar de cabeza las golpeadas por otros jugadores.
11. Firma todos tus emails así: “Un salido”. Cuando te pregunten si has tecleado por error la I en vez de la U, oféndete y di que tus habilidades mecanográficas son excelentes. Vuelve a firmar igual, pero esta vez en mayúsculas: “UN SALIDO”.
12. Llama al departamento de prensa de presidencia y pide una entrevista con Rajoy. Cuando te pregunten que de qué medio llamas, diles que tienes un blog con “casi” 12 visitas diarias y que te gustaría doblar e incluso triplicar esa cifra con una entrevista con “el alcalde”. Sórbete sonora y repetidamente los mocos durante la conversación.


sólo he practicado la número cinco tal y como describe, y para mi absoluto desconcierto, funcionó.
dentharvey
16 diciembre, 2011 a 11:09
¿Es usted Brad Pitt? ¿George Clooney, quizá? Si no, no me lo explico.
cristian campos
16 diciembre, 2011 a 11:14
A lo mejor dentharvey se refiere a que le funcionó para convertirse en un apestado social
matin
16 diciembre, 2011 a 11:48
Ah, el emoticono es un homenaje.
matin
16 diciembre, 2011 a 11:57
11.
Variante: un sacudo.
qtyop
16 diciembre, 2011 a 11:21
Eso de “un salido” es literal: más de una vez he firmado así al teclear a toda pastilla. Lo de que la tecla U esté al lado de la I no ayuda.
cristian campos
16 diciembre, 2011 a 11:32
Soy demasiado cobarde, pero la idea de vomitar encima al perro del vecino para sorprenderse de su presencia me gusta mucho. Pero como el perro es el mío, lo sustituiría por la alfombra de entrada en casa de los vecinos.
Gonzalo Rodríguez
16 diciembre, 2011 a 11:24
Me encantaría hacer la 3. Tengo ensayadísimo el movimiento de Conan con la espada, en aquella escena en que la retoma después de haberle masticado el pescuezo a un buitre. Y con espada toledana, por cierto.
Bremaneur
16 diciembre, 2011 a 14:53