Hombre. No confundamos. La maciza de Botticelli está buenorra hasta decir basta. Pero es que la señá Gioconda siempre se me antojo como una señora cetrina de estas que no se lavan, aunque apestan a Nenuco. A saber qué haría el cochino de Botticelli en los descansos del posar.
Y hay alguna que no pillo. Está la Dama del Armiño y el resto se me escapa.
Hombre. No confundamos. La maciza de Botticelli está buenorra hasta decir basta. Pero es que la señá Gioconda siempre se me antojo como una señora cetrina de estas que no se lavan, aunque apestan a Nenuco. A saber qué haría el cochino de Botticelli en los descansos del posar.
Y hay alguna que no pillo. Está la Dama del Armiño y el resto se me escapa.
Juan Pablo Arenas
28 julio, 2011 a 1:50